{"id":4012,"date":"2016-11-08T13:59:02","date_gmt":"2016-11-08T13:59:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=4012"},"modified":"2018-07-12T12:02:59","modified_gmt":"2018-07-12T15:02:59","slug":"editorial-no-924","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/11\/editorial-no-924\/","title":{"rendered":"Editorial N\u00ba 924"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/dani_vazquez\/15661935195\/in\/photolist-pRZvFr-pAoRqJ-8x6RQQ-6YLWSG-p8iKfJ-di3vGj-fhw6L2-aea9KK-7BeLyY-pbGQiT-ej2Nh7-bViZox-abCzbK-og51CM-bJE8c2-\" target=\"_blank\" rel=\"attachment wp-att-4054\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4054\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/diente-leon_700x350.jpg\" alt=\"diente-leon_700x350\" width=\"700\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/diente-leon_700x350.jpg 700w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/diente-leon_700x350-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/diente-leon_700x350-110x55.jpg 110w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/diente-leon_700x350-220x110.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><sup>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/dani_vazquez\/\" target=\"_blank\">Dani V\u00e1zquez<\/a>. <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-sa\/2.0\/\" target=\"_blank\">CC BY-SA 2.0<\/a><\/sup><\/em><a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-sa\/2.0\/\" target=\"_blank\"><br \/> <\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La antig\u00fcedad de la profesi\u00f3n de notario a nivel mundial es indudable, pero sus funciones han ido variando con el tiempo y son tan vastas que no hay una legislaci\u00f3n concreta que las pueda definir en su totalidad. Por otra parte, las leyes han ido aumentando los requisitos para ser notario y estableciendo nuevos para proseguir su ejercicio. Podemos afirmar que las funciones que el notariado cumple hoy son m\u00e1s importantes que las que cumpl\u00eda en el pasado. No nos cabe duda de que los primeros sorprendidos en apreciar lo que ha llegado a ser el Colegio en estos ciento cincuenta a\u00f1os ser\u00edan los diecis\u00e9is fundadores, especialmente si se tiene en cuenta el momento y las circunstancias que debieron afrontar.<\/p>\n<p>La labor notarial comienza con la aparici\u00f3n de la escritura. Antes, lo m\u00e1s parecido a un notario ser\u00eda posiblemente un testigo con la m\u00e1s alta calificaci\u00f3n. El trabajo de los escribanos de la Ciudad de Buenos Aires aparece en sus or\u00edgenes vinculado directamente con la organizaci\u00f3n judicial. Su tarea se reg\u00eda por las leyes espa\u00f1olas y, luego, por los decretos de los gobiernos patrios.<\/p>\n<p>Nuestro Colegio tiene un prestigio adquirido que se remonta a ciento cincuenta a\u00f1os y que es consecuencia de la tarea realizada tanto en la actualidad como en el pasado. El prestigio es algo muy diferente a la imagen; el primero es resultado de una trayectoria, mientras que la imagen puede ser algo ef\u00edmero, incluso un transitorio producto de la publicidad. Los escribanos debemos seguir manteniendo este prestigio para las generaciones futuras, ya que hoy es el pasado del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>No obstante, lo que queremos remarcar es la decisi\u00f3n de un grupo peque\u00f1o de escribanos de crear una instituci\u00f3n que durante tanto tiempo se afianz\u00f3, creci\u00f3 y cambi\u00f3 hasta convertirse en una parte importante de la historia de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Probablemente alguno de ellos tuvo dudas al momento de firmar el acta de constituci\u00f3n y se preguntar\u00eda si el Colegio podr\u00eda mantenerse en el tiempo o si era el momento adecuado para semejante decisi\u00f3n. No sabemos si alguno imagin\u00f3 la proyecci\u00f3n que tuvo. Lo importante