{"id":6143,"date":"2018-03-15T16:38:27","date_gmt":"2018-03-15T19:38:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=6143"},"modified":"2022-01-26T12:13:09","modified_gmt":"2022-01-26T15:13:09","slug":"una-propuesta-interpretativa-del-justo-titulo-y-la-buena-fe-del-adquirente-de-inmuebles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2018\/03\/una-propuesta-interpretativa-del-justo-titulo-y-la-buena-fe-del-adquirente-de-inmuebles\/","title":{"rendered":"Una propuesta interpretativa del justo t\u00edtulo y la buena fe del adquirente de inmuebles"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/rankinb\/8230071690\/in\/photolist-dxggzL-5BAWa9-9r3ugY-GKcTM9-48yGmF-4hyR63-4DG5AP-yNqC6-5RKW8V-5hUoYA-9eGXaH-4DLmEL-a2yCGX-dAgVG5-\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5525 size-full\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/complejo-deptos-curvo_700x300.jpg\" alt=\"complejo-deptos-curvo_700x300\" width=\"700\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><sup><em>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/rankinb\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Brendan Rankin<\/a>, <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/2.0\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CC-BY-NC-ND 2.0<\/a><\/em><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"background-color: #f8e0e0; padding: 10px;\">Autor:<strong> Francisco Hotz<\/strong>\u00a0 <strong>|<\/strong>\u00a0 (<a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/biografia\/francisco-hotz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ver bio<\/a>)<\/p>\n<p style=\"background-color: #f2f2f2; padding: 10px;\"><strong><span style=\"color: #000080;\">Resumen<\/span>:<\/strong>\u00a0Considerar la realizaci\u00f3n del \u00abestudio de t\u00edtulos\u00bb como una diligencia esencial para la configuraci\u00f3n de la buena fe del adquirente es un error que desentona con la realidad negocial y humana a la que deber\u00edan ajustarse la ley y las costumbres jur\u00eddicas, ya que la buena fe es un estado de certeza \u00edntimo de quien contrata, no una opini\u00f3n profesional del escribano. El C\u00f3digo Civil y Comercial no ha modificado la presunci\u00f3n de buena fe aplicable a todas las relaciones de poder, por lo que la realizaci\u00f3n de un \u00abexamen previo de la documentaci\u00f3n y constancias registrales\u00bb, como el texto del art\u00edculo 1902 exige, es un elemento que busc\u00f3 delimitar los casos de justo t\u00edtulo y no imponer una regla aplicable a todas las transmisiones de derechos reales. Su redacci\u00f3n una reafirmaci\u00f3n de la funci\u00f3n legitimante del escribano, que es cumplida perfectamente con la constataci\u00f3n de matricidad.<\/p>\n<p style=\"background-color: #f2f2f2; padding: 10px;\"><strong><span style=\"color: #000080;\">Palabras clave<\/span>:<\/strong>\u00a0Presunci\u00f3n de buena fe, estudio de t\u00edtulos, prescripci\u00f3n breve, justo t\u00edtulo.<\/p>\n<p style=\"background-color: #f2f2f2; padding: 10px;\"><sup><span style=\"color: #000080;\">Recibido: <\/span>12\/10\/2017 \u00a0<strong><span style=\"color: #000080;\">| \u00a0<\/span><\/strong><span style=\"color: #000080;\">Aceptado: <\/span>20\/12\/2017<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"1-introduccion\"><\/a><h2>1. Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>La interpretaci\u00f3n actual de los c\u00e1nones exigidos para acreditar la buena fe del adquirente deviene de una inexacta interpretaci\u00f3n del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902 del C\u00f3digo Civil y Comercial (en adelante, \u201c<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>\u201d), toda vez que este ar\u00adt\u00edcu\u00adlo contempla las exigencias especiales para apelar a la buena fe solo a los efectos de obtener el beneficio de la prescripci\u00f3n breve o decenal, sin hacer referencia a los par\u00e1metros generales para la buena fe en la posesi\u00f3n de derechos reales en general, cuya presunci\u00f3n se mantiene inalterada. A su vez, de la l\u00f3gica aplicada al nuevo ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902 se desprende que se ha delimitado la aplicabilidad de la prescripci\u00f3n breve a casos patol\u00f3gicos con delitos penales de por medio, como sustituci\u00f3n de personas y falsificaci\u00f3n de instrumentos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La buena fe debe entenderse como un elemento psicol\u00f3gico e \u00edntimo del adquirente, ajeno al escribano, cuya acreditaci\u00f3n no puede sustentarse en una diligencia profesional. De aqu\u00ed que el criterio jurisprudencial por el que se tiene por probada la buena fe con la realizaci\u00f3n del estudio de t\u00edtulos no se ajusta a la realidad de los hechos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"2-la-prescripcion-breve\"><\/a><h2>2. La prescripci\u00f3n breve<\/h2>\n<p>El tratamiento de la prescripci\u00f3n breve comienza en el CCCN con el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1898:<\/p>\n<blockquote><p>La prescripci\u00f3n adquisitiva de derechos reales con\u00a0<strong>justo t\u00edtulo y buena fe<\/strong>\u00a0se produce sobre inmuebles por la posesi\u00f3n durante diez a\u00f1os. Si la cosa es mueble hurtada o perdida el plazo es de dos a\u00f1os. Si la cosa es registrable, el plazo de la posesi\u00f3n \u00fatil se computa a partir de la registraci\u00f3n del justo t\u00edtulo. <a id=\"footnote-179008-1-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-1\">1<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Este tipo de prescripci\u00f3n, que reduce a la mitad el tiempo exigido com\u00fanmente para adquirir cosas inmuebles, consolida el derecho real de dominio luego de ejercer la posesi\u00f3n\u00a0<em>animus domini\u00a0<\/em>por diez a\u00f1os en forma p\u00fablica, pac\u00edfica, continua e ininterrumpida, por lo que no difiere en absoluto de la usucapi\u00f3n o prescripci\u00f3n veinte\u00f1al en relaci\u00f3n a que se requieren posesi\u00f3n y tiempo. Sin embargo, en este caso se exigen dos elementos m\u00e1s para hacerla efectiva: justo t\u00edtulo y buena fe. La exigencia de mayores requisitos para dar viabilidad a la pretensi\u00f3n de prescribir a los diez a\u00f1os es equitativa y l\u00f3gica, toda vez que a mayores elementos a favor del adquirente, es natural que sea mayor la ventaja o protecci\u00f3n contra terceros reivindicantes. As\u00ed, quien ostente justo t\u00edtulo y buena fe se ver\u00e1 favorecido por sobre quien solo posee en forma p\u00fablica, pac\u00edfica e ininterrumpida, independientemente de su buena o mala fe e, incluso, sin t\u00edtulo alguno. En cuanto a su naturaleza jur\u00eddica, V\u00e9lez nos aclaraba que no es una prescripci\u00f3n para adquirir, dado que la cosa ya estaba adquirida mediante justo t\u00edtulo y buena fe: \u201cLa prescripci\u00f3n que determina el art\u00edculo no es rigurosamente de adquirir: la cosa est\u00e1 ya adquirida con t\u00edtulo y buena fe\u201d. <a id=\"footnote-179008-2-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-2\">2<\/a><\/p>\n<p>Hemos visto que desde tiempos muy remotos, el derecho positivo distingui\u00f3 para la usucapi\u00f3n, entre el caso en que el poseedor aduc\u00eda un t\u00edtulo revestido de ciertos caracteres y aquel en que s\u00f3lo pod\u00eda invocar la posesi\u00f3n; diferencia que se hizo m\u00e1s visible, al reclamarse para el primer supuesto, el requisito de la buena fe, que no era necesario para el segundo. In\u00fatil es decir que las preferencias y las facilidades est\u00e1n a favor de quien no gana el dominio en realidad, por este solo medio, y m\u00e1s bien corrige los vicios de una adquisici\u00f3n, que entendi\u00f3 efectuar v\u00e1lidamente desde un comienzo. <a id=\"footnote-179008-3-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-3\">3<\/a>\u00a0A su vez, el fundamento de la prescripci\u00f3n adquisitiva es consolidar situaciones f\u00e1cticas como medio de favorecer la seguridad jur\u00eddica, liquidando situaciones inestables, dando certeza a los derechos y poniendo en claro la composici\u00f3n del patrimonio, con lo cual se propende a la paz y orden social. <a id=\"footnote-179008-4-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-4\">4<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"21-el-justo-titulo\"><\/a><h3>2.1. El justo t\u00edtulo<\/h3>\n<p>Como es de suponer, quien posea un inmueble con un t\u00edtulo perfecto o suficiente no tendr\u00e1 necesidad de acudir a la protecci\u00f3n en an\u00e1lisis, por lo que se desprende que el justo t\u00edtulo es un negocio causal de transmisi\u00f3n de dominio (<em>iusta causa traditionis<\/em>) que adolece de alg\u00fan defecto que impide u obstaculiza su perfecci\u00f3n. Se trata de la deficiencia que se subsana mediante el transcurso del tiempo. El C\u00f3digo Civil (en adelante, \u201c<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>\u201d) en su ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 4010 rezaba:<\/p>\n<blockquote><p>El justo t\u00edtulo para la prescripci\u00f3n, es todo t\u00edtulo que tiene por objeto transmitir un derecho de propiedad, estando revestido de las solemnidades exigidas para su validez, sin consideraci\u00f3n a la condici\u00f3n de la persona de quien emana.<\/p><\/blockquote>\n<p>Su fuente directa es la obra de Aubry y Rau, para quienes<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0un t\u00edtulo considerado en s\u00ed, es decir, con abstracci\u00f3n de si emana del vendedor propietario y de una persona capaz de enajenar, es apto para conferir un derecho de dominio. <a id=\"footnote-179008-5-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-5\">5<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Complementa la interpretaci\u00f3n del concepto la nota de V\u00e9lez Sarsfield, donde dice:<\/p>\n<blockquote><p>Por justo t\u00edtulo se entiende exclusivamente la reuni\u00f3n de las condiciones legales que prescribe el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo. Cuando se exige un justo t\u00edtulo no es un acto que emane del verdadero propietario, pues que es contra \u00e9l que la ley autoriza la prescripci\u00f3n. Precisamente el vicio resultante de la falta de todo derecho de propiedad en el autor de la transmisi\u00f3n es lo que la prescripci\u00f3n tiene por objeto cubrir\u2026 <a id=\"footnote-179008-6-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-6\">6<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>El maestro Pe\u00f1a Guzm\u00e1n lo ha definido como:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0el acto jur\u00eddico que, revestido de los caracteres que la ley establece, es id\u00f3neo para hacer adquirir el dominio por la posesi\u00f3n continuada durante diez a\u00f1os, siempre que tenga por objeto transmitir el dominio de una cosa y que se encuentre revestido de las solemnidades exigidas por la ley, debi\u00e9ndose valorarse el t\u00edtulo por s\u00ed mismo, sin consideraci\u00f3n a la condici\u00f3n de la persona que lo otorg\u00f3, fuese o no propietaria. <a id=\"footnote-179008-7-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-7\">7<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Por su parte, Salvat entiende que<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0en los casos en que la prescripci\u00f3n se invoca, el t\u00edtulo emana de una persona que no era propietaria de la cosa o del derecho real transmitido o de una persona que, siendo propietaria, no ten\u00eda el derecho de disponer de ella; la propiedad no ha sido, en estos casos, legalmente adquirida y el poseedor se ve, entonces, para conservar la cosa, en la necesidad de recurrir a la prescripci\u00f3n [\u2026] desde el momento que \u00e9l haya adquirido por un t\u00edtulo apto para operar la transmisi\u00f3n de la propiedad, el justo t\u00edtulo existe, porque la prescripci\u00f3n tiene por objeto cubrir al poseedor no s\u00f3lo contra la falta de todo derecho de propiedad en el enajenante, sino tambi\u00e9n contra los vicios que puedan afectar este derecho\u2026 <a id=\"footnote-179008-8-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-8\">8<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>En cuanto a la forma del justo t\u00edtulo y las vagas interpretaciones que le han querido otorgar al boleto de compraventa la calidad de tal, no hay lugar a disquisiciones, debe ser una escritura p\u00fablica, ya que este es el instrumento id\u00f3neo para transferir el dominio sobre bienes inmuebles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"22-el-justo-titulo-en-el-codigo-civil-y-comercial\"><\/a><h3>2.2. El justo t\u00edtulo en el C\u00f3digo Civil y Comercial<\/h3>\n<p>El\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>\u00a0en su ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902 prescribe:<\/p>\n<blockquote><p>El justo t\u00edtulo para la prescripci\u00f3n adquisitiva es el que tiene por finalidad transmitir un derecho real principal que se ejerce por la posesi\u00f3n, revestido de las formas exigidas para su validez, cuando su otorgante no es capaz o no est\u00e1 legitimado al efecto.<br \/>\nLa buena fe requerida en la relaci\u00f3n posesoria consiste en no haber conocido ni podido conocer la falta de derecho a ella.<br \/>\n<strong>Cuando se trata de cosas registrables, la buena fe requiere el examen previo de la documentaci\u00f3n y constancias registrales, as\u00ed como el cumplimiento de los actos de verificaci\u00f3n pertinente establecidos en el respectivo r\u00e9gimen especial.