{"id":4004,"date":"2016-11-08T13:58:59","date_gmt":"2016-11-08T13:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=4004"},"modified":"2019-07-26T11:23:09","modified_gmt":"2019-07-26T14:23:09","slug":"prescripcion-adquisitiva-caducidad-o-plazo-resolutorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/11\/prescripcion-adquisitiva-caducidad-o-plazo-resolutorio\/","title":{"rendered":"\u00bfPrescripci\u00f3n adquisitiva, caducidad o plazo resolutorio?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/pedrosimoes7\/10658068344\/\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4103\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/artdeco-reloj_700x300-1.jpg\" alt=\"artdeco-reloj_700x300\" width=\"700\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/artdeco-reloj_700x300-1.jpg 700w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/artdeco-reloj_700x300-1-300x129.jpg 300w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/artdeco-reloj_700x300-1-128x55.jpg 128w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><sup><em>Imagen: <\/em><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/pedrosimoes7\/\" target=\"_blank\">Pedro Ribeiro Sim\u00f5es<\/a>, <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by\/2.0\/\" target=\"_blank\">CC BY 2.0<\/a><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"background-color: #f6cece; padding: 7px;\"><strong>Eleonora R. Casab\u00e9<\/strong>\u00a0(<a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/biografia\/eleonora-rebeca-casabe\/\" target=\"_blank\">ver bio<\/a>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding: 5px; border-bottom-style: solid; border-bottom-width: 1px; border-bottom-color: black; border-top-style: solid; border-top-width: 1px; border-top-color: black;\"><strong><span style=\"color: #000080;\">Resumen<\/span>:\u00a0<\/strong>El art\u00edculo 2459 del C\u00f3digo Civil y Comercial pretende poner fin a la problem\u00e1tica de las donaciones tachadas de inoficiosas, con una calificaci\u00f3n del efecto saneatorio que despierta dudas en cuanto a su correcta utilizaci\u00f3n. Parece ser contradictoria en su articulado, optando por una defensa a ultranza de la leg\u00edtima y pretendiendo poner fin a un conflicto que podr\u00e1 de alg\u00fan modo enfrentar judicialmente a quienes crean leg\u00edtimamente tener derechos a resguardar: poseedor donatario o subadquirente por diez a\u00f1os versus legitimario afectado en su porci\u00f3n leg\u00edtima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"1-el-origen-del-problema\"><\/a><h2>1. El origen del problema<\/h2>\n<p>Desde hace ya muchos a\u00f1os, el notariado muestra su profunda preocupaci\u00f3n por el impedimento en la libre circulaci\u00f3n de los t\u00edtulos provenientes de donaciones. Ser\u00eda injusto mencionar una sola corriente interpretativa, cuando se han ensayado diversas propuestas a lo largo de tanto tiempo sin que pudiera ponerse punto final a la discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El derogado <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\">C\u00f3digo Civil<\/a> (CCIV), producto de una inmejorable redacci\u00f3n de V\u00e9lez Sarsfield \u2013fiel a la filosof\u00eda de su \u00e9poca\u2013, introdujo en su articulado una previsi\u00f3n que, lejos de simplificar las posibles situaciones de conflicto, produjo abundante y contrapuesta doctrina, a punto tal que dividi\u00f3 las aguas del notariado de acuerdo a la tendencia mayoritaria vigente en cada demarcaci\u00f3n. Nos referimos al ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 3955 CCIV, que no sufriera ninguna modificaci\u00f3n pese a las numerosas modificaciones introducidas en el C\u00f3digo y que establec\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La acci\u00f3n de reivindicaci\u00f3n que compete al heredero leg\u00edtimo, contra los terceros adquirentes de inmuebles comprendidos en una donaci\u00f3n, sujeta a reducci\u00f3n por comprender parte de la leg\u00edtima del heredero, no es prescriptible sino desde la muerte del donante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La problem\u00e1tica ha girado alrededor de la interpretaci\u00f3n que la doctrina y alguna jurisprudencia produjeron respecto de las donaciones efectuadas a quienes ser\u00e1n considerados <em>a posteriori<\/em> legitimarios y de las realizadas a extra\u00f1os, que algunos han dado en llamar \u201cterceros\u201d.