es que lo fundaron, y hoy existe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La figura de Jos\u00e9 Victoriano Cabral<\/strong><\/p>\n<p>El primer presidente y fundador de nuestro Colegio fue don Jos\u00e9 Victoriano Cabral, quien trabaj\u00f3 durante cincuenta a\u00f1os consecutivos como escribano, tal como hemos hecho muchos de nosotros. Hijo y nieto de notarios, tanto \u00e9l como su familia ejercieron como escribanos por un periodo que abarca cerca de doscientos a\u00f1os. Su abuelo, Jos\u00e9 Lu\u00eds Cabral Hern\u00e1ndez, fue escribano de la Real Audiencia y alcalde de Buenos Aires, mientras que su padre, Jos\u00e9 Severo Cabral Guti\u00e9rrez de la B\u00e1rcena, fue escribano de cabildo de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Victoriano estuvo a cargo del registro n\u00famero uno, cuando toda la provincia era una sola jurisdicci\u00f3n. Dicho registro fue creado por Real C\u00e9dula en el siglo\u00a0XVI, y all\u00ed se redactaron las actas del 25 de mayo de 1810, siendo su titular en ese momento el escribano Justo Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez (1805-1822).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los hechos y los tiempos<\/strong><\/p>\n<p>Cuando analizamos un hecho del pasado, es bueno vincularlo con lo que suced\u00eda en ese momento en el pa\u00eds y en el mundo. Ubicarnos en el contexto correspondiente es la \u00fanica forma de dimensionar la importancia de un hecho. Volvemos a subrayarlo: quienes fundaron el Colegio lo hicieron en uno de los peores momentos de nuestra historia.<\/p>\n<p>Para as\u00ed tener una visi\u00f3n local y una visi\u00f3n global, vamos a intentar completar este an\u00e1lisis dividiendo situaciones, observando por un lado lo que suced\u00eda en nuestro pa\u00eds y tambi\u00e9n lo que acontec\u00eda en otras partes del globo.<\/p>\n<p><strong>Nuestro pa\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>En 1866, los argentinos viv\u00edan una crisis pol\u00edtica, econ\u00f3mica y de seguridad. A todo eso debemos sumarle que no hab\u00eda una definici\u00f3n clara sobre el \u00e1mbito geogr\u00e1fico que abarcaba nuestro pa\u00eds; las dos terceras partes de la superficie se pod\u00edan considerar territorio ind\u00edgena, concretamente casi todo el sur y gran parte del norte. Los araucanos, ten\u00edan su campamento principal en Salinas Grandes, previo exterminio de otras tribus de la zona; por otro lado, hab\u00eda un territorio ranquel y los malones eran tan frecuentes que el Gobierno dispuso defender las estancias y poblaciones de frontera.<\/p>\n<p>Como si esto fuera poco, en 1865 comenz\u00f3 la Guerra de la Triple Alianza con el Paraguay. El mayor peso de la contienda recay\u00f3 sobre la provincia de Buenos Aires, y las peores batallas de esta guerra se produjeron durante el a\u00f1o en que se fund\u00f3 el Colegio. <a id=\"footnote-9071-1-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-1\">1<\/a> En Curupayt\u00ed muere Dominguito Sarmiento y el hijo del vicepresidente de la Naci\u00f3n, Marcos Paz. Tambi\u00e9n pierde el brazo derecho el que fue el pintor de esa guerra, C\u00e1ndido L\u00f3pez. <a id=\"footnote-9071-2-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-2\">2<\/a> La batalla fue tan sangrienta, que pr\u00e1cticamente detuvo la guerra por dos a\u00f1os. Los cuatro pa\u00edses se desangraban y, para empeorar las cosas, los soldados que volvieron del frente en 1871 trajeron a Buenos Aires una epidemia de fiebre amarilla, que caus\u00f3 miles de v\u00edctimas (unos a\u00f1os antes hab\u00edamos tenido otra de c\u00f3lera). A fines de diciembre de 1867, el vicepresidente en ejercicio de la presidencia, Marcos Paz, cae enfermo de c\u00f3lera y muere. El mismo a\u00f1o, pero en abril, se libra el Combate de Pozo de Vargas contra Felipe Varela. Fue la primera y \u00faltima gran batalla entre caudillos del interior y el recientemente creado Ej\u00e9rcito Nacional. <a id=\"footnote-9071-3-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-3\">3<\/a> En 1870 matan al general Urquiza en el Palacio San Jos\u00e9, Entre R\u00edos. Luego se comenz\u00f3 con la zanja de Alsina y m\u00e1s tarde lleg\u00f3 la Campa\u00f1a del Desierto.