<\/strong> <a id=\"footnote-179008-9-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-9\">9<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>As\u00ed, se proyecta una primera conclusi\u00f3n, el concepto de justo t\u00edtulo no ha variado en lo sustancial, pero hubo dos cambios importantes: 1) el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo ahora se refiere solo a derechos reales principales; y 2) se exigen, al tratarse de cosas registrales, el estudio de antecedentes, constancias registrales y dem\u00e1s actos de verificaci\u00f3n pertinentes para configurar la buena fe a los efectos de la prescripci\u00f3n corta. Este \u00faltimo cambio es el que ha dado lugar a considerar incorporada la obligatoriedad de la realizaci\u00f3n del estudio de antecedentes de dominio para acreditar la buena fe del adquirente a t\u00edtulo oneroso en general.<\/p>\n<p>Las preguntas que cabe formularse son: si debemos entender que el estudio de antecedentes perfecciona la buena fe en todos los casos de adquisiciones a t\u00edtulo oneroso, \u00bfc\u00f3mo se armoniza esta afirmaci\u00f3n con lo impuesto como principio general en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1919 CCCN al decir que la relaci\u00f3n de poder se presume siempre de buena fe, a menos que exista prueba en contrario? \u00bfPor qu\u00e9 los codificadores no emplearon el plural para referirse a la relaci\u00f3n posesoria, haci\u00e9ndolo, en cambio, en singular y, por ende, en estricta referencia al instituto tratado en ese mismo ar\u00adt\u00edcu\u00adlo \u2013el justo t\u00edtulo\u2013?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"3-la-buena-fe-para-la-prescripcion-corta\"><\/a><h2>3. La buena fe para la prescripci\u00f3n corta<\/h2>\n<p>La nota diferenciadora para la justa interpretaci\u00f3n del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902 CCCN radica esencialmente en lograr entrever la diferencia que plantea el nuevo ordenamiento en cuanto a la buena fe a la que hace referencia. El CCIV sosten\u00eda en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 4006 que<\/p>\n<blockquote><p>La buena fe requerida para la prescripci\u00f3n, es la creencia sin duda alguna del poseedor, de ser el exclusivo se\u00f1or de la cosa. Las disposiciones contenidas en el t\u00edtulo \u00abDe la posesi\u00f3n\u00bb, sobre la posesi\u00f3n de buena fe, son aplicables a este cap\u00edtulo.<\/p><\/blockquote>\n<p>En la nota a este ar\u00adt\u00edcu\u00adlo, V\u00e9lez Sarsfield dejaba en claro cu\u00e1l era la diligencia necesaria para obtener esa \u201ccreencia sin duda alguna\u201d de ser el exclusivo se\u00f1or de la cosa:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0no debe ser considerado en estado de buena fe, el que duda si su autor era \u00f3 no se\u00f1or de la cosa, y ten\u00eda \u00f3 no el derecho de enajenarla, porque la duda es un t\u00e9rmino medio entre la buena y mala fe. <a id=\"footnote-179008-10-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-10\">10<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>La jurisprudencia durante la vigencia del\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>\u00a0ha definido la buena fe requerida para la prescripci\u00f3n decenal como<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0la creencia del poseedor, sin duda alguna, de ser el due\u00f1o exclusivo del inmueble, creencia que es un estado de esp\u00edritu del adquirente derivado de las condiciones en que se la ha transmitido el dominio y que lo autoriza a pensar con fundamento que es su due\u00f1o. <a id=\"footnote-179008-11-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-11\">11<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Mariani de Vidal entiende que la buena fe del poseedor existe cuando cree, sin ning\u00fan g\u00e9nero de vacilaciones, que quien le transmiti\u00f3 la posesi\u00f3n era titular del derecho o ten\u00eda capacidad para constituirlo o trasmitirlo. La ignorancia o error deben resultar excusables, lo que implica que la conducta del poseedor ha de ser diligente a fin de ser calificado como poseedor de buena fe. <a id=\"footnote-179008-12-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-12\">12<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, analizando los comentarios tanto de V\u00e9lez Sarsfield como de la jurisprudencia y doctrina de entonces, percibimos sin mucho esfuerzo que la buena fe a la que se refer\u00eda V\u00e9lez para la prescripci\u00f3n corta en nada difer\u00eda de la buena fe exigida para la posesi\u00f3n en general. De hecho, lo aclara en la segunda parte del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 4006: \u201cLas disposiciones contenidas en el t\u00edtulo \u00abDe la posesi\u00f3n\u00bb, sobre la posesi\u00f3n de buena fe, son aplicables a este cap\u00edtulo\u201d. Por lo tanto, la definici\u00f3n del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 2356\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>\u00a0bastaba para definirla. <a id=\"footnote-179008-13-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-13\">13<\/a>\u00a0Incluso le era aplicable la presunci\u00f3n general de mala fe del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 4009 CCIV: \u201cel vicio de forma en el t\u00edtulo de adquisici\u00f3n, hace suponer mala fe en el poseedor\u201d. En consecuencia, a quien le concern\u00eda un justo t\u00edtulo le correspond\u00eda la presunci\u00f3n de buena fe en su posesi\u00f3n (arts.\u00a02362 y 4008 CCIV <a id=\"footnote-179008-14-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-14\">14<\/a>), salvo que su mala fe se presumiera, hecho que solo se daba en caso de vicios de forma manifiestos (art.\u00a04009 CCIV). Esta situaci\u00f3n implicaba una inequidad en beneficio de los adquirentes por justo t\u00edtulo, dado que, sin exigir requisitos m\u00e1s rigurosos que al poseedor com\u00fan y corriente, le otorgaba una ventaja significativa contra el verdadero titular, pudiendo tornar oponible su justo t\u00edtulo, sobre todo en los casos de ventas del\u00a0<em>non domino,<\/em>\u00a0caso t\u00edpico.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica nos exig\u00eda razonar lo siguiente: Si por un lado uno de los requisitos esenciales del justo t\u00edtulo era \u2013y contin\u00faa si\u00e9ndolo\u2013 el cumplimiento de la forma y, por el otro, la presunci\u00f3n de mala fe solo se daba en casos de defecto de forma \u2013que por ende implicaban la inexistencia de justo t\u00edtulo\u2013, \u00bfen qu\u00e9 casos se presumir\u00eda la mala fe de quien opon\u00eda un justo t\u00edtulo? Este cuestionamiento concern\u00eda porque, de no exigirse un requisito que diferenciara la buena fe de la posesi\u00f3n para la usucapi\u00f3n corta, se impon\u00eda su presunci\u00f3n en todos los casos, relativizando las defensas jur\u00eddicas de los verdaderos propietarios y el derecho de propiedad, ya que cualquiera que se hiciera de una escritura p\u00fablica y entrara en posesi\u00f3n, pod\u00eda regularizar su situaci\u00f3n en la mitad del tiempo exigido ordinariamente. As\u00ed, por ejemplo, se presentar\u00edan casos donde, incluso a sabiendas de un defecto no ostensible (de nulidad absoluta o relativa) en la legitimaci\u00f3n del disponente y gozando de la presunci\u00f3n de buena fe en su favor, se acceda sin m\u00e1s al beneficio, consolidando el dominio perfecto en diez a\u00f1os, lo que abrir\u00eda las puertas a maniobras fraudulentas conocidas en el medio inmobiliario.