{"id":437,"date":"2014-09-03T18:30:35","date_gmt":"2014-09-03T18:30:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=437"},"modified":"2018-07-12T11:49:45","modified_gmt":"2018-07-12T14:49:45","slug":"la-ensenanza-del-derecho-y-los-estudios-comparados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2014\/09\/la-ensenanza-del-derecho-y-los-estudios-comparados\/","title":{"rendered":"La ense\u00f1anza del derecho y los estudios comparados"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_551\" aria-describedby=\"caption-attachment-551\" style=\"width: 208px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Resena_Zinni_nova_tesis.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-551\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Resena_Zinni_nova_tesis-208x300.jpg\" alt=\"Portada del libro de Zinni\" width=\"208\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Resena_Zinni_nova_tesis-208x300.jpg 208w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Resena_Zinni_nova_tesis-38x55.jpg 38w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Resena_Zinni_nova_tesis.jpg 243w\" sizes=\"(max-width: 208px) 100vw, 208px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-551\" class=\"wp-caption-text\">Portada<\/figcaption><\/figure>\n<p>De Mario Antonio Zinny <a href=\"#nota*\">(*)<\/a><a id=\"volver*\"><\/a><\/p>\n<p>(<a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/biografia\/mario-antonio-zinny\/\">Informaci\u00f3n sobre el autor<\/a>)<\/p>\n<p>Rosario, Nova Tesis, 2013, 310 pp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"la-ensenanza-del-derecho\"><\/a><h4><strong>La ense\u00f1anza del derecho<\/strong><\/h4>\n<p>\u00bfSon equivalentes el esfuerzo desplegado durante seis o siete a\u00f1os por la universidad, la facultad y los profesores con los conocimientos adquiridos por los estudiantes?\u2005 De este interrogante he obtenido las siguientes dos respuestas.\u2005 La primera, recibida del secretario acad\u00e9mico de la Facultad de Derecho de Santa Fe poco antes de egresar de ella, dio por terminado el incipiente di\u00e1logo con estas palabras: \u201cZinny: los estudiantes egresan sabiendo lo que hay que saber\u201d.\u2005 La segunda, obtenida mucho despu\u00e9s y todav\u00eda en vigencia, suele ser de un tenor parecido al siguiente: \u201cEst\u00e1 bien, escribano, est\u00e1 bien, los conocimientos adquiridos no son los que merece el esfuerzo desplegado, pero ello se debe al estado lamentable en que los estudiantes llegan a la universidad y a que estudian poco\u201d.<\/p>\n<p>En lo que a m\u00ed respecta, desde mi primer libro, <em>Casos notariales<\/em>, editado por Depalma en 1983, vengo sosteniendo que el problema es otro y consiste en que los estudiantes egres\u00e1bamos, hace cincuenta a\u00f1os \u2013y egresan hoy\u2013, habiendo olvidado la mayor parte de lo estudiado a lo largo de la carrera.\u2005 Y que esto ocurr\u00eda hace cincuenta a\u00f1os me consta porque yo egres\u00e9 en aquella \u00e9poca y este olvido era una inquietud compartida, que dej\u00e1bamos de lado por razones varias: as\u00ed, la alegr\u00eda de haber obtenido el t\u00edtulo, la preocupaci\u00f3n por encontrar un lugar donde ejercer la profesi\u00f3n o, en su caso, la responsabilidad del inmediato ejercicio.\u2005 Y que ha seguido ocurriendo y ocurre hoy me consta por el reconocimiento de exalumnos y alumnas, el de mis hijos y el de los amigos de mis hijos.<\/p>\n<p>\u00bfLo ignoran las autoridades?\u2005 No.\u2005 No lo ignoran.\u2005 Las de nuestra facultad, como ejemplo, tienen muy claras las dificultades que genera el volumen de los conocimientos que pretendemos ense\u00f1ar, como lo prueba la reuni\u00f3n que hace veinte d\u00edas y por iniciativa del se\u00f1or decano mantuvi\u00e9ramos los integrantes de las c\u00e1tedras con \u00e9l y la secretaria acad\u00e9mica.