<\/p>\n<p>El antecedente m\u00e1s importante es, sin dudas, el fallo plenario \u201cEscary c\/ Pie\u00adtranera\u201d <a id=\"footnote-136346-1-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-1\">1<\/a>, en el que se resolvi\u00f3: que la acci\u00f3n de reducci\u00f3n se acuerda contra el donatario que no es heredero forzoso por inoficiosidad de la donaci\u00f3n; que la colaci\u00f3n tiene por objeto mantener la igualdad de las porciones leg\u00edtimas entre herederos forzosos; y que la acci\u00f3n reivindicatoria compete al heredero leg\u00edtimo contra los terceros adquirentes de inmuebles comprendidos en una donaci\u00f3n inoficiosa sujeta a reducci\u00f3n por comprender parte de la leg\u00edtima del heredero. Bueno es recordar que, en sus consideraciones, algunos de los brillantes votos de los opinantes dejaron ya entrever lo peligroso de interpretar en forma amplia la <em>reivindicabilidad<\/em> de los bienes, debido a que afecta la circulaci\u00f3n documental y, por ende, el derecho de propiedad. Basta para ello la afirmaci\u00f3n del doctor Helguera:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Considerada la mencionada disposici\u00f3n legal como acordando una acci\u00f3n reivindicatoria al heredero contra los terceros poseedores de inmuebles donados, importa indirectamente hacer ineficaces y peligrosas las donaciones y afectar a los t\u00edtulos de propiedad de vicios que los invaliden e impidan su transmisi\u00f3n. Las consecuencias de tal sistema no pueden traer sino trastornos y dificultades y mantener perpetuamente sobre los due\u00f1os de bienes ra\u00edces una amenaza que hace ilusorio su derecho y los priva de disponer de lo que les pertenecen.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Es por ello que el notariado de la Capital Federal adhiri\u00f3 sin m\u00e1s a la tesitura de que los t\u00edtulos de donaci\u00f3n efectuados a los que revestir\u00edan el car\u00e1cter de herederos forzosos no podr\u00edan provocar objeciones en su circulaci\u00f3n, no ser\u00edan observables y, por ende, implicar\u00edan, sin m\u00e1s, su aceptaci\u00f3n en el mercado inmobiliario. As\u00ed, el reconocido notarialista Francisco Cer\u00e1volo <a id=\"footnote-136346-2-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-2\">2<\/a> afirma:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Coincidimos con el criterio de que nuestro C\u00f3digo organiz\u00f3 dos reg\u00edmenes distintos en materia de donaciones; uno para las donaciones a extra\u00f1os y otro para las hechas a favor de herederos forzosos; en \u00e9stas el dominio queda definitivamente adquirido por el donatario y s\u00f3lo se considera el valor del inmueble en la cuenta de partici\u00f3n. El incumplimiento de la obligaci\u00f3n del donatario de reunir a la masa hereditaria los valores dados en vida por el difunto origina un cr\u00e9dito del perjudicado contra su coheredero por el valor de los inmuebles, que debe computarse al tiempo de la apertura de la sucesi\u00f3n y actualizarse, como toda obligaci\u00f3n de valor, con sujeci\u00f3n a las variaciones del poder de cambio de la moneda. No tiene derecho a la cosa, sino a su valor, ni acci\u00f3n real alguna contra el tercer adquirente; \u00e9sta es la soluci\u00f3n en nuestro r\u00e9gimen legal, emanada de la letra del art.\u00a03477 y de su esp\u00edritu.