<\/p>\n<p>Salvat tambi\u00e9n entend\u00eda que la presunci\u00f3n de mala fe en materia de prescripci\u00f3n breve solo ten\u00eda l\u00f3gica e inter\u00e9s pr\u00e1ctico si se refer\u00eda a los antecedentes del t\u00edtulo del usucapiente:<\/p>\n<blockquote><p>Aplicada al t\u00edtulo mismo de adquisici\u00f3n, es decir, al acto por el cual el poseedor ha adquirido la cosa, esta disposici\u00f3n nos parece completamente in\u00fatil, porque el t\u00edtulo nulo por defecto de forma no constituye un justo t\u00edtulo, y, en consecuencia, la prescripci\u00f3n de diez a veinte a\u00f1os (ahora s\u00f3lo diez) era ya inaplicable por esta causa. Pero, aplicada con relaci\u00f3n a los antecedentes del t\u00edtulo del enajenante poseedor, nuestra disposici\u00f3n tiene un inter\u00e9s pr\u00e1ctico decisivo, en el sentido de que la existencia en ellos de defectos de forma, dar\u00edan lugar a la presunci\u00f3n de mala fe, y, en consecuencia, har\u00edan imposible la prescripci\u00f3n de diez o veinte a\u00f1os. <a id=\"footnote-179008-15-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-15\">15<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"4-limitacion-de-los-casos-de-justo-titulo\"><\/a><h2>4. Limitaci\u00f3n de los casos de justo t\u00edtulo<\/h2>\n<p>Como se presenta la redacci\u00f3n del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902, para oponer la prescripci\u00f3n breve se deber\u00e1 acreditar la realizaci\u00f3n del estudio de la documentaci\u00f3n y constancias registrales que acrediten la buena fe del poseedor. Dicho an\u00e1lisis jur\u00eddico permitir\u00e1 descartar las faltas de legitimaci\u00f3n suficientes y toda otra observabilidad patente como inexistencia o falta de firmas, falta de autorizaci\u00f3n del acto, presuntas donaciones inoficiosas, falta de legitimidad en los disponentes, apoderamientos insuficientes, errores procesales, inexistencia de documentaci\u00f3n acompa\u00f1ada, etc\u00e9tera. Por lo que estos casos \u2013de m\u00e1s est\u00e1 aclarar que son los m\u00e1s frecuentes\u2013 ser\u00edan descartados o subsanados, eliminando la posibilidad de que se cree un justo t\u00edtulo, ya que quien adquiera sin subsanarlos previamente, no podr\u00eda ser considerado poseedor de buena fe.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfcu\u00e1les ser\u00e1n los defectos que no podr\u00e1n ser percibidos por un estudio de antecedentes y abrir\u00e1n las puertas a la buena fe del adquirente, d\u00e1ndole vida al justo t\u00edtulo? El escribano que realice ese diligenciamiento no podr\u00e1 evidenciar, por ejemplo, la sustituci\u00f3n de personas o falsificaci\u00f3n de documentaci\u00f3n, ya que no es perito id\u00f3neo para realizar un juicio de valor al respecto, como tampoco podr\u00e1 percibir de vicios procesales que surjan de ocultamientos, por ejemplo la omisi\u00f3n de denunciar un coheredero o el vicio en una notificaci\u00f3n que provoque la nulidad de todo lo actuado.<\/p>\n<p>En estos casos, el estudio de antecedentes ser\u00e1 siempre favorable para transmitir, aunque exista un defecto grave que, por imperceptible, otorgar\u00e1 al adquirente el beneficio de la prescripci\u00f3n breve. Entonces el \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n del justo t\u00edtulo se circunscribir\u00e1 a esos supuestos excepcionales, patol\u00f3gicos, que no se presentan frecuentemente en el mercado inmobiliario, apartando al justo t\u00edtulo a un rinc\u00f3n de absoluta excepci\u00f3n. A su vez, siguiendo este hilo conductor, nos encontraremos con que en estos casos de ventas del\u00a0<em>non domino<\/em>, adem\u00e1s de acreditarse siempre la buena fe del adquirente, nunca habr\u00e1 responsabilidad del escribano que intervino \u2013haya realizado o no el estudio de antecedentes\u2013, ya que, conforme la jurisprudencia que considera obligatoria su realizaci\u00f3n, lo que determina la responsabilidad o no del profesional es la ostensibilidad del vicio, no la ausencia de la diligencia.<\/p>\n<blockquote><p>En el caso, se trat\u00f3 de una enajenaci\u00f3n\u00a0<em>a non domino<\/em>\u00a0por interposici\u00f3n de persona [\u2026] no puede entenderse que el apelante deb\u00eda constatar la supervivencia de los enajenantes de una escritura pasada ante otro escribano al momento de celebrarse aquella operaci\u00f3n, en raz\u00f3n de que es inadmisible llevar un estudio de t\u00edtulo al extremo de procurar la dilucidaci\u00f3n de aspectos que han de tenerse por ciertos en raz\u00f3n de la fe p\u00fablica de la que gozaba la escritura antecedente. Va de suyo, que los juicios sucesorios que la juez tuvo a la vista y mencion\u00f3 en la sentencia no pod\u00edan ser detectados en aquel entonces por el escribano demandado. <a id=\"footnote-179008-16-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-16\">16<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"5-la-buena-fe-tasada-discutible-presuncion\"><\/a><h2>5. La buena fe tasada. Discutible presunci\u00f3n<\/h2>\n<p>En base a la reforma del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 4006, actual 1902, parte de la doctrina ha pasado a considerar que debe entenderse aplicable a todos los casos de posesi\u00f3n, no solo a la destinada a usucapir en diez a\u00f1os. Este razonamiento ha dado principalmente frutos en el \u00e1mbito judicial, convirti\u00e9ndose en la bisagra que permite o no el acceso a la protecci\u00f3n del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 392\u00a0<a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>\u00a0(art.\u00a01051\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>).<\/p>\n<p>A nuestro entender, si sostenemos que el estudio de antecedentes es un elemento esencial de la buena fe en la posesi\u00f3n en t\u00e9rminos generales, nos sumergimos en un grave error interpretativo que impide escindir el fuero \u00edntimo de convicci\u00f3n de la persona, de los elementos extra\u00f1os que pueden o no coadyuvar a la obtenci\u00f3n del estado de certeza exigido. La buena fe en el adquirente de inmuebles es un estado de certeza \u00edntimo de quien contrata, un elemento psicol\u00f3gico que determina la ignorancia del vicio inherente al t\u00edtulo del enajenante. De aqu\u00ed que nadie podr\u00e1 ejercer el acto con buena o mala fe m\u00e1s que la parte, independientemente de cu\u00e1ntos elementos tenga a su disposici\u00f3n para reforzar o no su convencimiento.