{"id":3771,"date":"2016-09-09T19:35:30","date_gmt":"2016-09-09T19:35:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=3771"},"modified":"2022-01-20T08:56:19","modified_gmt":"2022-01-20T11:56:19","slug":"inhibiciones-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/09\/inhibiciones-3\/","title":{"rendered":"Inhibiciones"},"content":{"rendered":"<div>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"\"><\/a><h2><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/28481088@N00\/8707036880\/in\/photolist-egpQHw-5pbQXw-nKkLor-JxpBR2-mLztcP-dSSPKq-dj1Fq7-aqcv9C-ETPsk-eRCo9G-pBDi7E-4KpD9c-eaxen3-956Jsd-eg5Yq4-pSJm4S-jT2bwe-5HcLnR-dzQk4H-pAawjR-4CP6cs-nx9JBc-ecdaRF-ddggxU-oF2765-axj8zt-odBd1V-fenAMg-EKgZnC-bRdHy8-ajNSDv-okctjM-dV6x5j-uGE66B-93QS1Z-8WMwC3-at51ot-dyj4DW-Jvf8nE-ofyhsZ-fdGTR5-fuQ342-9mnqoR-aFjXSb-aTJ25V-8tbpP1-8Qiu6U-J5FVva-ZaeSJ-ba12VF\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3830\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/abstract-purpura_R.jpg\" alt=\"abstract purpura_R\" width=\"700\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/abstract-purpura_R.jpg 700w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/abstract-purpura_R-300x129.jpg 300w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/abstract-purpura_R-128x55.jpg 128w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/h2>\n<pre><sup><em>Imagen:<\/em> <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/28481088@N00\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tanakawho<\/a>, <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc\/2.0\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CC\r\n\r\n<\/a><\/sup><\/pre>\n<p style=\"background-color: #f6cece; padding: 7px;\"><strong>\u00c1ngel F. Cer\u00e1volo<\/strong>\u00a0(<a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/biografia\/angel-francisco-ceravolo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ver bio<\/a>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding: 5px; border-bottom-style: solid; border-bottom-width: 1px; border-bottom-color: black; border-top-style: solid; border-top-width: 1px; border-top-color: black;\"><strong><span style=\"color: #000080;\">Resumen<\/span>:<\/strong> La inhibici\u00f3n general de bienes es una medida cautelar regulada en los c\u00f3digos procedimentales locales. Tiene como efecto sustancial el cercenamiento del poder de disposici\u00f3n de la persona inhibida, afectando su legitimaci\u00f3n respecto de los bienes inscriptos en el registro donde la medida se anota.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"1-la-inhibicion-general-de-bienes\"><\/a><h2>1. La inhibici\u00f3n general de bienes<\/h2>\n<p>La inhibici\u00f3n general de bienes es una medida cautelar procesal, subsidiaria del embargo, que provoca, \u00fanicamente respecto de los bienes inscriptos en el Registro donde la medida se anota, la restricci\u00f3n del poder de disposici\u00f3n de los mismos, afectando de tal manera la legitimaci\u00f3n de su titular respecto de tales bienes. Hay consenso en la doctrina en que la medida importa la \u201cprohi\u00adbici\u00f3n o interdicci\u00f3n de transferir, modificar o gravar bienes ra\u00edces o derechos reales sobre ellos\u201d. <a id=\"footnote-136346-1-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-1\">1<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"2-su-regulacion-como-medida-procesal\"><\/a><h2><strong>2. Su regulaci\u00f3n como medida procesal<\/strong><\/h2>\n<p>Su regulaci\u00f3n, en cuanto a los requisitos de procedencia y a su dictado, corresponde a los c\u00f3digos procedimentales locales, en el marco de la reserva del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 75, inciso 12, de la <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/anexos\/0-4999\/804\/norma.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Constituci\u00f3n Nacional<\/a>. En raz\u00f3n de ello, en el marco de las discusiones sobre el tema en las distintas sesiones de la Academia Nacional del Notariado, se ha expresado que sus efectos son solo de \u00edndole procesal.<\/p>\n<p>Nos permitimos disentir con tal afirmaci\u00f3n. Entendemos, por el contrario, que sus efectos exorbitan el proceso, no son solo \u201cprocesales\u201d en tanto en cuanto una vez anotada la medida en determinado registro, importa la prohi\u00adbici\u00f3n de disposici\u00f3n de los bienes all\u00ed inscriptos a nombre de la persona inhibida. Su efecto t\u00edpico es provocar el cercenamiento del poder de disposici\u00f3n del inhibido respecto de los bienes inscriptos a su nombre en determinado registro; respecto de ellos, se restringe su legitimaci\u00f3n, usada esta locuci\u00f3n en sentido estricto (no comprensiva de la capacidad de derecho), sustancial (poder de disposici\u00f3n; relaci\u00f3n sustancial sujeto-objeto), y no procesal (legitimaci\u00f3n procesal activa o pasiva \u2013actor, demandado\u2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"3-registracion-de-la-medida-alcances\"><\/a><h2><strong>3. Registraci\u00f3n de la medida. Alcances<\/strong><\/h2>\n<p>La medida tiene efectos desde su anotaci\u00f3n, esto es, a partir de su toma de raz\u00f3n por parte del Registro, a partir de la cual toma estado p\u00fablico y es oponible a terceros (cfr. arts.\u00a030 inc.\u00a0a y 32 <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=53050\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 17801<\/a>). Existe discrepancia en la jurisprudencia en el sentido de si solo se aplica a inmuebles, muebles registrables y a los derechos reales sobre ellos, <a id=\"footnote-136346-2-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-2\">2<\/a> o si, como creemos, se puede aplicar a todo bien registrable. En el \u00faltimo sentido se ha expresado:<\/p>\n<blockquote><p>Si bien, en principio, la inhibici\u00f3n general de bienes comprende a los inmuebles, puede hacerse efectiva tambi\u00e9n sobre otros bienes del deudor que cuenten con una forma espec\u00edfica de registraci\u00f3n y publicidad (fondo de comercio, dep\u00f3sitos bancarios, automotores, prenda con registro, etc.). Ello es as\u00ed porque el art.