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Frente a esta postura, se alz\u00f3 otra corriente notarialista que hizo hincapi\u00e9 en la posibilidad de que todo t\u00edtulo de donaci\u00f3n pudiera reputarse v\u00e1lido y no observable en la medida en que no se conociera la existencia de herederos legitimarios o c\u00f3nyuge que pudieran ver afectados sus derechos. La mala fe, dicen quienes sostienen esta teor\u00eda, no puede presumirse ni tampoco la mera sospecha. Afirma Lamber: <a id=\"footnote-136346-3-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-3\">3<\/a><\/p>\n<blockquote>\n<p>No hay norma alguna que condene la donaci\u00f3n como contrato prohi\u00adbido, y la supuesta condici\u00f3n resolutoria impl\u00edcita lo es, desde la \u00f3ptica de los que la admiten, en los supuestos en que el donante tuviera herederos legitimarios o c\u00f3nyuge. Pero quien no los tiene no est\u00e1 condenado por condici\u00f3n alguna. Es libre de contratar como mejor disponga y el absurdo es la prohi\u00adbici\u00f3n por las dudas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>As\u00ed las cosas, la discusi\u00f3n se centr\u00f3 finalmente en determinar el car\u00e1cter de la acci\u00f3n de reducci\u00f3n y sus efectos:<\/p>\n<ul>\n<li>a) Si la acci\u00f3n es personal y no tiene efectos reipersecutorios.<\/li>\n<li>b) Si la acci\u00f3n es real, en cuyo caso lo perseguido es el inmueble.<\/li>\n<li>c) Si la acci\u00f3n es siempre personal, pero despliega sus efectos reipersecutorios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Baste recordar los fundamentos del doctor Zannoni cuando afirma que los que sostienen que las donaciones efectuadas al legitimario no est\u00e1n comprendidas en la reducci\u00f3n, por cuanto estar\u00edan sujetas a colaci\u00f3n, ceden frente a la posibilidad de que el heredero afectado en su leg\u00edtima por aquel acto pueda dirigir su acci\u00f3n de reducci\u00f3n contra el coheredero o contra el tercer adquirente, no importa la onerosidad o gratuidad del acto y de su buena fe. Esta postura llev\u00f3 a que parte de alguna doctrina civilista concluyera que las donaciones siempre comportan un dominio esencialmente resoluble, pues conllevan la posibilidad de que, desplegada la acci\u00f3n, el efecto reipersecutorio alcance tambi\u00e9n a los posteriores adquirentes.<\/p>\n<p>Coincidimos con Solari <a id=\"footnote-136346-4-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-4\">4<\/a> cuando afirma que estas conclusiones, que tanto impactan en el tr\u00e1fico documental, no tienen m\u00e1s fundamento que una exacerbada protecci\u00f3n de la leg\u00edtima:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u2026 esa defensa de la leg\u00edtima no solamente se podr\u00eda lograr con una acci\u00f3n reivindicatoria, una acci\u00f3n real en este caso, sino que tambi\u00e9n podr\u00eda quedar satisfecha con una acci\u00f3n personal.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y concluye, entonces, que traer el excedente a la masa no necesariamente debe ser en especie sino tambi\u00e9n en valor, para afirmar que la insolvencia, que tambi\u00e9n se invoca como sustento del efecto real, es una vicisitud o riesgo que puede darse pero que no puede dejar abierta la situaci\u00f3n del t\u00edtulo, fundamentalmente porque se presume la buena fe.<\/p>\n<p>De los pocos antecedentes jurisprudenciales en los que el conflicto se planteara, no podemos dejar de recordar \u201cYebra, Patricia E. c\/ Gasparini de Roca, Mar\u00eda Marta E.\u201d y otros s\/ acci\u00f3n de reducci\u00f3n\u201d <a id=\"footnote-136346-5-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-5\">5<\/a>. All\u00ed, el voto del doctor Kiper recuerda la postura planteada por Di Lella al sostener que en nuestro derecho no se ha creado una colaci\u00f3n \u201csui g\u00e9neris\u201d que prive al legitimario de la acci\u00f3n de reducci\u00f3n frente a otro heredero forzoso, para luego admitir: \u201ccoincido con la doctrina que visualiza en estos supuestos un caso de dominio revocable. Toda donaci\u00f3n est\u00e1 sometida a la condici\u00f3n t\u00e1cita de no ser inoficiosa\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"2-las-posibles-soluciones\"><\/a><h2>2. Las posibles soluciones<\/h2>\n<p>Frente a estas discrepancias interpretativas, se busc\u00f3 solucionar el pretendido defecto de los t\u00edtulos provenientes de donaci\u00f3n para darles circulabilidad ante la posibilidad de detener el tr\u00e1fico negocial por la sola suposici\u00f3n de la existencia de otros futuros legitimarios o por exceder el valor de lo donado al momento del fallecimiento del donante la suma de la porci\u00f3n disponible y la porci\u00f3n leg\u00edtima del donatario. Bueno es recordar que la donaci\u00f3n es uno de los contratos m\u00e1s utilizados en la mayor parte de las provincias del pa\u00eds, a la que recurren no solo los padres que desean transmitir en vida alguno de sus bienes a sus hijos, sino los parientes que quieren permitirles a sus familiares m\u00e1s j\u00f3venes y cercanos a ellos en el afecto que de alg\u00fan modo exploten los inmuebles.