<\/p>\n<p>El estudio de t\u00edtulos es una diligencia que se encomienda al notario antes de la autorizaci\u00f3n del acto. De manera que la comunicaci\u00f3n al adquirente sobre la legitimidad del derecho invocado por el transmitente se encuentra en manos del escribano y su juicio profesional. No se trata de una \u00edntima convicci\u00f3n, sino de un elemento que, estando sujeto al criterio interpretativo de un tercero ajeno al negocio \u2013el escribano\u2013, condiciona o reafirma la voluntad del adquirente. Dicho de otro modo, a quien convence el estudio de antecedentes es al escribano, no al adquirente:<\/p>\n<blockquote><p>El estudio de t\u00edtulos y antecedentes (referencia) es uno de los medios que\u00a0<strong>afianzan la creencia notarial<\/strong>\u00a0en la legitimaci\u00f3n del disponente. <a id=\"footnote-179008-17-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-17\">17<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>En esta l\u00f3gica, lo all\u00ed manifestado puede modificar la voluntad del requirente del servicio o no, ya que existen circunstancias personales e \u00edntimas que, sin poder ser advertidas por el notario, determinan el camino a tomar por el adquirente y burlan todo pretendido sistema de acreditaci\u00f3n tasada de buena fe. A su vez, el dictamen del profesional no es una sentencia. Cualquier observabilidad del t\u00edtulo que no implique una nulidad ostensible deber\u00e1 ser informada, pero no podr\u00e1 obstaculizar la autorizaci\u00f3n del acto en caso que las partes opten por asumir los riesgos; de lo contrario, el notario estar\u00eda negando la prestaci\u00f3n de un servicio p\u00fablico, hecho que implica responsabilidad de su parte. En esta misma sinton\u00eda se han expresado Capurro y Etchegaray:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0reiteramos nuestra posici\u00f3n en el sentido de que el estudio de t\u00edtulos no forma parte de los elementos requeridos para integrar la buena fe del adquirente\u2026 <a id=\"footnote-179008-18-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-18\">18<\/a><\/p>\n<p>\u2026\u00a0nosotros sostenemos que la exigencia de la realizaci\u00f3n previa del estudio de t\u00edtulos para configurar la buena fe del adquirente parte de una confusi\u00f3n t\u00e9cnica y jur\u00eddica sobre el rol del escribano autorizante; no es posible basar la buena fe del requirente en un acto propio de ejercicio del escribano requerido\u2026 <a id=\"footnote-179008-19-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-19\">19<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Podemos idear algunos supuestos donde, no obstante haberse efectuado el estudio de antecedentes, existe mala fe en el adquirente: supongamos que B adquiere el dominio existiendo un vicio invalidante y no ostensible en su t\u00edtulo; luego B le transfiere el dominio a C a t\u00edtulo de compraventa. Resulta que C, conociendo la existencia del vicio no manifiesto, encomienda realizar un estudio de antecedentes previo a la firma, an\u00e1lisis que no advierte el vicio. El resultado ser\u00e1 que, no obstante la mala fe de C, su t\u00edtulo vencer\u00e1 toda acci\u00f3n de reivindicaci\u00f3n del verdadero titular por el solo hecho de haber encomendado la diligencia previa del estudio de antecedentes.<\/p>\n<p>Otro ejemplo puede ser la compra de un inmueble al heredero aparente de mala fe: A se entera del fallecimiento del \u00fanico hermano de B, su vecino, y ofrece comprarle la casa del difunto. A es consciente de la existencia de un hijo, sobrino de B, con quien su hermano, quien era soltero, hab\u00eda perdido contacto hac\u00eda muchos a\u00f1os; por ello acuerda con B la apertura del sucesorio sin denunciar la existencia de un heredero forzoso con vocaci\u00f3n al 100 % de la herencia. Se obtiene declaratoria de herederos a favor de B (colateral), se denuncia el bien y se requiere autorizaci\u00f3n para venta por tracto a favor de A, quien requiere el estudio de antecedentes sabiendo que el notario no podr\u00e1 percatarse de la existencia de un heredero no denunciado. Nuevamente el resultado de un estudio de antecedentes no impedir\u00e1 el fraude al legitimario, mientras que consolidar\u00e1 el dominio de A por \u201cignorar\u201d la existencia de un heredero de mejor derecho y, por ende, ser\u00e1 adquirente de buena fe.<\/p>\n<p>En materia procesal, pueden plantearse innumerables ejemplos que provoquen la nulidad de todo lo actuado, como vicios en las citaciones o notificaciones, que dif\u00edcilmente podr\u00e1n ser percibidas por el escribano. Tambi\u00e9n puede plantearse el caso en que sea el mismo escribano quien, por su negligente actuar, o por adoptar un criterio doctrinario o jurisprudencial determinado, considere inobservable un antecedente y transmita esa seguridad al adquirente, hecho que configurar\u00eda su buena fe, aunque exista un defecto ostensible en el t\u00edtulo antecedente, o \u00bfacaso un lego es capaz de percibir los vicios por su propia cuenta?<\/p>\n<p>Por lo tanto, \u00bfpueden ponerse estas operatorias al amparo de toda acci\u00f3n con efecto reivindicatorio por el mero hecho de enga\u00f1ar al escribano y encomendarle realizar un estudio de t\u00edtulos o por una negligente actuaci\u00f3n del mismo? Entendemos que no, y es \u00e9ste el mayor fundamento para escindir la buena fe de cualquier diligencia encomendada al profesional que sea ajena al acto mismo de escrituraci\u00f3n y a su funci\u00f3n legitimante, que siempre tuvo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"6-funcion-legitimante-del-notario\"><\/a><h2>6. Funci\u00f3n legitimante del notario<\/h2>\n<p>El ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 392\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>\u00a0ha aclarado que \u201clos subadquirentes no pueden ampararse en su buena fe y t\u00edtulo oneroso si el acto se ha realizado sin intervenci\u00f3n del titular del derecho\u201d. Vemos que, a diferencia del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902, aqu\u00ed no se hace menci\u00f3n del estudio de documentaci\u00f3n y constancias registrales al hablar de la buena fe del subadquirente y se excluye de la protecci\u00f3n a las ventas del\u00a0<em>non domino<\/em>. Entonces, si los casos m\u00e1s recurrentes de intervenci\u00f3n de quien no es titular (<em>non domino<\/em>), como sustituci\u00f3n de personas, alteraci\u00f3n de documentos o cualquier otro, ya se encuentran amparados por este ar\u00adt\u00edcu\u00adlo y adem\u00e1s, como sostuvimos, no pueden ser percibidos en un estudio de t\u00edtulos, \u00bfqu\u00e9 funci\u00f3n cumple un estudio de t\u00edtulos que no satisfaga la funci\u00f3n legitimante del escribano?