\u2005En esa reuni\u00f3n el se\u00f1or decano aludi\u00f3 al ar\u00adt\u00edcu\u00adlo del diario <em>La Naci\u00f3n<\/em> del 18 de enero del corriente a\u00f1o, donde el autor, H\u00e9ctor Masoero, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa, se pregunta: \u201c\u00bfCu\u00e1nta informaci\u00f3n y conocimiento se generan a diario en el mundo?\u201d.\u2005 Enseguida, citando a James Appleberry, de la Universidad Estatal de California, nos da a conocer que \u201cdesde el inicio de la era cristiana, el conocimiento tard\u00f3 1750 a\u00f1os en duplicarse por primera vez; luego, duplic\u00f3 su volumen cada ciento cincuenta a\u00f1os y, m\u00e1s adelante, cada cincuenta a\u00f1os.\u2005 Actualmente, el volumen del conocimiento se estar\u00eda duplicando cada cinco a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les ser\u00edan las causas del olvido que nos viene frustrando?\u2005 La primera consiste en la falta de s\u00edntesis y consiguiente desmesura de los programas de buena parte de las asignaturas, con bibliograf\u00edas que hoy incluyen varios tratados de mil p\u00e1ginas cada uno, para que los estudiantes elijan el que prefieren, junto a los res\u00famenes y apuntes de clase, redactados muchas veces por sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u00bfEn qui\u00e9n me apoyo para sostener que la extensi\u00f3n de los programas perjudica la retenci\u00f3n de los conocimientos?\u2005 Antes que nadie, en Jos\u00e9 Ortega y Gasset, quien en 1930, en <em>Misi\u00f3n de la universidad<\/em>, dijo:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aun reducida la ense\u00f1anza al profesionalismo y la investigaci\u00f3n, forma una masa fabulosa de estudios.\u2005 Es imposible que el buen estudiante medio consiga ni remotamente aprender lo que la universidad pretende ense\u00f1arle.\u2005 Sin embargo, este principio de la ficci\u00f3n inspira todos los planes y la estructura de la actual universidad.\u2005 Por eso yo creo [\u2026] que en vez de ense\u00f1ar lo que seg\u00fan un ut\u00f3pico deseo debiera ense\u00f1arse, hay que ense\u00f1ar lo que se puede aprender.\u2005 Es preciso, concluye, que no prosigan la dispersi\u00f3n y complicaci\u00f3n actuales del trabajo cient\u00edfico sin que sean compensadas por otro trabajo cient\u00edfico especial inspirado en un inter\u00e9s opuesto: la concentraci\u00f3n y la simplificaci\u00f3n del saber.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y si Ortega y Gasset no nos basta, pensemos en la neurociencia, que, como bien se\u00f1ala la doctora Perugini Zanetti en el pr\u00f3logo, nos ense\u00f1a que la atenci\u00f3n y la memoria tienen sus l\u00edmites.\u2005 En el caso de la atenci\u00f3n, porque a los veinte minutos de escuchar a un orador inflexible los oyentes dejan la cara puesta para dedicarse a vagar por las alegres comarcas a las que su imaginaci\u00f3n los conduce.\u2005 En mi experiencia, los estudiantes ponen una cara ante la cual conviene distraerlos para que recuperen fuerzas y sigan prestando atenci\u00f3n.\u2005 En el caso de la memoria no ponemos cara alguna porque, cuando ella se colma de antecedentes, leyes y figuras, un conocimiento ingresa y otro se va sin que lo advirtamos.