\u00a0228 del C\u00f3d. Procesal no alude espec\u00edficamente a los inmuebles, sino a los bienes del deudor, y en tanto sea posible individualizarlos a trav\u00e9s de la inscripci\u00f3n en los registros de publicidad, no hay motivos para limitar su alcance (conf. Morello-Passi Lanza-Sosa-Berizonce, \u201cC\u00f3digos\u2026\u201d, t.\u00a0III, p.\u00a0251). <a id=\"footnote-136346-3-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-3\">3<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Los Registros tienen un principio de especialidad por materia y objeto de registraci\u00f3n y una eficacia territorial fijada por ley. Va de suyo, sin embargo, que un juez puede trabar dicha medida en un registro de otra demarcaci\u00f3n territorial o aun en varios registros y territorios si as\u00ed lo entiende conveniente, en orden a la expresada limitaci\u00f3n territorial de los registros, lo cual es, por lo dem\u00e1s, muy habitual y permitido seg\u00fan el procedimiento regulado por la <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=46036\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 22172<\/a>.<\/p>\n<p>Cabe agregar que el funcionario interviniente en el acto que requiera el previo pedido de inhibiciones ha de hacerlo exclusivamente en el registro correspondiente al bien que ha de ser objeto de un acto de disposici\u00f3n; de ning\u00fan modo es exigible el pedido respecto del registro correspondiente a su domicilio o del disponente del bien de que se trate, de ser distintos. En otras palabras, si una persona domiciliada en la Ciudad de Buenos Aires otorga una escritura de venta de un inmueble de Salta ante un escribano de La Pampa, solo habr\u00e1 que pedir certificado de inhibiciones en Salta; no en el domicilio del disponente ni en el del lugar donde se ha de realizar el contrato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"4-situacion-de-las-personas-cuya-capacidad-fuere-restringida-los-condenados-penalmente-y-los-fallidos\"><\/a><h2>4. Situaci\u00f3n de las personas cuya capacidad fuere restringida, los condenados penalmente y los fallidos<\/h2>\n<p>En los supuestos de las personas con capacidad restringida o inhabilitados y los condenados a m\u00e1s de tres a\u00f1os de prisi\u00f3n o reclusi\u00f3n, la medida es estrictamente una interdicci\u00f3n y no una inhibici\u00f3n. En este supuesto, su alcance es sustancialmente distinto, en la medida en que la medida procesal anoticia la existencia de un proceso o de una resoluci\u00f3n del juez que restringe la capacidad de la persona.<\/p>\n<p>A diferencia de lo expresado en el apartado anterior, en el supuesto del fallido importa tambi\u00e9n \u2013como en general\u2013 una restricci\u00f3n a la legitimaci\u00f3n, y no a su capacidad. De hecho, el fallido conserva su poder de disposici\u00f3n respecto de los bienes adquiridos con posterioridad al decreto de quiebra. Con respecto a la traba de inhibiciones que impone la <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=25379\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley Concursal<\/a> y sus efectos, en raz\u00f3n de la complejidad de la cuesti\u00f3n y lo limitado del temario determinado para esta exposici\u00f3n, nos remitimos a lo que expres\u00e1ramos en 2008. <a id=\"footnote-136346-4-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-4\">4<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"5-efectos-de-la-inhibicion-general-de-bienes-cercenamiento-de-la-legitimacion-sustancial\"><\/a><h2><strong>5. Efectos de la inhibici\u00f3n general de bienes. Cercenamiento de la legitimaci\u00f3n sustancial<\/strong><\/h2>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"51-el-concepto-de-legitimacion\"><\/a><h3>5.1. El concepto de legitimaci\u00f3n<\/h3>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"511-la-diferenciacion-entre-capacidad-y-legitimacion-en-la-doctrina-moderna\"><\/a><h4>5.1.1. La diferenciaci\u00f3n entre capacidad y legitimaci\u00f3n en la doctrina moderna<\/h4>\n<p>En los primeros tiempos de la dogm\u00e1tica jur\u00eddica moderna, se sol\u00eda subsumir el concepto de legitimaci\u00f3n dentro del de capacidad. Modernamente, con la finalidad de precisar ciertas vicisitudes que pueden acompa\u00f1ar la celebraci\u00f3n de los negocios jur\u00eddicos, la doctrina se ha ocupado de caracterizar el concepto de legitimaci\u00f3n, distingui\u00e9ndolo del de capacidad.<\/p>\n<p>Se le atribuye a Carnelutti <a id=\"footnote-136346-5-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-5\">5<\/a> el m\u00e9rito de haber profundizado el concepto de legitimaci\u00f3n, diferenci\u00e1ndolo adecuadamente del de capacidad:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0la legitimaci\u00f3n consiste en el deber ser o no ser el agente, o tambi\u00e9n el paciente, sujeto de una relaci\u00f3n jur\u00eddica respecto del bien sobre el cual se desarrolla el hecho, para que \u00e9ste produzca determinadas consecuencias de derecho. Por eso, la legitimaci\u00f3n pone t\u00e9rmino al ciclo de los requisitos est\u00e1ticos del hecho y realiza la uni\u00f3n entre \u00e9ste y la situaci\u00f3n jur\u00eddica inicial, en el sentido de que a determinados hechos, o mejor, actos jur\u00eddicos, es decir, a la eficacia jur\u00eddica de determinados hechos o actos materiales, la ley ofrece como premisa necesaria no ya que el agente y el paciente puedan ser, sino que sean verdaderamente los sujetos de la situaci\u00f3n jur\u00eddica inicial y, por tanto, la efectiva coincidencia entre los sujetos activo y pasivo del acto y los sujetos de la situaci\u00f3n, sobre la cual, determinado el cambio, el acto se destina a producir sus efectos\u2026 <a id=\"footnote-136346-6-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-6\">6<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Como puede advertirse en las ideas de Carnelutti, la legitimaci\u00f3n involucra tanto la situaci\u00f3n del sujeto en relaci\u00f3n con otro sujeto (sujeto activo-sujeto pasivo) como la del sujeto en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n particular que pretende regular (relaci\u00f3n sujeto-\u00adobjeto).