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n era tan complicada que es dable pensar que quiz\u00e1s alguno de los fundadores, al momento de firmar el acta de constituci\u00f3n, tendr\u00eda dudas sobre la supervivencia del Colegio. Sin embargo, hay muchas cosas en la vida que el coraje y la voluntad de trascender pueden cambiar; es una ventaja que tiene el ser humano sobre los dem\u00e1s seres vivientes: la facultad de crear lo que no existe.<\/p>\n<p><strong>La moneda<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os 1864 y siguientes, hubo en nuestro pa\u00eds una verdadera anarqu\u00eda monetaria. Circulaban billetes emitidos por bancos privados y p\u00fablicos, y otros emitidos con autorizaci\u00f3n provincial por bancos pertenecientes a particulares. Los billetes emitidos con autorizaci\u00f3n por estas entidades privadas eran redimibles en plata boliviana. Viv\u00edamos un verdadero desastre. Tambi\u00e9n circulaban billetes que eran inconvertibles en oro o plata. Eran los llamados pesos en moneda corriente.<\/p>\n<p>En 1866, a\u00f1o de fundaci\u00f3n del Colegio, se emitieron las primeras \u201cnotas met\u00e1licas\u201d con denominaciones expresadas en pesos fuertes. En esos momentos hab\u00eda tres monedas distintas circulando: el peso fuerte, el peso corriente y el peso en plata boliviana. La mayor\u00eda de los billetes emitidos por los bancos privados pod\u00edan ser canjeados a la vista o sea con la sola presentaci\u00f3n, por monedas de plata boliviana, lo que termin\u00f3 al poco tiempo y no de buena manera. Hemos visto ejemplares con \u201cno a la vista\u201d escrito en el dorso, con la firma del gerente o directamente se tachaba la disposici\u00f3n \u201cpagaderos a la vista\u201d en el mismo billete.<\/p>\n<p>Entre los que emitieron billetes con respaldo plata estaba el Banco Mau\u00e1 y C\u00eda., que termin\u00f3 sus operaciones en 1872. El Banco de Londres y R\u00edo de la Plata empieza a hacer lo mismo en su sucursal Rosario; en 1866 emite billetes en plata boliviana y en pesos fuertes. Otro banco que se suma es el Banco Argentino, en 1866, y el Banco Entrerriano, que comenz\u00f3 a operar en Concepci\u00f3n del Uruguay emitiendo billetes. Lo mismo hizo el Banco Paran\u00e1, tambi\u00e9n fundado en 1866. El Banco J. Ben\u00edtez e hijo, instalado en Gualeguaych\u00fa, lanz\u00f3 su primera emisi\u00f3n en 1867. De esta \u00faltima ciudad tambi\u00e9n era oriundo el banco Oxandaburu y Garbino, que emiti\u00f3 pesos fuertes y en plata boliviana. Hubo siete u ocho bancos m\u00e1s en C\u00f3rdoba, Tucum\u00e1n, San Juan y Mendoza. Al principio y por un corto tiempo conservaron su valor, luego se fueron devaluando. De 1867 a 1876 el peso moneda corriente se pudo cambiar por oro, en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, pr\u00e1ctica que se termin\u00f3 en mayo de 1876 cuando el banco tuvo una corrida cambiaria que lo dej\u00f3 sin oro.<\/p>\n<p>El Colegio estuvo poco operativo durante esos a\u00f1os. No se nombraron nuevos presidentes y en 1876 retoma el cargo formalmente Jos\u00e9 Victoriano Cabral. No es dif\u00edcil deducir que esto se debi\u00f3 a la Guerra del Paraguay (1865-1870), m\u00e1s las epidemias de c\u00f3lera y fiebre amarilla, que exterminaron entre el 8 y el 10 por ciento de los pobladores de la ciudad. La enfermedad empez\u00f3 a ceder a partir de abril de 1871. En pocos d\u00edas abandonaron la ciudad miles de habitantes; de una poblaci\u00f3n de alrededor de 180.000 personas quedaron solo 60.000. <a id=\"footnote-9071-4-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-4\">4<\/a> La enfermedad fue tra\u00edda por soldados que regresaban de la guerra. En Corrientes, donde comenz\u00f3 la epidemia, muri\u00f3 el porcentaje de la poblaci\u00f3n m\u00e1s alto.