{"id":4920,"date":"2017-06-05T16:30:12","date_gmt":"2017-06-05T19:30:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=4920"},"modified":"2018-07-12T12:04:22","modified_gmt":"2018-07-12T15:04:22","slug":"editorial-no-927","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2017\/06\/editorial-no-927\/","title":{"rendered":"Editorial N\u00ba 927"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/13891558@N00\/3265761342\/\" target=\"_blank\" rel=\"attachment wp-att-4919\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4919\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/letraA-desenfoque_700x300.jpg\" alt=\"letraA-desenfoque_700x300\" width=\"700\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"padding-left: 720px; text-align: left;\"><em><sup>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/13891558@N00\/\" target=\"_blank\">S G<\/a>, <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nd\/2.0\/\" target=\"_blank\">CC-BY-ND<\/a><\/sup><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"float: left; color: #b40404; font-size: 55px; line-height: 40px; padding-top: 2px; padding-right: 4px; font-family: Times;\"><strong>E<\/strong><\/span>ste es el \u00faltimo n\u00famero que se publicar\u00e1 bajo mi direcci\u00f3n. He presentado mi renuncia a este honroso cargo y agradezco a todos los Consejos Directivos por la inestimable ayuda que he recibido durante estos casi diecis\u00e9is a\u00f1os de labor al frente de la <em>Revista del Notariado<\/em>. Mi agradecimiento se dirige tambi\u00e9n al secretario de redacci\u00f3n de la <em>Revista<\/em>, a la jefa del Departamento de Comunicaciones del Colegio y a todos los que trabajan en esa oficina, por el apoyo que he recibido. Tambi\u00e9n quiero recordar y agradecer a la se\u00f1ora Liliana Luppi, que trabaj\u00f3 varios a\u00f1os con nosotros como secretaria de redacci\u00f3n. Por otra parte, quiero destacar y valorar la colaboraci\u00f3n prestada por quienes me enviaron ar\u00adt\u00edcu\u00adlos para publicar y, sobre todo, a aquellos que produjeron contenidos que les ped\u00ed especialmente sobre temas determinados.<\/p>\n<p>Luego de estar poco m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os vinculado a nuestra profesi\u00f3n, he sido testigo, part\u00edcipe y tambi\u00e9n impulsor de los cambios que hemos vivido. Estuve relacionado con el trabajo de las escriban\u00edas desde el a\u00f1o 1966. Fui adscripto al registro notarial N\u00ba\u00a0164 de la Capital Federal y luego estuve a cargo del N\u00ba\u00a0374, ganado por concurso. En esos a\u00f1os, el n\u00famero de registros era limitado \u2013entre quinientos y seiscientos\u2013 y solo sal\u00edan a concurso ante la renuncia o muerte del titular. Esta realidad nos exig\u00eda presentarnos a un examen oral y escrito, tener antecedentes para ejercer la funci\u00f3n y saber que solo acceder\u00edan al registro aquellos que obtuvieran las notas m\u00e1s altas entre todos los concursantes. \u00c9ramos muchos los que nos present\u00e1bamos y muy pocos los registros que sal\u00edan a concurso \u2013generalmente tres o cuatro\u2013.<\/p>\n<p>Quiero dejar constancia de que, durante toda mi carrera como escribano, siempre recib\u00ed el apoyo del Colegio de Escribanos y sus consejos directivos. No tengo m\u00e1s que agradecimiento hacia ellos. Encontr\u00e9 en el Colegio nuevos amigos, muchos de los cuales a\u00fan conservo.<\/p>\n<p>Hoy el Colegio es m\u00e1s fuerte y m\u00e1s efectivo de lo que nunca fue. Los sistemas de capacitaci\u00f3n permanente, la necesidad de saber cada vez m\u00e1s y la de actuar con responsabilidad impulsaron una elevaci\u00f3n del nivel profesional que cuando empezamos a trabajar no pod\u00edamos ni imaginar. Por lo que cosechamos, generamos y somos hoy como colegio y como escribanos, no me asalta el deseo de \u201cvolver hacia atr\u00e1s\u201d. Esto no es posible, ni v\u00e1lido, ni interesante. Solo debemos intentar seguir demostrando con nuestra actitud que es v\u00e1lida la confianza que la gente deposita en nosotros y capacitarnos todo lo posible en nuestro desempe\u00f1o.