<\/p>\n<p>Y si esto no es suficiente, presten atenci\u00f3n a lo que dice H\u00e9ctor Masoero en el citado ar\u00adt\u00edcu\u00adlo de <em>La Naci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n<blockquote>\n<p>As\u00ed como el ropero tiene un l\u00edmite que de vez en cuando nos obliga a despojarnos de las cosas que ya no usamos, as\u00ed tambi\u00e9n los programas acad\u00e9micos deben actualizarse peri\u00f3dicamente, priorizando los contenidos m\u00e1s \u00fatiles y necesarios para la formaci\u00f3n profesional y, adem\u00e1s, los que resulten aplicables a diversas \u00e1reas y problemas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>A estos contenidos de los programas de estudio imposibles de retener por su extensi\u00f3n hay que sumarle el car\u00e1cter asistem\u00e1tico de la ense\u00f1anza, con la mayor\u00eda de las materias ense\u00f1adas como si ocuparan compartimentos estancos porque los conocimientos de una no se aplican en la otra y por eso el estudiante, a medida que las va aprobando, en vez de sumarlos los resta porque ya no le sirven, con un resultado lamentable: aprobada la \u00faltima, apagado el ruido de los festejos y transcurridas dos o tres semanas, el estudiante advierte que ha quedado con las manos vac\u00edas, vac\u00edas de los conocimientos estudiados y expuestos en cada uno de los ex\u00e1menes que aprob\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cNo importa si no nos acordamos de nada; lo que verdaderamente importa es la pr\u00e1ctica, y ella vendr\u00e1 con el ejercicio de la profesi\u00f3n\u201d.\u2005 Esta idea, que mantiene buena parte de su absurda vigencia, se desmorona en cuanto uno se pregunta: \u00bfel mec\u00e1nico es pr\u00e1ctico porque est\u00e1 en la fosa con el pantal\u00f3n manchado de grasa?\u2005 Respuesta: no.\u2005 El mec\u00e1nico es pr\u00e1ctico porque cuenta con los conocimientos que le permiten ser pr\u00e1ctico.\u2005 Y por eso no confunde a la carrocer\u00eda con la rueda ni al freno con el acelerador (confusi\u00f3n en la que nosotros caemos cuando confundimos al mandato con el apoderamiento, al apoderamiento con el poder y al poder con el documento que los prueba).<\/p>\n<p>De all\u00ed que debamos abandonar esta idea, comprendiendo que la pr\u00e1ctica sin teor\u00eda es rutina, y que la rutina no sirve para nada.\u2005 Por otra parte, cuando la teor\u00eda ilumina y dota de sentido a la pr\u00e1ctica, \u00e9sta, a su vez, enriquece y ampl\u00eda los conocimientos; lo que explica que cueste tanto llegar a jurista sin estar en contacto con la vida y los casos.<\/p>\n<p>Habiendo identificado las causas del olvido que nos frustra (desmesura en la extensi\u00f3n de los contenidos y falta de sistema en la ense\u00f1anza), la soluci\u00f3n se pone al alcance de nuestra mano.\u2005 Aunque una cosa es que ella est\u00e9 a nuestro alcance y otra que sea posible alcanzarla.\u2005 Pero a m\u00ed me basta con darla a conocer por si yo tuviera raz\u00f3n y alg\u00fan d\u00eda cambian las circunstancias que hoy la impiden.\u2005 Y bien.\u2005 La soluci\u00f3n consiste:<\/p>\n<p>1)\u00a0 En sintetizar los contenidos de las materias hasta reducirlos a l\u00edmites razonables, derivando lo suprimido, si corresponde, a las especializaciones de posgrado.<\/p>\n<p>2)\u00a0 En ense\u00f1ar las materias sistem\u00e1ticamente, a partir de una base com\u00fan que se vaya enriqueciendo con el aporte de cada una (como hacen en Medicina a partir de Anatom\u00eda).<\/p>\n<p>3)\u00a0 La soluci\u00f3n se completa brindando a los estudiantes un manual de cada materia, de alrededor de trescientas p\u00e1ginas, redactadas con la colaboraci\u00f3n de la c\u00e1tedra, que respondan punto por punto al programa, incluyendo as\u00ed lo que los estudiantes deben saber para aprobar; con lo que de paso les evitaremos la azarosa tarea de elegir bien el material de estudio.