<\/p>\n<p>Sin embargo, es Betti <a id=\"footnote-136346-7-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-7\">7<\/a> quien delimita ajustadamente el alcance del concepto. Este autor expresa que el orden jur\u00eddico puede exigir que los elementos constitutivos del negocio (forma, contenido, causa) sean configurados de determinada manera o, de otro modo, disponer que el negocio<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0no despliegue eficacia si no le acompa\u00f1an ciertas circunstancias que, si bien son extr\u00ednsecas al negocio en s\u00ed considerado, se integran en el seno de una compleja situaci\u00f3n de hecho (inicial) de la que forman parte y en la que el negocio se inserta.<\/p><\/blockquote>\n<p>De tal forma, seg\u00fan este autor, los presupuestos de validez del negocio se agrupan en tres categor\u00edas, seg\u00fan afecten: 1) al sujeto del negocio, 2) al objeto del negocio, en s\u00ed considerado, 3) a la situaci\u00f3n del sujeto respecto del objeto. En la primera hip\u00f3tesis, se trata de la capacidad; en la segunda, de la idoneidad del objeto; en la tercera, de la legitimaci\u00f3n para el negocio. Por ello, mientras <em>capacidad<\/em> es la aptitud intr\u00ednseca de la parte para dar vida a negocios jur\u00eddicos, <em>legitimaci\u00f3n<\/em> es la idoneidad para hacer surgir negocios jur\u00eddicos que tengan un determinado objeto, en virtud de una relaci\u00f3n en que la parte se encuentra, o se pone, con el objeto del acto. <a id=\"footnote-136346-8-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-8\">8<\/a><\/p>\n<p>Betti define la legitimaci\u00f3n de la parte<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0como su competencia para alcanzar o soportar los efectos jur\u00eddicos de la reglamentaci\u00f3n de intereses que ha aspirado, la cual resulta de una espec\u00edfica posici\u00f3n del sujeto respecto a los intereses que se trata de regular.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y, por ello, aclara que<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0problema de la legitimaci\u00f3n es el de considerar qui\u00e9n, y frente a qui\u00e9n, puede correctamente concluir el negocio para que \u00e9ste pueda desplegar los efectos jur\u00eddicos conformes a su funci\u00f3n y congruentes con la intenci\u00f3n pr\u00e1ctica normal de las partes. Seg\u00fan la idea de la autonom\u00eda privada, tales efectos habr\u00e1n, por principio, de quedar circunscritos a la esfera jur\u00eddica de las partes; para que se produzcan deber\u00e1n aquellas estar revestidas de una espec\u00edfica posici\u00f3n respecto a la materia del negocio. [\u2026] Al precisar ahora en qu\u00e9 consista esta espec\u00edfica posici\u00f3n de las partes ha de exponerse que la regla fundamental en este tema de la legitimaci\u00f3n es la de la identificaci\u00f3n o coincidencia entre el sujeto del negocio (o el sujeto para el que el negocio es realizado) y el sujeto de los intereses, y por ello, de las relaciones jur\u00eddicas sobre las que vierte el negocio. En esta coincidencia estriba la que podr\u00eda llamarse legitimaci\u00f3n ordinaria o normal. Y as\u00ed se descubre c\u00f3mo la teor\u00eda de la legitimaci\u00f3n tiene sus ra\u00edces en el concepto dominante de toda esta materia; en concepto de la autonom\u00eda privada. Cada uno tiene una esfera propia de competencia dispositiva; \u00e1rbitro de sus propios intereses de \u00e9stos solamente, no puede, regularmente, injerirse en los intereses ajenos. Por ello, cada uno dispone de las cosas propias; renuncia a los derechos propios, enajena los bienes propios, adquiere para s\u00ed, asume obligaciones para s\u00ed, y correlativamente, impugna su propio acto de disposici\u00f3n o de obligaci\u00f3n en las hip\u00f3tesis permitidas por la ley, lo confirma si es inv\u00e1lido, lo revoca si es revocable. <a id=\"footnote-136346-9-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-9\">9<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>En id\u00e9ntico sentido se expresa Ladaria Caldentey, <a id=\"footnote-136346-10-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-10\">10<\/a> al diferenciar n\u00edtidamente la capacidad de la legitimaci\u00f3n. Para este autor, la capacidad consiste en una cualidad de la persona, es decir, en un modo de ser constante. Los conceptos de capacidad jur\u00eddica y de obrar son conceptos estrictamente subjetivos. La legitimaci\u00f3n, en cambio, es la idoneidad de la persona para realizar un acto jur\u00eddico, inferida de su posici\u00f3n respecto del acto. Aparece como uno de los presupuestos que, adem\u00e1s de la capacidad, pero independientemente de ella, deben concurrir para la plena producci\u00f3n de los efectos de un acto, y, por consiguiente, es un presupuesto subjetivo-objetivo.<\/p>\n<p>El autor distingue tres clases o tipos de legitimaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>a) Directa. Consiste en el reconocimiento hecho al titular de una esfera jur\u00eddica de la posibilidad de realizar en nombre y por cuenta propia un acto determinado.<\/li>\n<li>b) Indirecta. Concebida como el reconocimiento de la posibilidad de realizar, en nombre propio o ajeno, un acto jur\u00eddico eficaz sobre una esfera jur\u00eddica de la que no se es titular, respetando la titularidad. <a id=\"footnote-136346-11-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-11\">11<\/a><\/li>\n<li>c) Extraordinaria. Considerada como reconocimiento de la posibilidad de realizar un acto jur\u00eddico eficaz sobre una esfera jur\u00eddica ajena, en nombre propio, en virtud de una apariencia de titularidad (v. g.: art.