{"id":2622,"date":"2016-02-15T13:44:44","date_gmt":"2016-02-15T13:44:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=2622"},"modified":"2018-07-12T12:00:32","modified_gmt":"2018-07-12T15:00:32","slug":"editorial-920","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/","title":{"rendered":"Editorial N\u00ba 920"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2654\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg\" alt=\"Detalle_Soldi_700x300\" width=\"700\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg 700w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300-300x129.jpg 300w, https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300-128x55.jpg 128w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Elecciones en el Colegio<\/strong><\/p>\n<p>En septiembre de 2015 tuvimos elecciones en nuestro Colegio \u2013se realizan cada dos a\u00f1os\u2013.\u2005 Los escribanos que resultan electos pueden volver a presentarse como candidatos, pero no pueden seguir en funciones m\u00e1s de cuatro a\u00f1os consecutivos.<\/p>\n<p>Las elecciones son obligatorias para los escribanos.\u2005 En su momento se discuti\u00f3 si hab\u00eda que hacer obligatorio el voto; nosotros pensamos hoy, tal como pens\u00e1bamos en ese momento, que no.\u2005 Por lo menos, no debe serlo en las elecciones nacionales.\u2005 Si alguien no est\u00e1 interesado en la marcha de su pa\u00eds, no se informa, no le importa, le da igual qui\u00e9n sea el elegido, tememos que su voto obligatorio sea malo.\u2005 Pero eso no se aplica al Colegio: los escribanos estamos fuertemente interesados e involucrados con la instituci\u00f3n.\u2005 Cuanto m\u00e1s nos obligan a capacitarnos, m\u00e1s elevan el nivel de nuestra profesi\u00f3n, que es de las pocas que exigen mantener los conocimientos y aumentarlos.\u2005 Eso nos sirve, lo que sabemos y estudiamos nos hace crecer en respeto y conocimientos ante propios y ajenos.<\/p>\n<p>En esta oportunidad se presentaron dos listas y un gran n\u00famero de votantes.\u2005 Al igual que el anterior, el nuevo Consejo Directivo qued\u00f3 conformado con miembros de las dos listas: una prueba de la bondad de nuestro sistema.\u2005 Aquellos que hemos estado en el Colegio por casi cincuenta a\u00f1os transitamos muchas elecciones y hemos notado que siempre en las distintas listas participan candidatos amigos entre s\u00ed, que lo siguen siendo cualquiera sea el resultado de la elecci\u00f3n, lo que resalta nuestro compromiso con la instituci\u00f3n.\u2005 Tambi\u00e9n hemos notado que a lo largo de los a\u00f1os cada Consejo Directivo tuvo sus virtudes, produjo adelantos, mayores o menores, pero siempre avances, en el control y el desarrollo de nuestra profesi\u00f3n, brindando soluciones a los problemas que se presentaban.<\/p>\n<p>Por ello, al analizar la historia del Colegio \u2013que en abril de 2016 cumplir\u00e1 ciento cincuenta a\u00f1os\u2013, podemos dividirla en tres momentos claramente diferenciados.\u2005 El primero fue su creaci\u00f3n en 1866.\u2005 El segundo, la d\u00e9cada de 1940, con la Ley 12990 de 1947, que sigui\u00f3 casi totalmente un proyecto presentado por el Colegio.\u2005 Con esa ley dejamos de ser una simple asociaci\u00f3n; el Colegio se hizo cargo de la matr\u00edcula, la inspecci\u00f3n de los protocolos, la colegiaci\u00f3n obligatoria y el control permanente de los escribanos.\u2005 El \u00faltimo per\u00edodo comenz\u00f3 alrededor de 1967, cuando se empez\u00f3 a promocionar de una manera progresiva los estudios dentro del Colegio, la organizaci\u00f3n de la biblioteca, el tomar a nuestro cargo el Archivo de Protocolos, la Caja Notarial, el apoyo al Registro de la Propiedad Inmueble, los convenios con la Inspecci\u00f3n de Justicia\u2026\u2005 M\u00e1s tarde, a partir de la sanci\u00f3n de la Ley 404 del a\u00f1o 2000, pasamos a tener la obligaci\u00f3n de tener t\u00edtulo de abogado emitido por la universidad, la capacitaci\u00f3n permanente y la creaci\u00f3n de ex\u00e1menes con puntaje para acceder a la funci\u00f3n.