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un tratado, preguntaba yo en la obra de Alfredo Soto <em>Temas estructurales del derecho internacional privado <\/em><a href=\"#Nota1\">[1]<\/a><a id=\"Volver1\"><\/a> que tuve el honor de prologar?\u2005 Y respond\u00eda: seg\u00fan el diccionario, es un escrito que comprende las especies concernientes a una materia determinada.\u2005 \u00bfY un manual?\u2005 El mismo diccionario nos explica que es un libro donde se compendia lo m\u00e1s sustancial de una materia.\u2005 Y con esto basta para confirmar que la diferencia entre uno y otro radica en la extensi\u00f3n: mayor en el tratado, menor en el manual.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9nes se destinan los tratados?\u2005 A los profesores que recurren a ellos para ampliar sus conocimientos y a los profesionales y magistrados interesados en resolver el caso at\u00edpico que les ha tocado en suerte.\u2005 \u00bfY los manuales?\u2005 Los manuales se destinan a los alumnos.\u2005 Qu\u00e9 f\u00e1cil ser\u00eda todo si bastara plantearlo as\u00ed para resolverlo, pero a nosotros nos gusta complicar las cosas.\u2005 Y por eso hay autores que le llaman manual a un libro de novecientas p\u00e1ginas y otro que a uno de los tomos de su obra, de seiscientas setenta y ocho p\u00e1ginas, le llama compendio, olvidando que compendio significa \u201cbreve exposici\u00f3n de una materia\u201d.<\/p>\n<p>El grave error de publicar los manuales vali\u00e9ndonos de un editor.\u2005 Los estudiantes no pueden pagar los libros, lo que los obliga a fotocopiarlos.\u2005 Y esto no es bueno, ni para el editor ni para nadie.\u2005\u2005 Entonces, es mejor dejar tranquilo al editor y recurrir, directamente, a una de las fotocopiadoras de la facultad, para que en ella se encarguen de imprimir, copiar y anillar los ejemplares, que as\u00ed pasan a costar treinta y cinco pesos en vez de doscientos.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 base com\u00fan a incluir en los programas estoy hablando cuando propongo ense\u00f1ar sistem\u00e1ticamente las materias?\u2005 De la que est\u00e1 constituida por los conceptos generales que se incluyen en la secuencia situaci\u00f3n jur\u00eddica-hecho-situaci\u00f3n jur\u00eddica, a la que en 1959 aludi\u00f3 Emilio Betti en su <em>Teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico <\/em><a href=\"#Nota2\">[2]<\/a><a id=\"Volver2\"><\/a>, donde nos ense\u00f1a que \u201cel esquema l\u00f3gico del hecho jur\u00eddico, reducido a su expresi\u00f3n m\u00e1s simple, se obtiene mostr\u00e1ndolo como un hecho [\u2026] que incide en una situaci\u00f3n inicial para transformarla en una situaci\u00f3n nueva\u201d.<\/p>\n<p>En id\u00e9ntico sentido, Francesco Carnelutti hab\u00eda sostenido en 1955 en su <em>Teor\u00eda general del derecho <\/em><a href=\"#Nota3\">[3]<\/a><a id=\"Volver3\"><\/a> que \u201cel estudio de la estructura del derecho se har\u00e1 seg\u00fan la distinci\u00f3n entre est\u00e1tica y din\u00e1mica, que desde las ciencias f\u00edsicas ha pasado ya a las econ\u00f3micas y puede rendir \u00f3ptimos servicios al estudio del derecho\u201d.\u2005 Lo que en 1973 fue ratificado por Juan Vallet de Goytisolo, quien en su <em>Estudios sobre derecho de cosas <\/em><a href=\"#Nota4\">[4]\u00a0<\/a><a id=\"Volver4\"><\/a>dijo: \u201cLa distinci\u00f3n entre visi\u00f3n est\u00e1tica y din\u00e1mica, situaci\u00f3n y hecho [\u2026], tan magistralmente expuesta por Carnelutti [\u2026] ilumina much\u00edsimas cuestiones\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los conceptos generales incluidos en esta secuencia donde cada uno ocupa su lugar y desempe\u00f1a su cometido?\u2005 a) En la situaci\u00f3n inicial, est\u00e1tica, se ubican la capacidad legal de obrar y la legitimaci\u00f3n de los sujetos, acompa\u00f1adas de un objeto id\u00f3neo (cosa corporal o incorporal).