\u00a03430 <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>), o en nombre ajeno, en virtud de una representaci\u00f3n aparente (excesos admitidos por los arts.\u00a01934, 1964, 1967 y concordantes CCIV; restricciones inoponibles a los terceros contratantes).<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"512-la-postura-que-asimila-legitimacion-con-capacidad-juridica\"><\/a><h4>5.1.2. La postura que asimila legitimaci\u00f3n con capacidad jur\u00eddica<\/h4>\n<p>Messineo critica la diferenciaci\u00f3n que efect\u00faan Carnelutti y Betti y, en concordancia con Santoro Passarelli <a id=\"footnote-136346-12-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-12\">12<\/a>, expresa:<\/p>\n<blockquote><p>No debe tampoco excluirse que el fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n, considerado en su aspecto negativo (falta de legitimaci\u00f3n), puede reducirse al de incapacidad de derecho (o incapacidad jur\u00eddica): con lo que estar\u00edamos, sin duda, fuera del terreno de la incapacidad para actuar, pero dentro, en cambio, de la \u00f3rbita de otro concepto bien conocido: el de incapacidad jur\u00eddica, relativa a determinadas personas (con cita a Santoro). Personalmente, yo opinar\u00eda que se trata m\u00e1s propiamente de casos de incompatibilidad por razones de orden p\u00fablico. As\u00ed, en los casos de venta, de cesi\u00f3n de cr\u00e9dito y de la donaci\u00f3n, existe una incompatibilidad para ciertas personas por la que se les proh\u00edbe comprar o hacerse cesionarios de cr\u00e9ditos litigiosos, o donar a determinadas personas, porque a ello se opone el orden p\u00fablico. La sanci\u00f3n es, en efecto, la invalidez del contrato. <a id=\"footnote-136346-13-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-13\">13<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"513-las-criticas-a-la-postura-de-santoro-passarelli-y-messineo\"><\/a><h4>5.1.3. Las cr\u00edticas a la postura de Santoro Passarelli y Messineo<\/h4>\n<p>Cariota Ferrara, <a id=\"footnote-136346-14-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-14\">14<\/a> luego de rese\u00f1ar las posturas de Santoro Passarelli y Messineo, las refuta con contundencia:<\/p>\n<blockquote><p>Puede responderse: 1) El concepto de legitimaci\u00f3n, si bien naci\u00f3 as\u00ed de restringido, ya se ha ampliado, as\u00ed que puede considerarse como figura general de elemento de contrato, especialmente si se comprende en ella tambi\u00e9n el poder de disposici\u00f3n. 2) La reducci\u00f3n a la capacidad jur\u00eddica vale s\u00f3lo para el concepto de legitimaci\u00f3n, restringido, como se ha dicho; por lo dem\u00e1s, incluso la capacidad de obrar, que falta en algunos casos (testamento), se reduce o refleja en la jur\u00eddica. 3) En la legitimaci\u00f3n puede incluirse el poder de disposici\u00f3n, y no es exacto que la falta de \u00e9ste d\u00e9 lugar a simple ineficacia (da lugar a impugnabilidad \u2013resolubilidad\u2013 y a veces a nulidad, como en la donaci\u00f3n de cosa ajena), y, de cualquier manera, no es argumento decisivo, pues no existe el principio de que la legitimaci\u00f3n en todos sus supuestos de hecho deba tener la misma relevancia.<\/p><\/blockquote>\n<p>Barbero <a id=\"footnote-136346-15-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-15\">15<\/a> tambi\u00e9n critica el concepto de Santoro-Passarelli, seguido por Messineo, seg\u00fan el cual la falta de legitimaci\u00f3n es una incapacidad jur\u00eddica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"514-la-legitimacion-en-sentido-estricto-y-el-poder-de-disposicion\"><\/a><h4>5.1.4. La legitimaci\u00f3n en sentido estricto y el poder de disposici\u00f3n<\/h4>\n<p>Von Tuhr <a id=\"footnote-136346-16-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-16\">16<\/a> identifica <em>poder de disposici\u00f3n<\/em> con lo que otros autores (como Betti) denominan <em>legitimaci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n<blockquote><p>El poder de disposici\u00f3n constituye un requisito necesario para algunos negocios jur\u00eddicos, que debe distinguirse de la capacidad de obrar: quien quiere producir efectos en una determinada esfera jur\u00eddica (personal o patrimonial), adem\u00e1s de las condiciones intelectuales que integran la capacidad de obrar, debe estar en cierta relaci\u00f3n con esa esfera jur\u00eddica [\u2026] se denomina poder de disposici\u00f3n la relaci\u00f3n jur\u00eddica que existe entre quien dispone y el patrimonio de que dispone. En principio, el poder de disponer del derecho subjetivo corresponde a su titular y se presenta como una facultad que integra el contenido del derecho. Pero existen dos excepciones: es posible que el poder de disposici\u00f3n del titular sea limitado y puede existir un poder de disposici\u00f3n sobre derechos ajenos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Expresa que los actos dispositivos que violan una prohi\u00adbici\u00f3n relativa de enajenaci\u00f3n o una predotaci\u00f3n son ineficaces frente al acreedor protegido por la prohi\u00adbici\u00f3n o predotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"515-la-cuestion-en-la-doctrina-nacional\"><\/a><h4>5.1.5. La cuesti\u00f3n en la doctrina nacional<\/h4>\n<p>En la doctrina nacional, se le atribuye a L\u00f3pez Olaciregui \u2013en su actualizaci\u00f3n de la obra de Salvat\u2013 <a id=\"footnote-136346-17-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-17\">17<\/a> la introducci\u00f3n en el derecho argentino de la diferenciaci\u00f3n entre capacidad y legitimaci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>La doctrina moderna ha desarrollado la noci\u00f3n de <strong>\u201cpoder de disposici\u00f3n\u201d o \u201clegitimaci\u00f3n\u201d como requisito distinto al de capacidad<\/strong> [\u2026] una u otro se da en el orden de los requisitos que deben cumplirse en el sujeto para que el acto jur\u00eddico sea v\u00e1lido. La capacidad de hecho se funda primordialmente en