<\/p>\n<p>Se intentaron soluciones alternativas, que surgieron del \u00e1mbito del notariado, tales como la figura del distracto, la transformaci\u00f3n del acto gratuito en oneroso y la posibilidad de probar la existencia de cargos no explicitados en la formalizaci\u00f3n del contrato. Ninguna de ellas fue totalmente satisfactoria; en alg\u00fan caso, por no compartir la idea de que el distracto, tal como lo planteara el Codificador, no implicara una nueva donaci\u00f3n; en otros, por necesitar probanzas imposibles de lograr o por las implicancias impositivas que acarreaban.<\/p>\n<p>Frente a todas ellas, la doctrina y la jurisprudencia mayoritarias concordaban en que, transcurridos diez a\u00f1os desde la muerte del donante, el defecto de observabilidad quedaba definitivamente subsanado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"3-la-problematica-en-el-codigo-civil-y-comercial\"><\/a><h2>3. La problem\u00e1tica en el C\u00f3digo Civil y Comercial<\/h2>\n<p>Frente a la inminente presentaci\u00f3n del proyecto de unificaci\u00f3n de los C\u00f3digos Civil y Comercial, el notariado nacional acerc\u00f3 sus ideas y explic\u00f3 la importancia de dar una soluci\u00f3n definitiva que terminara con la incertidumbre de las distintas corrientes de opini\u00f3n. Puso por encima de toda convicci\u00f3n el valor <em>seguridad jur\u00eddica<\/em> y record\u00f3 los esfuerzos intentados en reiteradas oportunidades para lograr, durante la vigencia del CCIV, una modificaci\u00f3n legal que permitiera unificar criterios y conciliar intereses. Basta para ello recordar los proyectos de modificaci\u00f3n de los ar\u00adt\u00edcu\u00adlos 3955, 1830, 1831 y 1832 que se presentaran para su tratamiento legislativo y que no obtuvieran nunca aprobaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>Sin perjuicio de ello, los autores del proyecto se inclinaron por la soluci\u00f3n m\u00e1s restrictiva, al consagrar en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 2458 el claro efecto reipersecutorio:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El legitimario puede perseguir contra terceros adquirentes los bienes registrables. El donatario y el subadquirente demandado, en su caso, pueden desinteresar al legitimario satisfaciendo en dinero el perjuicio a la cuota leg\u00edtima.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Es decir, se adopta la posici\u00f3n m\u00e1s estricta, no resultando ya discutible el car\u00e1cter reipersecutorio de la acci\u00f3n, pero con un car\u00e1cter m\u00e1s atenuado, al brindar la posibilidad de desinteresar al legitimario afectado entregando el dinero suficiente para cubrir la parte excedente. Desde ya, la soluci\u00f3n brindada ha puesto por encima del valor <em>circulaci\u00f3n documental<\/em>, lo que ha considerado como valor superior, esto es, la<em> protecci\u00f3n de la leg\u00edtima<\/em>.<\/p>\n<p>En los <a href=\"http:\/\/www.nuevocodigocivil.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/5-Fundamentos-del-Proyecto.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\">fundamentos<\/a> del proyecto, los autores no brindan una explicaci\u00f3n muy detallada:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Se proyecta solucionar un problema oscuro en la doctrina nacional: el de si las donaciones que exceden la suma de la porci\u00f3n disponible y la porci\u00f3n leg\u00edtima del donatario est\u00e1n sujetas a reducci\u00f3n o si s\u00f3lo se debe el valor del excedente a modo de colaci\u00f3n. Se ha estimado preferible la soluci\u00f3n seg\u00fan la cual, aunque haya dispensa de colaci\u00f3n o mejora, esa donaci\u00f3n est\u00e1 sujeta a reducci\u00f3n por el valor del exceso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Ahora