\u2005 Esta tercera etapa todav\u00eda sigue y se profundiza cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>El camino que se ha seguido es incre\u00edble.\u2005 Empezamos sin la necesidad tener un t\u00edtulo universitario, hasta 1910, fecha a partir de la cual las exigencias fueron cada vez mayores.\u2005 El Colegio trabaj\u00f3 activamente para que cumpli\u00e9ramos con tales exigencias de superaci\u00f3n, tanto en la Ley 12990 \u2013avanzada a nivel mundial\u2013 como en la Ley 404, que nos convirti\u00f3 en escribanos de la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires.<\/p>\n<p>El \u00fanico caso de real conflicto fue en la d\u00e9cada de 1910, cuando algunos consideraron equivocadamente que la sola obtenci\u00f3n del t\u00edtulo universitario de escribano \u2013recientemente creado\u2013 permit\u00eda el acceso irrestricto a la funci\u00f3n, o sea que uno recib\u00eda el t\u00edtulo y ya ten\u00eda derecho a que le dieran un registro notarial.\u2005 Hasta elaboraron un proyecto de ley \u2013de dos ar\u00adt\u00edcu\u00adlos\u2013 para conseguir eso.\u2005 Es como si un abogado, por tener el t\u00edtulo, exigiera que se lo nombrara juez.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca se form\u00f3 el C\u00edrculo de Escribanos Universitarios, paralelo al Colegio y se trat\u00f3 de reformar la profesi\u00f3n.\u2005 Eso termin\u00f3 con la disoluci\u00f3n del C\u00edrculo y la permanencia de un solo Colegio.\u2005 Hoy, el acceso a la titularidad o a la adscripci\u00f3n \u2013y la permanencia en el cargo\u2013 no se obtiene simplemente con un t\u00edtulo; hay que aprobar ex\u00e1menes, asistir a cursos, tener buenos antecedentes y demostrar una permanente actualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se exige exhibir conocimientos.\u2005 Esto no es raro.\u2005 Los pa\u00edses que avanzan en su desarrollo son los que aumentan sus exigencias y las fronteras del conocimiento, los que dan mayor valor a los requisitos \u00e9ticos y exigen m\u00e1s cualidades para acceder a determinadas funciones.<\/p>\n<p>El Colegio es un organismo vertebrado, con permanencia en sus objetivos, y mantiene una sola l\u00ednea institucional, aunque se vayan produciendo cambios en su conducci\u00f3n.\u2005 Es como una carrera de postas, en la cual todos los equipos buscan lo mismo, hacer las cosas mejor.\u2005 Cada uno corre todo lo que puede y entrega la posta al compa\u00f1ero que le sigue.\u2005 Hay muchos casos de decisiones tomadas, estudiadas, construidas y terminadas por un consejo directivo e inauguradas por otro.\u2005 Es una cadena en la cual los que iniciaron proyectos los entregan a los que vienen, y estos, a su vez, vuelven a transmitirlos, con lo que la cadena sigue alarg\u00e1ndose.\u2005 Eslabones que reciben, transmiten y concretan.<\/p>\n<p>Por otra parte, es raro que se llegue a cargos directivos sin una experiencia dentro del Colegio, sea en comisiones asesoras, en institutos de investigaci\u00f3n o en cargos de ejecuci\u00f3n.\u2005 En este sentido, el nuevo presidente es conocido en nuestro Colegio, tambi\u00e9n lo fueron su padre, sus t\u00edos y su abuelo.\u2005 Trabaj\u00e9 muchas noches con su padre, para que se cambiaran varios ar\u00adt\u00edcu\u00adlos del anteproyecto que ser\u00eda luego la Ley de Sociedades 19550 del a\u00f1o 1972.\u2005 Los ar\u00adt\u00edcu\u00adlos fueron reformados.<\/p>\n<p>En realidad, por el trabajo y la dedicaci\u00f3n que exigen, las tareas en el Consejo Directivo son m\u00e1s una carga que un premio, son funciones que demandan mucho tiempo, a veces va en detrimento del trabajo, las obligaciones personales y los afectos.