las condiciones psico-f\u00edsicas del sujeto mismo en cuanto ellas definen su posibilidad de otorgar el acto. El poder de disposici\u00f3n se refiere a la situaci\u00f3n jur\u00eddica en que el sujeto se encuentra respecto del objeto del acto que otorga. La capacidad de hecho es aptitud gen\u00e9rica para otorgar un tipo de actos. El poder de disposici\u00f3n es la aptitud espec\u00edfica para otorgar un acto concreto sobre un objeto determinado [\u2026] Esta noci\u00f3n del poder de disposici\u00f3n aparece por otra parte como algo distinto de la titularidad del derecho de fondo cuya ejercitaci\u00f3n importa: <strong>se puede ser titular de un derecho y no tener la potestad de disponer del mismo<\/strong>, e inversamente se puede tener la potestad de disponer de un derecho aunque no se sea su titular. Siguiendo con el ejemplo de compra-ventas de inmuebles puesto en el n\u00famero anterior: <strong>hay casos en que el propietario no puede disponer de sus bienes<\/strong> (<strong>por ej.<\/strong>, si se ha trabado un embargo sobre los mismos, o <strong>si pesa sobre \u00e9l la medida procesal llamada \u201cinhibici\u00f3n\u201d<\/strong>). Y contrariamente hay casos en que puede disponer de un bien quien no es su propietario (caso de la persona que ha recibido mandato o poder para vender el bien de otra). En conclusi\u00f3n; la noci\u00f3n \u201cpoder e disposici\u00f3n\u201d es un requisito de los actos jur\u00eddicos de disposici\u00f3n que se diferencia de la calidad objetiva llamada capacidad de hecho y del elemento objetivo titularidad del derecho.<\/p><\/blockquote>\n<p>En contra, Trigo Represas, <a id=\"footnote-136346-18-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-18\">18<\/a> siguiendo a Spota, sostiene que<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0la falta de idoneidad para llegar a ser sujeto activo o pasivo de una determinada relaci\u00f3n jur\u00eddica, esa llamada ausencia de legitimaci\u00f3n en definitiva pone en juego la inexistencia de capacidad jur\u00eddica o de derecho\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p>A\u00f1ade que, a juicio de Spota, las nociones de capacidad jur\u00eddica y de incapacidad jur\u00eddica resultan aptas para explicar que, por prohi\u00adbici\u00f3n legal, determinadas categor\u00edas de personas no pueden ser sujetos o titulares de una dada relaci\u00f3n jur\u00eddica. Reserva el concepto de legitimaci\u00f3n para la<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0posici\u00f3n en que se halla una persona con relaci\u00f3n a un patrimonio ajeno, en cuya virtud la declaraci\u00f3n de voluntad de aquel sujeto va a tener consecuencias jur\u00eddicas respecto del titular de dicho patrimonio.<\/p><\/blockquote>\n<p>Tal postura refleja la que sostuvieran en la doctrina italiana Santoro y Messineo, y es pasible de la acertada cr\u00edtica que le efectuara Cariota Ferrara, conforme los p\u00e1rrafos m\u00e1s arriba transcriptos.<\/p>\n<p>Por su parte, L\u00f3pez de Zaval\u00eda <a id=\"footnote-136346-19-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-19\">19<\/a> advierte: \u201c\u2026\u00a0sobre el tema del poder de disposici\u00f3n y de la legitimaci\u00f3n, no reina en verdad unanimidad de parecer entre los autores\u201d. Aunque parece seguir la postura amplia de Cariota Ferrara, al afirmar que<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0la legitimaci\u00f3n es una categor\u00eda bajo la cual se engloba una serie de situaciones donde lo que se considera no es la aptitud in abstracto del sujeto o del objeto, sino la aptitud concreta, para juzgar la cual es necesario poner en relaci\u00f3n al sujeto con el objeto o con otra persona.<\/p><\/blockquote>\n<p>La categorizaci\u00f3n de los institutos, su clasificaci\u00f3n y el uso de adecuada terminolog\u00eda, o al menos de sentidos un\u00edvocos en los t\u00e9rminos empleados, son \u00fatiles en la medida en que sirvan para explicar adecuadamente los fen\u00f3menos jur\u00eddicos.<\/p>\n<p>Alterini, <a id=\"footnote-136346-20-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-20\">20<\/a> con la lucidez de pensamiento que lo caracteriza, retoma las ideas de L\u00f3pez Olaciregui y profundiza el estudio de la cuesti\u00f3n. Expresa que por \u201clegitimaci\u00f3n en sentido amplio\u201d cabe incluir no ya solo la denominada capacidad de derecho, sino, en todo caso tambi\u00e9n, la que se denomina \u201cde hecho\u201d, toda vez que<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0razonando con otro miraje, ser\u00eda dable sostener todas las incapacidades tendr\u00edan como agente al legislador, que todas ser\u00edan de derecho. Ambas incapacidades resultar\u00edan de prohi\u00adbiciones de aqu\u00e9l, quien no se limitar\u00eda en algunos casos \u2013las incapacidades de hecho\u2013 a modelar materia prima entregada en la totalidad por el mundo de la naturaleza. El art.\u00a031 del C\u00f3d. Civ. dispone que la capacidad o incapacidad \u201cnace de esa facultad que en los casos dados les conceden o niegan las leyes\u201d\u2026 <a id=\"footnote-136346-21-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-21\">21<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Por el contrario, entiende que la \u201clegitimaci\u00f3n en sentido estricto\u201d ha de identificarse con el \u201cpoder de disposici\u00f3n\u201d:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026\u00a0es la aptitud atribuida o integrada por la ley o por la voluntad para adquirir derechos, contraer obligaciones, o para disponer de objetos concretos, por s\u00ed, por medio de otro o por otro.