bien, puesto un punto final a la discusi\u00f3n relacionada, resta saber qu\u00e9 postura adoptar frente a las donaciones efectuadas con anterioridad a la vigencia del <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\">C\u00f3digo Civil y Comercial<\/a> (CCCN), cuando \u2013sobre todo, en el \u00e1mbito capitalino\u2013 se entendi\u00f3 que las efectuadas a los futuros legitimarios no pod\u00edan estar alcanzadas por la acci\u00f3n de reducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Autores de la talla de Alterini no dudan en afirmar que si tales donaciones no eran observables a la fecha de entrada en vigencia del CCCN, no pueden serlo ahora, porque ello implicar\u00eda afectar una situaci\u00f3n jur\u00eddica consumada antes y ser\u00eda violatorio del amparo constitucional que merecen los derechos as\u00ed nacidos. Funda su postura en lo dispuesto en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 7 del c\u00f3digo vigente.<\/p>\n<p>A igual conclusi\u00f3n se lleg\u00f3 en la 41\u00aa Convenci\u00f3n Notarial del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires (junio 2015), <a id=\"footnote-136346-6-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-6\">6<\/a> en la que se afirm\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El \u201cdonatario legitimario\u201d de un bien inmueble que se le haya transmitido a t\u00edtulo de donaci\u00f3n en vigencia del C\u00f3digo Civil de la Naci\u00f3n (V\u00e9lez Sarsfield); y\/o el subadquirente de un bien inmueble, que tiene como antecedente una donaci\u00f3n a heredero legitimario; tienen y tendr\u00e1n, una vez que entre en vigencia la Ley 26994, nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial, un \u201cdominio perfecto\u201d, no pasible de ser atacado por los distintos alcances de las acciones de protecci\u00f3n de la leg\u00edtima que prev\u00e9 el nuevo r\u00e9gimen.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de considerar si estas conclusiones satisfacen a toda la doctrina civilista y en especial a los ac\u00e9rrimos defensores de la leg\u00edtima, el CCCN ha intentado poner un l\u00edmite temporal a los temidos efectos reipersecutorios, consagrando una soluci\u00f3n novedosa en su ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 2459:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Prescripci\u00f3n adquisitiva. La acci\u00f3n de reducci\u00f3n no procede contra el donatario ni contra el subadquirente que han pose\u00eddo la cosa donada durante diez a\u00f1os computados desde la adquisici\u00f3n de la posesi\u00f3n. Se aplica el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1901.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Dicen los autores en sus <a href=\"http:\/\/www.nuevocodigocivil.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/5-Fundamentos-del-Proyecto.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\">fundamentos<\/a>:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Se limitan los alcances reipersecutorios de la acci\u00f3n de reducci\u00f3n, admiti\u00e9ndose que el donatario poseedor oponga la excepci\u00f3n de prescripci\u00f3n adquisitiva breve. De este modo se intenta solucionar el grave problema que las donaciones tienen en el tr\u00e1fico jur\u00eddico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"4-la-prescripcion-adquisitiva\"><\/a><h2>4. La prescripci\u00f3n adquisitiva<\/h2>\n<p>La prescripci\u00f3n adquisitiva es tratada en el CCCN como un modo de adquirir los derechos reales y su tratamiento espec\u00edfico se aborda en las disposiciones del Libro Cuarto \u201cDerechos reales\u201d, ar\u00adt\u00edcu\u00adlos 1897 a 1905, as\u00ed como en el Libro Sexto \u201cDisposiciones comunes a los derechos personales y reales\u201d, T\u00edtulo I, Cap\u00edtulo 1, donde se establecen las disposiciones comunes a la prescripci\u00f3n liberatoria y adquisitiva. El ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1897 expresa:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Prescripci\u00f3n adquisitiva. La prescripci\u00f3n para adquirir es el modo por el cual el poseedor de una cosa adquiere un derecho real sobre ella, mediante la posesi\u00f3n durante el tiempo fijado por la ley.