\u2005 b) En el hecho, din\u00e1mico, que es vida que transcurre y pasa, est\u00e1n la forma, el contenido y la causa, que son sus elementos constitutivos.\u2005 Y el documento que prueba el hecho antes de que a \u00e9ste se lo lleve la corriente (dir\u00eda Her\u00e1clito).\u2005 c) Y en la situaci\u00f3n nueva ocupan su lugar los efectos del hecho y sus eventuales vicisitudes (nulidades, mera ineficacia, porque si bien todo lo inv\u00e1lido carece de sus efectos, no todo lo ineficaz es inv\u00e1lido).<\/p>\n<p>Por otra parte, esta secuencia y sus conceptos generales se dan y repiten antes y ahora, todos los d\u00edas, en Occidente y en Oriente, en todo orden jur\u00eddico, en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica.\u2005 Y aqu\u00ed cabe agregar que estos conceptos no s\u00f3lo sirven para ense\u00f1ar el derecho, formando jur\u00eddicamente a quienes los estudian; porque a la vez y como veremos son \u00fatiles para compararlos con los de otros ordenamientos.<\/p>\n<p>\u00bfSirven estos conceptos generales para ense\u00f1ar el derecho?\u2005 S\u00ed.\u2005 Y m\u00e1s sirven porque no se trata de estudiarlos en forma aislada, encerrados en cajitas, una separada de la otra, porque as\u00ed, irremediablemente, acabaremos por olvidarlos.\u2005 Se trata, en cambio, de estudiarlos dentro del sistema al que pertenecen, con cada uno ocupando su lugar y desempe\u00f1ando su funci\u00f3n, con lo que bastar\u00e1 recordar a uno para que \u00e9ste nos brinde la imagen del que le sigue.\u2005 Y as\u00ed sucesivamente, como los m\u00e9dicos, que oyen cabeza y piensan en el cuello.\u2005 Y oyen tronco y se acuerdan de los brazos.\u2005 M\u00e1s todav\u00eda, si se mira bien, nuestros conceptos generales se dan y repiten en la mayor\u00eda de las materias, aunque en alguna como el derecho penal se den con otras denominaciones.<\/p>\n<p>As\u00ed, la capacidad se llama imputabilidad; la legitimaci\u00f3n, condiciones objetivas de punibilidad; el objeto id\u00f3neo, bien jur\u00eddico tutelado; la forma, exteriorizaci\u00f3n; el contenido, tipicidad; la causa, antijuridicidad; los efectos, potestad del Estado para imponerle una pena al delincuente; la nulidad, impunidad; y la ineficacia, causas de justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no evitar que el olvido nos frustre, adoptando la soluci\u00f3n que est\u00e1 al alcance de la mano?\u2005 Imposible adoptarla mientras nuestros compa\u00f1eros especialistas sigan creyendo, con toda su alma, que la mejor facultad de derecho es la que m\u00e1s ense\u00f1a y exige, siendo que no es as\u00ed, porque la mejor facultad de derecho es la que ense\u00f1a mejor.\u2005 Y \u00e9sta es la que logra que sus estudiantes egresen sabiendo.<\/p>\n<p>\u00bfY los estudiantes?\u2005 No se dan cuenta, captados por otros temas que ellos juzgan m\u00e1s importantes.\u2005 Y ense\u00f1ar y aprender es una cosa que a los estudiantes, lamentable y curiosamente, no les preocupa demasiado.\u2005 Pero llegar\u00e1 el d\u00eda en que advertir\u00e1n cu\u00e1nto m\u00e1s f\u00e1cil, entretenido y \u00fatil resulta que el profesor anticipe que para la pr\u00f3xima clase deben estudiar tales p\u00e1ginas del manual que les ha brindado.\u2005 Y ya en la clase, en vez de recitar o explicar lo que no hace falta recitar ni explicar porque lo tienen sintetizado y escrito, dedicarla a poner en escena, con los propios estudiantes como actores principales, el concepto, la instituci\u00f3n o figura de que se trate.<\/p>\n<p>Y los casos, casos sencillos y pr\u00e1cticos, destinados a asentar los conocimientos.