<\/p><\/blockquote>\n<p>Agrega que a la capacidad la persona debe sumar, para actuar sobre los objetos jur\u00eddicos, la legitimaci\u00f3n en sentido estricto o poder de disposici\u00f3n. Advierte que no debe confundirse legitimaci\u00f3n con titularidad, puesto que<\/p>\n<blockquote><p>En principio, para estar legitimado con relaci\u00f3n a un objeto, hay que ser titular en el momento en que la actuaci\u00f3n se realiza de los derechos de fondo que se pretenden ejercitar; pero esa titularidad puede advenir posteriormente y bonificarla [\u2026] En otro orden de ideas, si bien la titularidad suele coexistir con el poder de disposici\u00f3n y rec\u00edprocamente; son conceptos distintos. <strong>Hay casos de titularidad sin poder de disposici\u00f3n y de poder de disposici\u00f3n sin titularidad. Se habla tambi\u00e9n de supuestos en que se verificar\u00eda la \u201clegitimaci\u00f3n\u201d no mediando ni titularidad ni poder de disposici\u00f3n en quien realiz\u00f3 el acto \u201ctraslativo\u201d<\/strong>\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p>Como ejemplo de casos de titularidad sin poder de disposici\u00f3n, menciona al fallido y a \u201c<strong>quien soporta los efectos de una inhibici\u00f3n general o de un embargo<\/strong>\u201d. <a id=\"footnote-136346-22-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-22\">22<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"52-inhibicion-y-poder-de-disposicion\"><\/a><h3>5.2. Inhibici\u00f3n y poder de disposici\u00f3n<\/h3>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"521-efectos-de-la-inhibicion\"><\/a><h4>5.2.1. Efectos de la inhibici\u00f3n<\/h4>\n<p>La inhibici\u00f3n general de bienes \u2013como expresamos\u2013 es una medida procesal precautoria suced\u00e1nea del embargo y se halla condicionada a la circunstancia de no conocerse bienes del deudor o a su insuficiencia. <strong>Su efecto t\u00edpico es la interdicci\u00f3n de vender o gravar cualquier inmueble que sea propiedad del deudor<\/strong>. <a id=\"footnote-136346-23-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-23\">23<\/a><\/p>\n<p>La inhibici\u00f3n, a diferencia del embargo, impide los actos de disposici\u00f3n sobre bienes registrables; en otros t\u00e9rminos, produce una prohi\u00adbici\u00f3n de transferir, modificar o gravar dichos bienes. <a id=\"footnote-136346-24-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-24\">24<\/a> La inhibici\u00f3n <strong>provoca un cercenamiento del poder de disposici\u00f3n del inhibido<\/strong>, afectando de tal manera la legitimaci\u00f3n con relaci\u00f3n a los objetos respecto de los que se ha anotado la medida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"522-titularidad-sin-legitimacion\"><\/a><h4>5.2.2. Titularidad sin legitimaci\u00f3n<\/h4>\n<p>Si bien, como hemos puesto de resalto m\u00e1s arriba, la legitimaci\u00f3n se halla, en general, acompa\u00f1ada de la titularidad del derecho de que se trate, no debe confundirse una con la otra: existen tanto casos de titularidad sin poder de disposici\u00f3n como de poder de disposici\u00f3n sin titularidad. La inhibici\u00f3n general de bienes no afecta ni la capacidad del individuo ni la titularidad de los bienes de los que se trate, pero s\u00ed afecta el poder de disposici\u00f3n de la persona respecto de tales bienes, afecta la relaci\u00f3n sujeto-objeto, afecta, en fin, la legitimaci\u00f3n de la persona respecto de los mismos.<\/p>\n<p>As\u00ed, por lo dem\u00e1s, lo entienden autores tales como L\u00f3pez Olaciregui <a id=\"footnote-136346-25-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-25\">25<\/a>, Alterini <a id=\"footnote-136346-26-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-26\">26<\/a> y Highton de Nolasco <a id=\"footnote-136346-27-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-27\">27<\/a>, que se han pronunciado al respecto en forma expresa. Tambi\u00e9n Von Tuhr <a id=\"footnote-136346-28-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-28\">28<\/a>, aunque refiri\u00e9ndose a otras figuras, tales como la prohi\u00adbici\u00f3n relativa de enajenaci\u00f3n o una predotaci\u00f3n, que son ineficaces frente al acreedor protegido por la prohi\u00adbici\u00f3n o predotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"523-el-saneamiento-de-la-falta-de-legitimacion-alcances-en-el-caso-en-concreto\"><\/a><h4>5.2.3. El saneamiento de la falta de legitimaci\u00f3n. Alcances en el caso en concreto<\/h4>\n<p>La doctrina ha destacado que una de las m\u00e1s importantes diferencias entre las incapacidades de hecho y\/o de derecho y la falta de legitimaci\u00f3n, en cuanto a sus efectos, es que<\/p>\n<blockquote><p>El negocio inv\u00e1lido por falta de capacidad no adquiere eficacia por la circunstancia de que posteriormente el declarante adquiera la capacidad plena. <strong>La limitaci\u00f3n a la disponibilidad es un impedimento, cuya cesaci\u00f3n por lo general subsana el negocio<\/strong> [en nota complementa: \u201ctambi\u00e9n esto se deduce de la finalidad de esas limitaciones que son destinadas a proteger a determinadas personas\u201d]. La buena fe de la parte contraria no puede sanar el vicio que deriva de la incapacidad, pero s\u00ed, en la mayor parte de los casos, el que deriva de las limitaciones a la disponibilidad. De ah\u00ed que en el registro de bienes ra\u00edces no se inscribe la falta de capacidad de obrar y s\u00ed generalmente las limitaciones a la disponibilidad. <a id=\"footnote-136346-29-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-29\">29<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Por su parte, Alterini destaca que la convalidaci\u00f3n es el saneamiento de la ineficacia de un acto que adolec\u00eda de falta de legitimaci\u00f3n del disponente, mediante la adquisici\u00f3n posterior por este del poder que carec\u00eda. <a id=\"footnote-136346-30-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-30\">30<\/a> La legitimaci\u00f3n advenida con posterioridad convalida el acto; <a id=\"footnote-136346-31-backlink\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-31\">31<\/a> en virtud de ello, la disposici\u00f3n que efectuara el inhibido adquirir\u00e1 plena eficacia, aun contra el acreedor inhibiente, si con posterioridad se levantare la medida o caducare su anotaci\u00f3n en el Registro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"53-inoponibilidad-del-acto-de-disposicion-del-inhibido\"><\/a><h3>5.3. Inoponibilidad del acto de disposici\u00f3n del inhibido<\/h3>\n<p>En virtud de lo expresado, como ya hemos afirmado, el acto realizado por el inhibido es inoponible al acreedor inhibiente. Tal es la consecuencia de la carencia de legitimaci\u00f3n que la medida procesal provoca al inhibido respecto de los bienes inscriptos en el registro donde la medida se encuentra trabada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"notas\"><\/a><h6>Notas<\/h6>\n<div>\n<div class=\"footnotes\">\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-1\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-1-backlink\">1<\/a><strong>.