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Mantiene dos clases de prescripci\u00f3n, la breve (arts.\u00a01898, 1902 y 1903) y la larga (ar\u00adt\u00edcu\u00adlos 1899 y 1905). Con respecto a los inmuebles, conserva el plazo de diez a\u00f1os para la prescripci\u00f3n breve, conjugados con el justo t\u00edtulo y la buena fe, y el de veinte a\u00f1os para la prescripci\u00f3n larga. La primera sirve como perfeccionadora de los t\u00edtulos, pero siempre en la medida en que al plazo de ley se le agreguen los otros dos elementos. Es de destacar que el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902 CCCN, referido al justo t\u00edtulo y la buena fe, consagra un principio desarrollado ampliamente por la doctrina y la jurisprudencia al establecer que la buena fe consiste en no haber conocido ni podido conocer la falta de derecho a la relaci\u00f3n posesoria. A diferencia de ello, la prescripci\u00f3n larga les confiere fuerza a los estados posesorios que se proyectan en el tiempo frente a la inacci\u00f3n del verdadero propietario.<\/p>\n<p>Asimismo, cabe hacer notar que el CCCN incorpora disposiciones procesales relativas a la prescripci\u00f3n en los ar\u00adt\u00edcu\u00adlos 2551 a 2553, introduciendo, entre otras novedades, la posibilidad de articular la prescripci\u00f3n por la v\u00eda de la acci\u00f3n y\/o de la excepci\u00f3n, respondiendo a lo reclamado por la doctrina jur\u00eddica. Ahora bien, el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1905 determina que la sentencia de prescripci\u00f3n adquisitiva debe fijar la fecha en la cual, cumplido el plazo de prescripci\u00f3n, se produce la adquisici\u00f3n del derecho real respectivo, aclarando que no tiene efecto retroactivo al tiempo en que comienza la posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>A la luz de lo normado para este instituto, parece err\u00f3nea la calificaci\u00f3n del plazo previsto como de prescripci\u00f3n adquisitiva en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 2459, pues esta necesariamente requiere de sentencia judicial que la declare. No compartimos tampoco la idea de que estamos en presencia de una aplicaci\u00f3n de la prescripci\u00f3n breve, pues no podr\u00edamos calificar el t\u00edtulo proveniente de donaci\u00f3n como de \u201cjusto t\u00edtulo\u201d. No hay en este caso un supuesto como el que califica el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1902, dado que no estar\u00edamos en presencia de un otorgante que no es capaz o que no est\u00e1 legitimado para el acto trasmisivo. La donaci\u00f3n est\u00e1 permitida y ser\u00e1 la muerte del donante el momento en que se pueda establecer si afect\u00f3 o no el derecho de alg\u00fan otro legitimario.<\/p>\n<p>Coincidimos con Guardiola <a id=\"footnote-136346-7-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-7\">7<\/a> cuando expresa que<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u2026 de la letra del precepto en cuesti\u00f3n, independientemente de la igualdad del plazo (10 a\u00f1os), no resulta la necesidad de concurrencia de los otros dos requisitos de aquella (justo t\u00edtulo y buena fe). El primero se encontrar\u00e1 necesariamente superado en tanto habr\u00e1 un t\u00edtulo suficiente de adquisici\u00f3n de la donaci\u00f3n (no es nula), aunque se trate de un dominio imperfecto, resoluble por una condici\u00f3n legal. En relaci\u00f3n a la buena fe, soslaya \u2013m\u00e1s all\u00e1 de la gen\u00e9rica remisi\u00f3n al art.\u00a01901 de uni\u00f3n de posesiones para ambas clases de prescripci\u00f3n\u2013 las distintas situaciones entre donatarios directos y subadquirentes y seg\u00fan haya sido a legitimarios o extra\u00f1os, sin suministrar criterios de apreciaci\u00f3n en relaci\u00f3n al comportamiento frente a un hecho incierto (el perjuicio a la leg\u00edtima) independiente del conocimiento o no que se tenga de la existencia de eventuales perjudicados. Las directrices de los art.