\u2005 Y no complejos, complicados, indescifrables, porque \u00e9stos s\u00f3lo sirven para igualar para abajo, ya que nadie los resuelve.<\/p>\n<p>Aprendiendo sin desgastarse, nuestros estudiantes\u00a0podr\u00e1n estudiar con ganas y les quedar\u00e1 tiempo para inquietarse por ese tema que de pronto les interesa y a partir del cual algunos iniciar\u00e1n el camino que les permitir\u00e1 superarnos y aportar su grano de arena para lograr un mundo m\u00e1s justo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"los-estudios-comparados\"><\/a><h4><strong>Los estudios comparados<\/strong><\/h4>\n<p>A comienzos del a\u00f1o pasado mi hijo Ignacio puso en mis manos el libro de Enrico dell\u2019 Aquila titulado <em>Introducci\u00f3n al estudio del derecho ingl\u00e9s<\/em>, traducido y editado por la Universidad de Valladolid en 1992, con pr\u00f3logo de Jos\u00e9 Luis de los Mozos.\u2005 Libro \u00e9ste en cuya primera parte el autor sostiene que no se debiera hablar de derecho comparado sino de estudios comparados de los diferentes ordenamientos jur\u00eddicos, porque no existe ni puede existir un derecho comparado en el mismo sentido en que se habla de derecho romano, ingl\u00e9s o espa\u00f1ol.\u2005 Existe, s\u00ed, la comparaci\u00f3n de las diferentes instituciones, normas, reglas, criterios y principios en vigencia en distintos pa\u00edses y hasta en distintas regiones de un mismo pa\u00eds.<\/p>\n<p>Comparar diferentes ordenamientos es una tendencia tan vieja como el estudio del derecho en s\u00ed, ya que desde la antig\u00fcedad se manifest\u00f3 el inter\u00e9s de los juristas en aprovechar la experiencia jur\u00eddica ajena para elaborar el derecho propio.\u2005 En este sentido se pronunciaron Arist\u00f3teles y la tradici\u00f3n transmitida que sostiene que el estudio y la actualizaci\u00f3n de las leyes griegas, sobre todo las de Sol\u00f3n, habr\u00edan posibilitado la redacci\u00f3n de la Ley de las Doce Tablas.\u2005 En contra, la actitud despectiva con que Cicer\u00f3n consider\u00f3 las leyes griegas de Licurgo, Drac\u00f3n, el mismo Sol\u00f3n y el <em>ius civile<\/em> de los dem\u00e1s pueblos y naciones.<\/p>\n<p>Sea como fuere, los estudios de car\u00e1cter comparativo se volvieron m\u00e1s frecuentes y sistem\u00e1ticos reci\u00e9n en el siglo XIX, ayudando a entender mejor el derecho propio y, a la vez, a conocer y comprender los derechos ajenos.\u2005 Con lo que estos estudios se constituyeron en un medio indispensable para la aplicaci\u00f3n del derecho internacional privado.\u2005 M\u00e1s todav\u00eda, los principios generales a los que ellos permiten acceder pasaron a constituirse en la fuente del derecho internacional p\u00fablico toda vez que los tratados no regulan el tema (Estatuto del Tribunal Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, art.\u00a038c; tratado que instituy\u00f3 el Mercado Com\u00fan Europeo, art.\u00a0215, p\u00e1rrafo 2).<\/p>\n<p>Esta comparaci\u00f3n \u2013contin\u00faa nuestro autor\u2013 cuenta con una importancia formativa extraordinaria al permitirnos aumentar nuestros conocimientos jur\u00eddicos a trav\u00e9s del espacio, as\u00ed como la historia del derecho nos permite enriquecer nuestra cultura con referencia al tiempo.<\/p>\n<p>Por otra parte, los estudios comparados:<\/p>\n<p>1)\u00a0 Se constituyen en uno de los esfuerzos m\u00e1s interesantes para volver a darle a la ciencia jur\u00eddica el sentido de lo universal.<\/p>\n<p>2)\u00a0 Son imprescindibles para comprender el vocabulario jur\u00eddico de los dem\u00e1s pa\u00edses y representan la premisa para la formaci\u00f3n de un lenguaje jur\u00eddico internacional, ya que \u00e9ste tiene que ser en cierta medida uniforme.