<\/strong> Podetti, Ramiro, <em>Tratado de las ejecuciones<\/em>, Buenos Aires, Ediar, 1997 (ed. act.\u00a0y ampl. por Guerrero Leconte), p.\u00a0204.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-2\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-2-backlink\">2<\/a><strong>.<\/strong> Ver CNCom., Sala D, 4\/4\/1975 (<em>La Ley<\/em>, t.\u00a01975-C, p.\u00a0222).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-3\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-3-backlink\">3<\/a><strong>.<\/strong> CNCiv., Sala C, 20\/9\/1983, \u201cObras Sanitarias de la Naci\u00f3n c\/ Club Atl\u00e9tico Boca Juniors\u201d, firmado por Jorge H. Alterini, Santos Cifuentes y Agust\u00edn Dura\u00f1ona y Vedia (<em>La Ley<\/em>, t.\u00a01984-B, p.\u00a057).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-4\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-4-backlink\">4<\/a><strong>.<\/strong> \u201cEl adquirente de buena fe frente a la ineficacia concursal\u201d, en <em>La Ley<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 22\/12\/2008 (t.\u00a02009-A, p.\u00a0847).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-5\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-5-backlink\">5<\/a><strong>.<\/strong> Carnelutti, Francesco, \u201cLegittimazione a comprare\u201d, en <em>Rivista del Diritto Commerciale e del Diritto Generale delle Obbligazioni<\/em>, 1935, v.\u00a0xxxiii, p.\u00a0503; Carnelutti, Francesco, <em>Teoria generale del diritto<\/em>, pp.\u00a0318 y ss. (ver al respecto Cariota Ferrara, Luigi, <em>El negocio jur\u00eddico<\/em>, Madrid, Aguilar, 1956 [trad. Manuel Albaladejo], \u00a7132, p.\u00a0528).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-6\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-6-backlink\">6<\/a><strong>.<\/strong> Carnelutti, Francesco, <em>Teor\u00eda general del derecho<\/em>, Madrid, Ed. Revista de Derecho Privado, 1941 (trad. Carlos G. Posada), p.\u00a0259.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-7\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-7-backlink\">7<\/a><strong>.<\/strong> Betti, Emilio, <em>Teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico<\/em>, Madrid, Ed. Revista de Derecho Privado, 1959 (traducci\u00f3n y concordancias con el derecho espa\u00f1ol por A. Mart\u00edn P\u00e9rez), \u00a727-b, p.\u00a0177.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-8\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-8-backlink\">8<\/a><strong>. <\/strong>Ib\u00eddem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-9\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-9-backlink\">9<\/a><strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-10\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-10-backlink\">10<\/a><strong>.<\/strong> Ladaria Caldentey, J., <em>Legitimaci\u00f3n y apariencia jur\u00eddica<\/em>, Barcelona, Bosch, 1952.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-11\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-11-backlink\">11<\/a><strong>.<\/strong> Se entronca con la teor\u00eda de la representaci\u00f3n, entendida como sustituci\u00f3n de la voluntad ajena en la disposici\u00f3n de la propia esfera de intereses, brillantemente desarrollada en Cariota Ferrara, Luigi, ob.\u00a0cit.\u00a0(cfr. nota 5); y Cariota Ferrara, Luigi, <em>I negozi sul patrimonio altrui <\/em>(citada por el propio autor en la primera obra).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-12\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-12-backlink\">12<\/a><strong>.<\/strong> Santoro Passarelli, <em>Lineamenti di diritto civile. Persone fisiche<\/em>, Padova, 1940, pp.\u00a021 y ss.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-13\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-13-backlink\">13<\/a><strong>.<\/strong> Messineo, Francesco, Doctrina general del contrato, Buenos Aires, Ediciones Jur\u00eddicas Europa-Am\u00e9rica, 1952 (trad. Fontanarrosa, Sent\u00eds Melendo y Volterra), p.\u00a090.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-14\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-14-backlink\">14<\/a><strong>.<\/strong> Cariota Ferrara, Luigi, ob.\u00a0cit.\u00a0(cfr. nota 5), p.\u00a0534.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-15\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-15-backlink\">15<\/a><strong>.<\/strong> Barbero, Domenico, <em>Sistema del derecho privado<\/em>, t.\u00a0I, Buenos Aires, EJEA, 1967 (trad. Santiago Sent\u00eds Me\u00adlendo), \u00a781, p.\u00a0208.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-16\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-16-backlink\">16<\/a><strong>.<\/strong> Tuhr, Andreas von, <em>Derecho civil. Teor\u00eda general del derecho civil alem\u00e1n<\/em>, t.\u00a0II, Buenos Aires, Depalma, 1947, p.\u00a039.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-17\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-17-backlink\">17<\/a><strong>.<\/strong> Salvat, Raymundo M., <em>Tratado de derecho civil argentino. Parte general<\/em>, t.\u00a01, Buenos Aires, TEA, 1964 (actualizaci\u00f3n de Jos\u00e9 M. L\u00f3pez Olaciregui), p.\u00a0597.