\u00a01902 y 1918 CCCN en cuanto a la buena fe se revelan insuficientes: el derecho a la posesi\u00f3n resulta de una causa jur\u00eddica id\u00f3nea y v\u00e1lida, del examen de la documentaci\u00f3n y constancias registrales (estudio de t\u00edtulos) raramente resultara una sospecha que d\u00e9 lugar a un error inexcusable y no se indican los actos concretos de verificaci\u00f3n que debiera realizar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>\u00bfPodemos hablar entonces de un plazo de caducidad?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"5-caducidad\"><\/a><h2>5. Caducidad<\/h2>\n<p>La caducidad es tratada en el CCCN en los ar\u00adt\u00edcu\u00adlos 2566 a 2572 y definida como aquella que extingue el derecho no ejercido. El ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 2459 ha querido establecer que las donaciones en las cuales el donatario y los subadquirentes hubieran pose\u00eddo la cosa por m\u00e1s de diez a\u00f1os no son reducibles. \u00bfPodemos decir que este plazo es de caducidad dado que el legitimario todav\u00eda no tiene nacido el derecho, pues su legitimaci\u00f3n solo se dar\u00e1 al momento del fallecimiento del donante y esto puede ocurrir mucho tiempo despu\u00e9s de transcurridos los diez a\u00f1os de posesi\u00f3n por parte del donatario y los eventuales subadquirentes? \u00bfSer\u00e1 esta una forma peculiar de caducidad? O, como se pregunta alg\u00fan civilista, \u00bfes que la acci\u00f3n del legitimario naci\u00f3 muerta?<\/p>\n<p>Nos inclinamos a pensar que estamos en presencia de un verdadero plazo resolutorio. El CCIV diferenciaba entre el plazo suspensivo y el resolutorio por el modo en que influ\u00eda en el ejercicio de un derecho. Hoy la distinci\u00f3n se suprime y el CCCN refiere que el plazo determina cu\u00e1ndo ser\u00e1n exigibles los derechos y cu\u00e1ndo se extinguen. Parece que estamos en presencia de un verdadero plazo resolutorio legal que operar\u00e1 transcurrido el lapso previsto por la ley si se acredita que ha habido posesi\u00f3n durante diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin perjuicio de la presunci\u00f3n legal de que la posesi\u00f3n se inicia en la fecha del t\u00edtulo, podr\u00e1 ocurrir que esta haya precedido largamente la formalizaci\u00f3n de aquel, y esto nos llevar\u00e1 necesariamente a una v\u00eda probatoria que se desenvolver\u00e1 en sede judicial. Posiblemente el legitimario afectado desista de intentar su acci\u00f3n sabiendo que el plazo decenal ha transcurrido, pero creemos que esto no obsta que la plantee m\u00e1s all\u00e1 de excepcionarse el titular dominical.<\/p>\n<p>Si la intencionalidad ha sido desalentar las donaciones, y por otra parte aminorar el impacto de la soluci\u00f3n del C\u00f3digo, creemos que se ha desconocido una realidad cara a la sociedad argentina. Basta para ello con mirar el espectro documental y los antecedentes jurisprudenciales del pa\u00eds para arribar a la conclusi\u00f3n de que la figura de la donaci\u00f3n, utilizada para responder a una saludable intenci\u00f3n de favorecer en vida no solo a los legitimarios sino a aquellos a los que el donante bien puede gratificar sin lesionar derechos, no ha presentado en muchos a\u00f1os conflictos serios de reivindicaci\u00f3n que hayan llegado en forma asidua a nuestros tribunales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"6-conclusiones\"><\/a><h2><strong>6. Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>La soluci\u00f3n brindada por el CCCN:<\/p>\n<ul>\n<li>Pone fin a la discusi\u00f3n referida a los efectos reipersecutorios de la acci\u00f3n que pueda intentar el legitimario que se sienta afectado por la donaci\u00f3n efectuada en exceso de la porci\u00f3n disponible del donante y la porci\u00f3n leg\u00edtima del forzoso.<\/li>\n<li>Instala la inquietud con respecto a la calificaci\u00f3n de las donaciones a legitimarios efectuadas con anterioridad a su entrada en vigencia, en especial para aquellos que siempre sostuvieron la observabilidad de esos t\u00edtulos.