<\/p>\n<p><strong>El rey de la Patagonia<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en esos a\u00f1os andaba dando vueltas por nuestro pa\u00eds, con intermitencias, un autonombrado \u201crey de la Patagonia\u201d, Or\u00e9lie Antoine de Tounens, un franc\u00e9s que, seg\u00fan algunos autores, era abogado.<\/p>\n<p>Probablemente fue enviado aqu\u00ed por Napole\u00f3n III, quien intent\u00f3 y consigui\u00f3 aumentar de una manera incre\u00edble las posesiones francesas en Am\u00e9rica, Asia y \u00c1frica (con los a\u00f1os, perdieron Tailandia, Vietnam y \u00c1frica). Francia tambi\u00e9n trat\u00f3 de apoderarse de M\u00e9xico. Probablemente estuvieran interesados en la Patagonia y ayudaron a Or\u00e9lie Antoine a crear el Reino de la Araucan\u00eda y la Patagonia (tambi\u00e9n denominado Nueva Francia). Era un proyecto demasiado grande y costoso para ser el producto de un individuo sin mayor trascendencia. El supuesto reino ocupaba parte de la Argentina y el sur de Chile. Aunque ning\u00fan Estado lo reconoce, consigui\u00f3 el apoyo de tribus araucanas.<\/p>\n<p>Antoine de Tounens se autoproclama rey en 1860, con el nombre de Orllie Antoine I. Establece como l\u00edmites de su reino el r\u00edo Bio-B\u00edo en Chile, el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico por el este, abarcando desde la mitad de la provincia de La Pampa hasta el estrecho de Magallanes. Su mapa no incluye lo que es hoy Tierra del Fuego. Promociona su aventura en Europa y algunos empresarios financian un segundo viaje, realizado a finales de 1869. Es recibido por Calfucur\u00e1, quien le arregla una reuni\u00f3n en Buenos Aires. Intenta nuevamente ingresar en 1874. Imprime monedas (de cobre y de plata) y las trae en cajones para ser utilizadas en su reino. En 1876, pide tierras en Choele Choel, pero ya se ha decidido la Campa\u00f1a del Desierto. Tambi\u00e9n crea una bandera y un escudo e inviste con cargos a varios jefes tribales. Evidentemente, alguien m\u00e1s aparte del emperador lo acompa\u00f1\u00f3 en esta aventura, porque las monedas son de 1874 y Napole\u00f3n III fue destituido en 1870 y muri\u00f3 en 1873. De cualquier modo, sin alg\u00fan apoyo muy importante no podr\u00eda haber constituido la sociedad llamada Nueva Francia y lanzar en circulaci\u00f3n un empr\u00e9stito por treinta millones de pesos.<\/p>\n<p><strong>Sucesos de esa \u00e9poca en el exterior<\/strong><\/p>\n<p>Napole\u00f3n III fue el primer y \u00fanico presidente de la Segunda Rep\u00fablica Francesa en 1848, y luego, en 1852, se convierte en el segundo emperador de los franceses; fue el \u00faltimo monarca que rein\u00f3 en Francia y posiblemente tuvo mucho que ver con la aparici\u00f3n de este rey de la Patagonia.<\/p>\n<p>En 1864, nombra emperador de M\u00e9xico al archiduque Maximiliano de Austria y lo env\u00eda junto con tropas a hacerse cargo de ese territorio. En 1867, Inglaterra y Espa\u00f1a convalidan a Maximiliano en el cargo. En junio de 1867, el archiduque es fusilado en Quer\u00e9taro, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n III conquista zonas en \u00c1frica, est\u00e1 vinculado a la construcci\u00f3n del canal de Suez y pretende construir lo que luego devino en el Canal de Panam\u00e1, a trav\u00e9s de Nicaragua. Incursiona en Indochina y en lo que luego se convirti\u00f3 en Laos, Camboya, Vietnam, y Tailandia, estableciendo una colonia francesa.<\/p>\n<p>En 1865 termina la Guerra de Secesi\u00f3n en los Estados Unidos, se declara la libertad de los esclavos y Abraham Lincoln es asesinado. Los galeses llegan a Argentina.