<\/p>\n<p>3)\u00a0 Por \u00faltimo, la formaci\u00f3n de un lenguaje de este tipo se constituye, a su vez, en la premisa para la unificaci\u00f3n de, por lo menos, algunas ramas del Derecho, o para la elaboraci\u00f3n de una legislaci\u00f3n uniforme de determinadas instituciones jur\u00eddicas, lo cual es deseable para el desarrollo del comercio y hasta para la pac\u00edfica coexistencia entre las naciones.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la comparaci\u00f3n, cabe distinguir la micro-comparaci\u00f3n (donde como ejemplo se compara la capacidad legal de obrar) de la macro-comparaci\u00f3n (donde se comparan principios).\u2005 Hasta ahora los comparatistas se han venido ocupando, casi exclusivamente, de la primera.\u2005 No obstante, la macro-comparaci\u00f3n puede resultar \u00fatil y estimulante para comprender mejor las bases ideol\u00f3gico-culturales que representan el substrato o punto de partida de uno y otro ordenamiento.<\/p>\n<p>Siempre seg\u00fan Enrico dell\u2019 Aquila, para clasificar los derechos a comparar hay que comenzar por dejar de lado el prejuicio que conduce a incluir en la clasificaci\u00f3n s\u00f3lo a los derechos europeos o de derivaci\u00f3n europea, es decir, a los pertenecientes al mundo occidental, excluyendo de la civilizaci\u00f3n a Oriente.<\/p>\n<p>Y por eso es que el punto de partida correcto consiste en agruparlos seg\u00fan la esencia que los distingue, a saber:<\/p>\n<p>1)\u00a0 Los que han sido elaborados sin depender de una verdad tradicional, de orden religioso o filos\u00f3fico, como en el caso de los que pertenecen a los pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p>2)\u00a0 Los que han sido construidos dependiendo de esa verdad, como ocurre en los pa\u00edses de Oriente.<\/p>\n<p>En los pa\u00edses europeos y en los que han recibido la influencia de su cultura se ha venido pensando que existe una neta separaci\u00f3n entre las normas jur\u00eddicas y las normas morales (as\u00ed, Giorgio Del Vecchio y Hans Kelsen).\u2005 Y ello est\u00e1 relacionado con el camino que habr\u00eda recorrido la civilizaci\u00f3n occidental en los \u00faltimos siglos de su historia, hasta llegar a un punto en el que no parece arriesgado afirmar que las actuales colectividades de Occidente se nos presentan en su conjunto como si estuvieran edificadas sobre la ausencia de cualquier principio que no sea el de conseguir el bienestar econ\u00f3mico de la sociedad.<\/p>\n<p>Las consecuencias sociales que de esto resultan, entre las cuales se destaca el asombroso descenso del nivel moral de la colectividad, est\u00e1n hoy a la vista de todos, sostiene dell\u2019 Aquila, quien agrega que esto vale tanto para los derechos que pertenecen al \u00e1rea romanista (as\u00ed, entre otros, los derechos espa\u00f1ol, franc\u00e9s, italiano, alem\u00e1n, etc.) como para los derechos que, pese a no derivar del derecho romano, han sido influidos en alguna medida por \u00e9ste, como ocurre con el derecho ingl\u00e9s y los derechos escandinavos.<\/p>\n<p>Y vale tambi\u00e9n para el derecho de los pa\u00edses donde se estableci\u00f3 una organizaci\u00f3n social inspirada en el marxismo-leninismo, como sucedi\u00f3 en Rusia, donde las normas jur\u00eddicas, lejos de estar relacionadas con una tradici\u00f3n religiosa o filos\u00f3fica, fueron elaboradas con el fin de hacer efectivos ciertos intereses econ\u00f3mico-sociales, en perjuicio de otros intereses.<\/p>\n<p>Frente a todos ellos -concluye nuestro autor-, se sit\u00faa el grupo de los derechos \u00edntimamente conectados con una moral tradicional de origen religioso o filos\u00f3fico, grupo que est\u00e1 constituido, fundamentalmente, por los derechos hind\u00fa, jud\u00edo, isl\u00e1mico y chino.