<\/p>\n<p>Algunos miran con nostalgia al notariado de hace cincuenta a\u00f1os, pero en ese tiempo no ten\u00edamos muchas de las ventajas operativas que tenemos hoy. La memoria elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, haci\u00e9ndonos so\u00f1ar con un pasado que, por circunstancias t\u00e9cnicas, carb\u00f3nicos, calculadoras, fotocopias, computadoras, era peor de lo que vivimos ahora<\/p>\n<p>Todas las profesiones son distintas, por lo que no sirve plantear reglas comunes para situaciones diferentes. Como sucede en distintos deportes, donde no se pueden determinar reglas uniformes en todos los casos. El trabajo tiene una enorme influencia sobre la persona que lo realiza, confiere \u2013a veces sin que se note\u2013 valores que llevan a tomar determinadas precauciones y medidas o no tomarlas. Aunque parezca raro, es tanto el tiempo de nuestra vida que pasamos en el trabajo, que este nos va formando de una manera inexorable. Quienes trabajan en el campo tienen determinadas caracter\u00edsticas. Los bailarines, los vendedores de autos usados, los que venden seguros, los boxeadores y los sacerdotes, otras. Esto resalta en una profesi\u00f3n como la nuestra, en la que uno no act\u00faa poni\u00e9ndose del lado de una de las partes, ya que debemos proteger a todos los contratantes.<\/p>\n<p>En general, mis compa\u00f1eros Escribanos tienen muy buenas caracter\u00edsticas; muchas de ellas generadas por la profesi\u00f3n y su ejercicio. Incluir\u00eda entre ellas la cautela, la permanente camarader\u00eda y colaboraci\u00f3n con los colegas, la responsabilidad, la prolijidad, la perseverancia, la comprensi\u00f3n, la voluntad de estudio, el apego al orden y a la ley. Sobresale la excelente relaci\u00f3n entre los escribanos, notables en la vida diaria, y en los congresos de cualquier tipo que sean.<\/p>\n<p>En general, nuestros Colegas tienen un sentido hist\u00f3rico de la vida, no ven lo que hacen como algo que empieza y termina con ellos, sino como algo que tenemos todo el tiempo que mejorar porque contin\u00faa. El Colegio no termina con nuestra desaparici\u00f3n f\u00edsica. El a\u00f1o pasado cumpli\u00f3 ciento cincuenta a\u00f1os. Para Am\u00e9rica es mucho tiempo. Este sentido hist\u00f3rico se transmite y la responsabilidad que se tiene nos evita muchos errores y la desesperanza del \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d.<\/p>\n<p>Sin los escribanos, el Colegio ser\u00eda solo un edificio con archivos y muebles. El Colegio somos nosotros y toda la gente vinculada, incluidos los que ya no est\u00e1n y siguen en nuestra memoria. En la <em>Divina comedia<\/em> se destinaba un lugar en el infierno para los indiferentes. No hay que olvidar que nuestra existencia es una necesidad misma de la sociedad organizada, de la vida en com\u00fan. No es una instituci\u00f3n artificial ni fruto del azar, tampoco responde a una situaci\u00f3n transitoria dada por circunstancias temporales.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o la <em>Revista del Notariado<\/em> cumplir\u00e1 ciento veinte a\u00f1os de vida. Deseo la mejor de las suertes al nuevo director, Diego Mart\u00ed, que viene ayud\u00e1ndonos desde que form\u00f3 parte del Comit\u00e9 Editorial.<\/p>\n<p><strong>Con este \u00faltimo editorial, me despido de todos ustedes como director de la <em>Revista<\/em>, con todo afecto&#8230;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right; font-size: 20px;\"><em><strong>\u00c1lvaro Guti\u00e9rrez Zald\u00edvar<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es el \u00faltimo n\u00famero que se publicar\u00e1 bajo mi direcci\u00f3n. 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