<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n del 392, sin mencionar un \u201cestudio de antecedentes\u201d, reafirma la funci\u00f3n legitimante, que es propia del actuar profesional del escribano y se encuentra \u00edntimamente relacionada con el principio rector del notariado latino: la fe p\u00fablica notarial. En virtud de la funci\u00f3n legitimante, el escribano tiene el deber de acreditar la legitimidad del compareciente, constatar la eficacia de la documentaci\u00f3n aportada, la matricidad del antecedente de dominio, como de los apoderamientos que se presenten y la capacidad del disponente. Estas actuaciones quedan manifiestas en las atestaciones notariales de la escritura, sector del acto notarial que goza de fe p\u00fablica y que demanda su presunci\u00f3n de exactitud y veracidad, por lo que solo con la exhibici\u00f3n de la escritura p\u00fablica debidamente inscripta y constatada su autenticidad\/matricidad, la buena fe debe presumirse, ya que para obtenerla, un notario ejerci\u00f3 su funci\u00f3n legitimante previamente.<\/p>\n<p>Es este el mecanismo legal adecuado y que responde a la l\u00f3gica del\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>. Interpretar lo contrario, es decir, considerar obligatorio el estudio de antecedentes, produce tres efectos potencialmente ruinosos para el mercado inmobiliario:<\/p>\n<ol>\n<li>Se destruye el principio de seguridad jur\u00eddica, ya que la l\u00f3gica interpretativa imperante gesta un virus que relativiza los efectos probatorios propios de todos los instrumentos p\u00fablicos (actas de nacimiento, sentencias judiciales, partidas de defunci\u00f3n, resoluciones administrativas, los mismos asientos registrales del registro de la propiedad inmueble, etc\u00e9tera) no solo del instrumento notarial.<\/li>\n<li>Al ser considerado una funci\u00f3n notarial cuya indelegabilidad se presume por ser un servicio p\u00fablico, la realizaci\u00f3n de los estudios de antecedentes por \u201creferencistas\u201d no se ajustar\u00eda a dicho calificativo, ya que se estar\u00eda delegando su realizaci\u00f3n en un profesional que no posee capacidad para otorgar un instrumento p\u00fablico de an\u00e1loga fuerza probatoria al testimonio que se tiene a la vista.<\/li>\n<li>Como derivaci\u00f3n de lo anterior, se desprende que la indelegabilidad implica tambi\u00e9n que no podr\u00e1n realizarse estudios de antecedentes fuera de la jurisdicci\u00f3n territorial del escribano autorizante.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Por lo tanto, opinamos que, en pos de brindar mayores seguridades en la bondad de los t\u00edtulos al dominio, deber\u00eda establecerse la obligatoriedad de constatar la existencia de matricidad de la escritura antecedente. Este mecanismo obligatorio permitir\u00e1 agilizar la circulaci\u00f3n de riquezas y despejar\u00e1 dudas interpretativas, mientras que se acoplar\u00e1 al sistema del notariado latino como un elemento m\u00e1s de la funci\u00f3n legitimante del notario. A estos fines, se cuenta actualmente con la tecnolog\u00eda necesaria para regular un sistema de consulta de matricidad virtual que permita que el notario \u2013en forma personal\u2013 mediante este tipo de mecanismos constate la existencia de la escritura matriz en cualquier parte del pa\u00eds, tarea que actualmente y a menudo se realiza en forma telef\u00f3nica, a modo de consulta con los colegas.<\/p>\n<p>En similar sentido se expidieron las siguientes jornadas nacionales:<\/p>\n<p>1. La XXI Jornada Notarial Bonaerense (Bah\u00eda Blanca, 1977):<\/p>\n<blockquote><p>Que en el camino de la seguridad jur\u00eddica, de la que el notario es digno exponente, el estudio de t\u00edtulos juega un rol esencial.<br \/>\nQue, no obstante ello, se considera que el estudio de t\u00edtulos no debe ser obligatorio, tal como lo preconiza el art\u00edculo 156 de la proyectada ley, org\u00e1nica del notariado bonaerense, por cuanto la apreciaci\u00f3n acerca de la bondad del t\u00edtulo no puede basarse en una prueba tasada sino en el sistema de las libres convicciones tradicionalmente aplicado por el cuerpo notarial argentino, en un pa\u00eds que se caracteriza por su excelente titulaci\u00f3n.<br \/>\nQue, dentro de nuestro sistema romanista del \u00abt\u00edtulo y modo\u00bb, complementado con la inscripci\u00f3n declarativa (art\u00edculo 2505 C. C. y ley 17.801), cualquier exigencia adicional a la de los art\u00edculos 577, 1184 y 2609 del C\u00f3digo Civil impuesta por una ley local, resulta a todas luces inconstitucional (art\u00edculos 31 y 67 inc. 11 Constituci\u00f3n Nacional), tal como lo ha declarado la Corte Suprema de la Naci\u00f3n.<br \/>\nQue ante la distorsi\u00f3n provocada por la interpretaci\u00f3n del art\u00edculo 1051 del C\u00f3digo Civil en lo que respecta a la seguridad jur\u00eddica del tr\u00e1fico inmobiliario, es necesaria su revisi\u00f3n legislativa.<\/p><\/blockquote>\n<p>2. XVIII Jornada Notarial Argentina (Salta, 1980);<\/p>\n<blockquote><p>Que el estudio de t\u00edtulos es una actividad de t\u00e9cnica notarial ajena a la esfera intelectual del adquirente, en consecuencia ineficaz para calificar su buena fe. No obstante lo cual alg\u00fan sector de la doctrina interpret\u00f3 que era un medio determinante de su existencia.<br \/>\nQue dadas las caracter\u00edsticas del notariado de tipo latino es imprescindible reafirmar los valores del documento notarial. Por lo que la implantaci\u00f3n obligatoria del estudio de t\u00edtulos significar\u00eda atentar contra el principio de autenticidad y los pilares de nuestra instituci\u00f3n.<br \/>\nEl estudio de t\u00edtulos no puede considerarse un elemento determinante para tipificar la buena fe que el art\u00edculo 1501 del C\u00f3digo Civil requiere del adquirente. Este deposita su confianza en el asesoramiento y opus del notario.<\/p><\/blockquote>\n<p>3. La XXVI Jornada Notarial Argentina (C\u00f3rdoba, 2002):<\/p>\n<blockquote><p>Ratificando lo declarado en la XVIII Jornada Notarial Argentina, se expresa que el estudio de t\u00edtulos no es un elemento determinante de la buena fe que exige el art.\u00a01051 del C\u00f3d. Civil, pues el actuar diligente es cumplido por el notario con la calificaci\u00f3n y control de legalidad del \u00faltimo t\u00edtulo que legitima al transmitente el que, a su vez, se funda en sus antecedentes.<\/p><\/blockquote>\n<p>4. La XXXV Jornada Notarial Bonaerense (Tandil, 2007):<\/p>\n<blockquote><p>En una futura modificaci\u00f3n de la ley, incluir como operaci\u00f3n de ejercicio la necesidad de verificar la matricidad del \u00faltimo t\u00edtulo (este \u00faltimo con voto en disidencia de las Delegaciones de Necochea y Azul, quienes se manifestaron en contra de la obligatoriedad).