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-18\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-18-backlink\">18<\/a><strong>.<\/strong> Trigo Represas, F\u00e9lix A., \u201cCapacidad y legitimaci\u00f3n en el otorgamiento de actos jur\u00eddicos\u201d, en <em>Revista Notarial<\/em>, La Plata, Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, n\u00ba\u00a0918, 1994, p.\u00a0426.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-19\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-19-backlink\">19<\/a><strong>.<\/strong> L\u00f3pez de Zaval\u00eda, Fernando J., <em>Teor\u00eda de los contratos<\/em>, t.\u00a01, Buenos Aires, Zaval\u00eda, p.\u00a0246.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-20\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-20-backlink\">20<\/a><strong>.<\/strong> Alterini, Jorge H., \u201cCapacidad y legitimaci\u00f3n\u201d, en <em>Revista Jur\u00eddica de Buenos Aires<\/em>, 1966, t.\u00a0III, pp.\u00a0251 y\u00a0ss.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-21\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-21-backlink\">21<\/a><strong>.<\/strong> As\u00ed, gen\u00e9ricamente, una persona de 19 a\u00f1os hoy es capaz de hecho, mientras que hace un a\u00f1o, en nuestro pa\u00eds, cualquier persona no lo era a esa edad; en definitiva, es el legislador quien califica el sustrato de hecho y determina los casos de incapacidad de hecho o de derecho.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-22\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-22-backlink\">22<\/a><strong>.<\/strong> Alterini, Jorge H., ob.\u00a0cit.\u00a0(cfr. nota 20), p.\u00a0258.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-23\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-23-backlink\">23<\/a><strong>.<\/strong> CNCiv., Sala B, 12\/10\/1976 (<em>Jurisprudencia Argentina<\/em>, tomo repertorio, 1977, p.\u00a0350).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-24\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-24-backlink\">24<\/a><strong>.<\/strong> Ver Podetti, Ramiro, <em>Derecho procesal, civil, comercial y laboral<\/em>, t.\u00a0VII-A \u201cTratado de las ejecuciones\u201d, Buenos Aires, Ediar, 1968, p.\u00a0216; Fassi, Santiago, <em>C\u00f3digo Procesal Civil y Comercial de la Naci\u00f3n y dem\u00e1s normas procesales. Comentado, anotado y concordado<\/em>, t.\u00a0I, Buenos Aires, Astrea, 1971, p.\u00a0388 (citados en SC Mendoza, Sala III, 26\/10\/1992, \u201cPortabella, Oscar s\/ Denuncia\u201d (<em>La Ley<\/em>, t.\u00a01993-B, p.\u00a0172, y <em>Doctrina Judicial<\/em>, t.\u00a01993-1, p.\u00a0817). [N. del E.: se puede acceder al fallo <a href=\"http:\/\/www2.jus.mendoza.gov.ar\/jurisprudencia\/consultar\/fallo.php?fallo=92199130&amp;ta=sc\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-25\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-25-backlink\">25<\/a><strong>. <\/strong>Salvat, Raymundo M., ob.\u00a0cit.\u00a0(cfr. nota 17).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-26\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-26-backlink\">26<\/a><strong>.<\/strong> Alterini, Jorge H., ob.\u00a0cit.\u00a0(cfr. nota 20).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-27\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-27-backlink\">27<\/a><strong>.<\/strong> Ver CNCiv., en pleno, 23\/8\/2001, \u201cCzertok, Oscar y otro c\/ Asistencia M\u00e9dica Personalizada SA y otro s\/ Ejecuci\u00f3n de Alquileres &#8211; Ejecutivo\u201d (<em>Doctrina Judicial<\/em>, t.\u00a02001-3, p.\u00a0506); en su ampliaci\u00f3n de fundamentos dice: \u201cEn principio, sibien toda persona capaz puede disponer de sus bienes, hay supuestos en que existe capacidad y titularidad sin poder de disposici\u00f3n, ejemplo al respecto es el de haberse trabado un embargo o una inhibici\u00f3n\u201d. [N. del E.: puede accederse al fallo<a href=\"http:\/\/www.saij.gob.ar\/camara-nacional-apelaciones-civil-nacional-ciudad-autonoma-buenos-aires-czertok-oscar-otro-asistencia-medica-personalizada-sa-otro-ejecucion-alquileres-ejecutivo-fa01020009-2001-08-23\/123456789-900-0201-0ots-eupmocsollaf?q= titulo%3A Czertok&amp;o=0&amp;f=Total%7CTipo de Documento\/Jurisprudencia\/Fallo%7CFecha%7COrganismo%7CTribunal%7CPublicaci%F3n%7CTema%7CEstado de Vigencia%7CAutor%7CJurisdicci%F3n&amp;t=1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>].<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-28\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-28-backlink\">28<\/a><strong>.<\/strong> Tuhr, Andreas von, ob.\u00a0cit.\u00a0(cfr. nota 16).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-29\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-29-backlink\">29<\/a><strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-30\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-30-backlink\">30<\/a><strong>.<\/strong> Lafaille, H\u00e9ctor, <em>Tratado de los derechos reales<\/em>, t.\u00a01, Buenos Aires, La Ley &#8211; Ediar, 2010 (ed. actualizada y ampliada por Jorge H. Alterini), \u00a738 bis, p 73.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a id=\"footnote-136346-31\" class=\"footnote\" href=\"#footnote-136346-31-backlink\">31<\/a><strong>.<\/strong> Aplicaci\u00f3n de tal principio es lo dispuesto por el art.\u00a02504 <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>, con las excepciones de los arts.\u00a03126 y 3752, <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">hoy<\/a> art.\u00a01885 (desaparece la excepci\u00f3n antes contenida en el 3126).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p>* Recopilaci\u00f3n de los aportes del autor en el marco de las sesiones p\u00fablicas y privadas de la Academia Nacional del Notariado en las que se trat\u00f3 el tema. Se han agregado hiperv\u00edncu\u00adlos a textos normativos y jurisprudenciales.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La IGB es una medida cautelar. 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