<\/p>\n<p>En 1866 la armada espa\u00f1ola bombardea el Callao, en Per\u00fa y el puerto chileno de Valpara\u00edso.<\/p>\n<p>Concluimos que, con todos estos sucesos, no debi\u00f3 ser f\u00e1cil la decisi\u00f3n de crear el Colegio. Era un grupo reducido de diecis\u00e9is personas, hab\u00eda una guerra, una epidemia de c\u00f3lera, fiebre amarilla, una mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica, los bancos quebraban, las monedas se enterraban, Espa\u00f1a bombardeaba puertos vecinos\u2026 Podr\u00edan haberlo postergado, pero lo fundaron y hoy lo tenemos. Gracias a ellos y a los que los siguieron.<\/p>\n<p>Para muchos, el Colegio es hoy algo incorporado y naturalizado; pocos se detienen a pensar c\u00f3mo llegamos hasta aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El N\u00ba 924<\/strong><\/p>\n<p>Para este n\u00famero especial de la <em>Revista<\/em>, que conmemora el 150\u00ba aniversario de nuestro Colegio, contamos con art\u00edcu\u00adlos de Mar\u00eda Acquarone, Ezequiel Cabuli, Jos\u00e9 Carminio Castagno, Eleonora Casab\u00e9, Natalio Etchegaray, Cecilia Herrero de Pratesi y Mario Szmuch, todos ellos reconocidos notarios de nuestra ciudad y el pa\u00eds. Nuestro agradecimiento, entonces, para todos ellos por su valioso aporte a esta edici\u00f3n tan significativa de la <em>Revista<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Nos despedimos afectuosamente hasta el pr\u00f3ximo n\u00famero.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>El director<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<div class=\"footnotes\">\n<div>\n<p><a id=\"footnote-9071-1\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-1-backlink\">1<\/a><strong>.<\/strong> Esteros de Bellaco, Tuyut\u00ed, Boquer\u00f3n y Curupayt\u00ed (1866).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-9071-2\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-2-backlink\">2<\/a><strong>. <\/strong>Luego aprendi\u00f3 a pintar con el brazo izquierdo. La mayor\u00eda de sus cuadros est\u00e1n en el Museo Hist\u00f3rico y hay varios en la planta baja del Museo de Bellas Artes.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-9071-3\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-3-backlink\">3<\/a><strong>. <\/strong>Texto parcialmente tomado de los cap\u00edtulos 1 y 2 de Historia del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires (publicada en <em>Revista del Notariado<\/em>, Nos <a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/2015\/02\/historia-del-colegio-de-escribanos-de-la-ciudad-de-buenos-aires-capitulos-1-y-2\/\" target=\"_blank\">917<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/2015\/06\/historia-del-colegio-de-escribanos-de-la-ciudad-de-buenos-aires-capitulos-3-4-y-5\/\" target=\"_blank\">918<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/2015\/11\/historia-del-colegio-de-escribanos-de-la-ciudad-de-buenos-aires-capitulos-6-7-8-9-y-10\/\" target=\"_blank\">919<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/2016\/02\/historia-del-colegio-de-escribanos-de-la-ciudad-de-buenos-aires-capitulos-11-12-y-13\/\" target=\"_blank\">920<\/a>; y luego editada en formato libro [ver <a href=\"https:\/\/www.colegio-escribanos.org.ar\/noticias\/2016_09_26_Historia_del_Colegio.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>]).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-9071-4\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-9071-4-backlink\">4<\/a><strong>. <\/strong>Molinari, Ricardo Luis, <em>Buenos Aires. 4 siglos<\/em>, Buenos Aires, TEA, 1980.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La antig\u00fcedad de la profesi\u00f3n de notario a nivel mundial es indudable, pero sus funciones han ido variando con el tiempo y son tan vastas que no hay una legislaci\u00f3n concreta que las pueda definir en su 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