<\/li>\n<li>Pretende poner fin a la problem\u00e1tica de las donaciones tachadas de inoficiosas, con una calificaci\u00f3n del efecto saneatorio que despierta dudas en cuanto a su correcta utilizaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Parece ser contradictoria en su articulado, optando por una defensa a ultranza de la leg\u00edtima y pretendiendo poner fin a un conflicto que podr\u00e1 de alg\u00fan modo enfrentar judicialmente a quienes crean leg\u00edtimamente tener derechos a resguardar: poseedor donatario o subadquirente por diez a\u00f1os versus legitimario afectado en su porci\u00f3n leg\u00edtima.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El camino reci\u00e9n se inicia y, como siempre, el consejo ser\u00e1 advertir con un prolijo asesoramiento toda la gama de posibilidades interpretativas que se abren con estas nuevas previsiones. La jurisprudencia mayoritaria tendr\u00e1 la \u00faltima palabra, pero a los profesionales nos toca la delicada tarea de encaminarla a soluciones acordes con el resguardo de la seguridad jur\u00eddica y la libre circulaci\u00f3n documental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"notas\"><\/a><h6>Notas<\/h6>\n<div class=\"footnotes\">\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-1\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-1-backlink\">1<\/a><strong>.<\/strong> CNCiv, en pleno, 11\/6\/1912, \u201cEscary c\/ Pietranera\u201d (<em>Jurisprudencia Argentina<\/em>, t.\u00a01). [N. del E.: ver plenario <a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Escary_Pietranera_separata2010.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-2\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-2-backlink\">2<\/a><strong>.<\/strong> Cer\u00e1volo, Francisco, \u201cLos t\u00edtulos provenientes de donaciones a herederos forzosos no son observables\u201d, en <em>La Ley<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 29\/10\/2010 (t.\u00a02010-F, p.\u00a0689); en <em>Derecho de Familia y de las Personas<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2010, p.\u00a0171 (cita online AR\/DOC\/6057\/2010); y en <em>Revista del Notariado<\/em>, N\u00ba 902, 2010, <a href=\"https:\/\/www.colegio-escribanos.org.ar\/biblioteca\/cgi-bin\/ESCRI\/ARTICULOS\/56048.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\">pp. 17-29<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-3\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-3-backlink\">3<\/a><strong>.<\/strong> Lamber, Rub\u00e9n A., <em>Donaciones<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2008.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-4\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-4-backlink\">4<\/a><strong>.<\/strong> [Su intervenci\u00f3n en] Alterini, J.\u00a0H. y Solari, N.\u00a0E., \u201c\u00bfEs observable el t\u00edtulo del heredero forzoso donatario?\u201d (conferencia organizada por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires [septiembre, 2010]); el material se public\u00f3 en <em>Revista del Notariado<\/em>, Buenos Aires, Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, separata \u201cDonaciones a herederos forzosos\u201d, diciembre 2010, pp.\u00a039-63.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-5\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-5-backlink\">5<\/a><strong>. <\/strong>CNCiv, Sala H, 12\/5\/1998, \u201cYebra, Patricia E. c\/ Gasparini de Roca, Mar\u00eda Marta E. y otros s\/ Acci\u00f3n de reducci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-6\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-6-backlink\">6<\/a><strong>. <\/strong>[N. del E.: acceder a las conclusiones de la Convenci\u00f3n <a href=\"https:\/\/www.colegio-escribanos.org.ar\/noticias\/capacitacion\/2015_07_07_41-Convencion-Notarial-Conclusiones.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-7\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-7-backlink\">7<\/a><strong>.<\/strong> Guardiola, Juan J., \u201cLa usucapi\u00f3n en el nuevo C\u00f3digo\u201d, en <em>Revista C\u00f3digo Civil y Comercial<\/em>, Buenos Aires, La Ley, n\u00ba 2, 2016, pp.\u00a019-43 (cita online AR\/DOC\/566\/2016).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El CCCN (art. 2459) pretende terminar el problema de las donaciones inoficiosas, con una dudosa calificaci\u00f3n del efecto saneatorio. 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