<\/p>\n<p>Y bien. Con el libro que presento tengo la esperanza de contribuir a crear las condiciones que nos permitan emprender una doble comparaci\u00f3n:<\/p>\n<p>1)\u00a0 La comparaci\u00f3n macro de las fuentes de nuestro ordenamiento con las del ordenamiento extranjero de que se trate, fuentes a las que he dedicado los diez cap\u00edtulos de la primera secci\u00f3n, respectivamente destinados a los principios \u00e9ticos, las normas jur\u00eddicas, la legislaci\u00f3n, la analog\u00eda, los principios generales, la equidad, la costumbre, la jurisprudencia y la doctrina, asignando el \u00faltimo cap\u00edtulo a la interpretaci\u00f3n de la ley.<\/p>\n<p>2)\u00a0 La comparaci\u00f3n micro que involucre a nuestros conceptos generales (son los incluidos en la secuencia situaci\u00f3n inicial-hecho-situaci\u00f3n nueva), a los que he destinado el resto del libro.\u2005 Lo hago inspirado en las palabras de Ren\u00e9 David, quien en su <em>Tratado de derecho civil comparado <\/em><a href=\"#Nota5\">[5]<\/a><a id=\"Volver5\"><\/a> nos ense\u00f1a:<\/p>\n<p>El derecho comparado proporciona al jurista el alejamiento necesario para contemplar el derecho propio en sus rasgos esenciales, para separar y aislar las ideas generales y las tendencias principales por encima de una reglamentaci\u00f3n a menudo exuberante, entre la que corremos el riesgo de perdernos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"notas\"><\/a><h6>Notas<\/h6>\n<p><a id=\"nota*\"><\/a>(*) Esta rese\u00f1a contiene una adaptaci\u00f3n de las palabras expresadas por Mario Antonio Zinny en el acto de presentaci\u00f3n de su obra, que se llev\u00f3 a cabo el 18\/3\/2014 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. El autor del libro es miembro correspondiente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C\u00f3rdoba, miembro de n\u00famero de la Academia Nacional del Notariado, profesor titular de Derechos Reales de la carrera de Abogac\u00eda de la Facultad de Derecho de Rosario (Universidad Nacional) y director de la carrera de Notariado en dicha casa de estudios.<a href=\"#volver*\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"Nota1\"><\/a>[1]<strong>.<\/strong>\u2002Soto, Alfredo M., <em>Temas estructurales del derecho internacional privado<\/em>, Buenos Aires, Estudio, 2009. <a href=\"#Volver1\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"Nota2\"><\/a>[2]<strong>.<\/strong>\u2002Betti, Emilio, <em>Teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico<\/em>, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1959, p.\u202f6.<a href=\"#Volver2\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"Nota3\"><\/a>[3]<strong>.<\/strong>\u2002Carnelutti, Francesco, <em>Teor\u00eda general del derecho<\/em>, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1955, p.\u202f21.<a href=\"#Volver3\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"Nota4\"><\/a>\u00a0[4]<strong>.<\/strong>\u2002Vallet de Goytisolo, Juan B., <em>Estudios sobre derecho de cosas<\/em>, Madrid, Montecorvo, 1973, p.\u202f19.<a href=\"#Volver4\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"Nota5\"><\/a>[5]<strong>.<\/strong>\u2002David, Ren\u00e9, <em>Tratado de derecho civil comparado<\/em>, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1953, p.\u202f93. <a href=\"#Volver5\">\u2191<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Mario Antonio Zinny (*) (Informaci\u00f3n sobre el autor) Rosario, Nova Tesis, 2013, 310 pp. &nbsp; La ense\u00f1anza del derecho \u00bfSon equivalentes el esfuerzo desplegado durante seis o siete a\u00f1os 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