<\/p><\/blockquote>\n<p>5. La XXXIX Jornada Notarial Bonaerense (Mar del Plata, 2015):<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0se propicia una futura modificaci\u00f3n de la ley, que incluya como operaci\u00f3n de ejercicio la necesidad de verificar s\u00f3lo la matricidad del \u00faltimo t\u00edtulo y de los poderes invocados. <a id=\"footnote-179008-20-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-20\">20<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"7-conclusiones\"><\/a><h2>7. Conclusiones<\/h2>\n<p>Sostenemos que no habiendo cambios sustanciales en la presunci\u00f3n de buena fe de la posesi\u00f3n que impone el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1919 CCCN, en los casos de prescripci\u00f3n, corta la ine\u00adquidad planteada se mantendr\u00eda, permitiendo supuestos dolosos que constituyan justos t\u00edtulos y permitan burlar la propiedad del verdadero propietario. Es esta inseguridad la que pretende sanear el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>, exigiendo a quien procure el beneficio de la usucapi\u00f3n corta la realizaci\u00f3n del estudio de la documentaci\u00f3n y constancias registrales, lo que la doctrina mayoritaria entiende ser\u00eda un estudio de t\u00edtulos, pero que de su ex\u00e9gesis no se evidencia diferencia con la actual funci\u00f3n legitimante.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se debe esto? Al simple hecho de que la obtenci\u00f3n de un justo t\u00edtulo no es ardua tarea, ya que basta para ello cumplir con la formalidad de escritura p\u00fablica. A esto se suma que la propia definici\u00f3n del mismo incluye los casos de falta total de legitimidad \u2013<em>non domino<\/em>\u2013, por lo que, evitando maniobras donde con la simple obtenci\u00f3n de un justo t\u00edtulo se logre prescribir a los diez a\u00f1os, el\u00a0<a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCCN<\/a>\u00a0ha exigido, solo para estos casos patol\u00f3gicos, una diligencia que tiende a evitar las deficientes legitimaciones, circunscribiendo el marco operativo del justo t\u00edtulo a los casos descriptos, e imponiendo una presunci\u00f3n de mala fe a quien intente hacerse del beneficio sin acreditar, al menos, esa diligencia previa. Esto en modo alguno implica exigir dicho requisito para la posesi\u00f3n en t\u00e9rminos generales, donde la buena fe del titular de dominio debe presumirse dada la funci\u00f3n legitimante del autorizante, sea un escribano o un magistrado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"8-bibliografia\"><\/a><h2>8. Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">ALTERINI, Jorge H. y LAFAILLE, H\u00e9ctor,\u00a0<em>Derecho civil. Tratado de los derechos reales<\/em>, t.\u00a02, Buenos Aires, La Ley-Ediar, 2010.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">CAPURRO, Vanina L. y ETCHEGARAY, Natalio P.,\u00a0<em>Derecho notarial aplicado<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2011 (colecci\u00f3n \u201cFunci\u00f3n notarial\u201d, dirigida por Natalio P. Etchegaray, v.\u00a01).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">ETCHEGARAY, Natalio P.,\u00a0<em>Escrituras y actas notariales. Examen exeg\u00e9tico de una escritura tipo<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2016.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2014\u00a0<em>Boleto de compraventa. Examen exeg\u00e9tico de un boleto tipo<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2009.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">MARIANI DE VIDAL, Marina,\u00a0<em>Derechos reales<\/em>, t.\u00a0I, Buenos Aires, Zaval\u00eda, 2004.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">PE\u00d1A GUZM\u00c1N, Luis A.,\u00a0<em>Derecho civil. Derechos reales<\/em>, t.\u00a02, Buenos Aires, TEA, 1975<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">SALAS-TRIGO REPRESAS,\u00a0<em>C\u00f3digo Civil anotado<\/em>, t.\u00a03, Buenos Aires, Depalma, 1977.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">SALVAT, Raymundo M.,\u00a0<em>Derecho civil argentino. Derechos reales<\/em>, t.\u00a02, Buenos Aires, TEA, 1952.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"notas\"><\/a><h2>Notas<\/h2>\n<div class=\"footnotes\">\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-1\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-1-backlink\">1<\/a><strong>.\u00a0<\/strong>El destacado es nuestro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-2\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-2-backlink\">2<\/a><strong>.\u00a0<\/strong>Nota al art.\u00a03999 CCIV. [N.\u00a0del E.: ver\u00a0<a href=\"https:\/\/archive.org\/stream\/notasdelcdigoci00argegoog#page\/n260\/mode\/2up\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>, p.\u00a0264, art.\u00a053\u00a0<em>in fine<\/em>\u00a0{fuente:\u00a0<em>Notas del C\u00f3digo Civil de la Rep\u00fablica Argentina tales como fueron publicadas por el Dr. Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield en su proyecto del C\u00f3digo sancionado por el H. Congreso Argentino<\/em>, Buenos Aires, Pablo Coni Editor, 1872; \u00faltima consulta: 1\/2\/2018}].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-3\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-3-backlink\">3<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Alterini, Jorge H. y Lafaille, H\u00e9ctor,\u00a0<em>Derecho civil. Tratado de los derechos reales<\/em>, t.\u00a02, Buenos Aires, La Ley\u00a0&#8211; Ediar, 2010, p.\u00a0414.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-4\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-4-backlink\">4<\/a><strong>.\u00a0<\/strong>CNCom., Sala B, 25\/4\/2011, \u201cSircovich, Samuel s\/ Quiebra\u201d (<em>elDial.com<\/em>, AG224E [N.\u00a0del E.: ver sumarios oficiales\u00a0<a href=\"http:\/\/www.saij.gob.ar\/camara-nacional-apelaciones-comercial-nacional-ciudad-autonoma-buenos-aires-sircovich-samuel-quiebra-fa11130236-2011-04-25\/123456789-632-0311-1ots-eupmocsollaf?q= titulo%3A Sircovich&amp;o=0&amp;f=Total%7CTipo de Documento\/Jurisprudencia\/Fallo%7CFecha\/2011%5B20%2C1%5D%7COrganismo%7CTribunal%7CPublicaci%F3n%7CTema%7CEstado de Vigencia%7CAutor%7CJurisdicci%F3n&amp;t=2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>]).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-5\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-5-backlink\">5<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Citada por Alterini, Jorge H. y Lafaille, H\u00e9ctor, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 3), \u00a7 218-A, p.\u00a0419.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-6\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-6-backlink\">6<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0[N.\u00a0del E.: ver\u00a0<a href=\"https:\/\/archive.org\/stream\/notasdelcdigoci00argegoog#page\/n260\/mode\/2up\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>, p.\u00a0265, art.\u00a064 {fuente:\u00a0<em>Notas del C\u00f3digo Civil de la Rep\u00fablica Argentina tales como fueron publicadas por el Dr. Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield en su proyecto del C\u00f3digo sancionado por el H. Congreso Argentino<\/em>, Buenos Aires, Pablo Coni Editor, 1872; \u00faltima consulta: 1\/2\/2018}].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-7\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-7-backlink\">7<\/a><strong>.\u00a0<\/strong>Pe\u00f1a Guzm\u00e1n, Luis A.,\u00a0<em>Derecho civil. Derechos reales<\/em>, t.\u00a02, Buenos Aires, TEA, 1975, p.\u00a0242.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-8\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-8-backlink\">8<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Salvat, Raymundo M.,\u00a0<em>Derecho civil argentino. Derechos reales<\/em>, t.\u00a02, Buenos Aires, TEA, 1952, pp.\u00a0259-260.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-9\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-9-backlink\">9<\/a><strong>.\u00a0<\/strong>El destacado es nuestro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-10\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-10-backlink\">10<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0[N.\u00a0del E.: ver\u00a0<a href=\"https:\/\/archive.org\/stream\/notasdelcdigoci00argegoog#page\/n260\/mode\/2up\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>, p.\u00a0265, art.\u00a060 {fuente:\u00a0<em>Notas del C\u00f3digo Civil de la Rep\u00fablica Argentina tales como fueron publicadas por el Dr. Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield en su proyecto del C\u00f3digo sancionado por el H. Congreso Argentino<\/em>, Buenos Aires, Pablo Coni Editor, 1872; \u00faltima consulta: 1\/2\/2018}].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-11\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-11-backlink\">11<\/a><strong>.\u00a0<\/strong>C.Fed. Mendoza, 22\/10\/1952 (<em>Jurisprudencia Argentina<\/em>, t.\u00a01953-II, p.\u00a0318, f.\u00a015051); CNCiv.\u00a01\u00aa, 14\/9\/1938 (<em>Jurisprudencia Argentina<\/em>, t.\u00a063, p.\u00a0859); CNCiv.\u00a02\u00aa, 31\/7\/1931 (<em>Jurisprudencia Argentina<\/em>, t.\u00a036, p.\u00a0266); citados en Salas-Trigo Represas,\u00a0<em>C\u00f3digo Civil anotado<\/em>, t.\u00a03, Buenos Aires, Depalma, 1977, p.\u00a0332.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-12\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-12-backlink\">12<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Mariani de Vidal, Marina,\u00a0<em>Derechos reales<\/em>, t.\u00a0I, Buenos Aires, Zaval\u00eda, 2004, p.\u00a0159.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-13\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-13-backlink\">13<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Art.\u00a02356 CCIV: \u201cLa posesi\u00f3n puede ser de buena o de mala fe. La posesi\u00f3n es de buena fe, cuando el poseedor, por ignorancia o error de hecho, se persuadiere de su legitimidad\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-14\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-14-backlink\">14<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Art.\u00a02362 CCIV: \u201cTodo poseedor tiene para s\u00ed la presunci\u00f3n de la buena fe de su posesi\u00f3n, hasta que se pruebe lo contrario, salvo los casos en que la mala fe se presuma\u201d.<\/p>\n<p>Art.\u00a04008 CCIV: \u201cSe presume siempre la buena fe, y basta que haya existido en el momento de la adquisici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-15\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-15-backlink\">15<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Salvat, Raymundo M., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 8), p.\u00a0268.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-16\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-16-backlink\">16<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0CNCiv., Sala H., 28\/4\/2005, \u201cS\u00e1nchez, Enrique Dante c\/ Tassi, Felipe Romero V. s\/ Nulidad de acto jur\u00eddico\u201d (<em>elDial.com<\/em>, AA29A4).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-17\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-17-backlink\">17<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Etchegaray, Natalio P.,\u00a0<em>Escrituras y actas notariales. Examen exeg\u00e9tico de una escritura tipo<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2016, p.\u00a044. El destacado es nuestro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-18\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-18-backlink\">18<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Etchegaray, Natalio P.,\u00a0<em>Boleto de compraventa. Examen exeg\u00e9tico de un boleto tipo<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2009, p.\u00a0177.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-19\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-19-backlink\">19<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0Capurro, Vanina L. y Etchegaray, Natalio P.,\u00a0<em>Derecho notarial aplicado<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2011, p.\u00a0272 (colecci\u00f3n \u201cFunci\u00f3n notarial\u201d, dirigida por Natalio P. Etchegaray, v.\u00a01).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-179008-20\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-179008-20-backlink\">20<\/a><strong>.<\/strong>\u00a0[N.\u00a0del E.: el lector podr\u00e1 acceder a continuaci\u00f3n a las conclusiones completas de todas las jornadas citadas \u2013respectivamente\u2013:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/el-colegio\/jornadas-notariales-bonaerenses\/516-xxi-jornada-notarial-bonaerense.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">JNB 2<\/a>1,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cfna.org.ar\/documentacion\/jornadas-notariales-argentinas\/jornadas-notariales-argentinas-1944-2008.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">JNA 18<\/a>\u00a0{ver pp.\u00a0179-197},\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cfna.org.ar\/documentacion\/jornadas-notariales-argentinas\/jornadas-notariales-argentinas-1944-2008.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">JNA 26<\/a>\u00a0{ver pp.\u00a0283-291},\u00a0<a href=\"http:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/el-colegio\/jornadas-notariales-bonaerenses\/530-xxxv-jornada-notarial-bonaerense.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">JNB 35<\/a>,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/el-colegio\/jornadas-notariales-bonaerenses\/700-xxxix-jornada-notarial-bonaerense.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">JNB 39<\/a>].<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Considerar el estudio de t\u00edtulos como diligencia esencial para la buena fe del adquirente es un error. 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