\u2005 Es una alegr\u00eda y un sacrificio.<\/p>\n<p>Llamo tambi\u00e9n la atenci\u00f3n respecto de otras situaciones que generan mejoras.\u2005 Por ejemplo, es notable la velocidad con que se efect\u00faan los cambios en la direcci\u00f3n, se vota a fines de septiembre y se asume el 15 de octubre.\u2005 No hay una espera de meses.\u2005 El Colegio no queda en una prolongada transici\u00f3n que genere problemas.<\/p>\n<p>El d\u00eda que asumen las nuevas autoridades, el auditorio del Colegio y los pasillos se llenan de escribanos, con la mayor cordialidad entre los electos y los que no llegaron a serlo.\u2005 Este modo de actuar es positivo y tenemos que conservarlo.\u2005 El respeto al ocasional adversario mantiene nuestro propio respeto.<\/p>\n<p>Siempre me interes\u00f3 esta actitud positiva, que es conocida dentro del Colegio.\u2005 Ya ni llama la atenci\u00f3n, salvo cuando se compara con lo que sucede en otras elecciones.\u2005 Hace pocos a\u00f1os escuch\u00e9 el discurso de un miembro del Superior Tribunal de Justicia en el cual lo remarcaba y conclu\u00eda que esta situaci\u00f3n existe porque para votar, primero hay que ser escribano.\u2005 Con esto solo queremos decir que los hombres que integran una profesi\u00f3n la forman y la representan, pero tambi\u00e9n la profesi\u00f3n influye sobre ellos, dot\u00e1ndolos de caracter\u00edsticas propias; hay una influencia de ida y vuelta entre el hombre y su trabajo.<\/p>\n<p>No hemos observado cambios disonantes a lo largo de los a\u00f1os, en lo que se refiere a la l\u00ednea de los escribanos en el Colegio: siempre subyace un grupo mayoritario con el mismo pensamiento sobre el futuro de nuestra profesi\u00f3n, nuestro pa\u00eds y el respeto hacia los dem\u00e1s.\u2005 Este grupo generalmente est\u00e1 presente en todas las listas y se nota en las nuevas generaciones de escribanos, que se preocupan, estudian y act\u00faan con \u00e9tica y responsabilidad.\u2005 Se tienen diferencias de opini\u00f3n en cuanto a prioridades, conveniencias, momentos, pero encontramos siempre la misma l\u00ednea precisa y clara en cuanto a principios y valores.<\/p>\n<p>Para hacer un poco de historia, en el a\u00f1o 1966 ten\u00edamos un Colegio chico comparado con el actual, no exist\u00edan los edificios de Las Heras ni del Archivo de Protocolos, ni siquiera el vecino Callao 1540, solo el de Callao 1542.\u2005 Alrededor de 1967 empezaron a armarse equipos de estudio de una manera organizada.\u2005 Hasta ese momento, la parte jur\u00eddica se manejaba con trabajos individuales realizados por escribanos con vocaci\u00f3n de estudio.\u2005 En muchos casos lo hac\u00edan de una manera independiente, no hab\u00eda un sistema general organizado a trav\u00e9s del Colegio.\u2005 Los equipos estaban en las comisiones, b\u00e1sicamente en la de Consultas Jur\u00eddicas, pero no hab\u00eda un grupo para analizar las nuevas legislaciones sobre las que recib\u00edamos consultas.<\/p>\n<p>Recordemos que la reforma al C\u00f3digo Civil fue en 1968; la Ley de Sociedades, la primera reforma a la Ley de Concursos y la Ley de Prehorizontalidad son de 1972.\u2005 Las autoridades armaron equipos y empezaron a promocionar a un grupo de j\u00f3venes escribanos, a quienes enviaban por todo el pa\u00eds a dar conferencias e intervenir en mesas redondas y congresos.\u2005 Les daban, adem\u00e1s, la representaci\u00f3n del Colegio.\u2005 En 1969 empezamos con nuestras Convenciones, para estudiar temas de nuestra jurisdicci\u00f3n.<\/p>\n<p>No queremos dar nombres, pero s\u00ed mostrar una tendencia al trabajo dentro de la instituci\u00f3n que ten\u00edan los que concurr\u00edan al Colegio.\u2005 Constitu\u00edan un grupo grande, formado no solo por los que estaban en el Consejo Directivo, sino tambi\u00e9n por los que se ocupaban de escribir ar\u00adt\u00edcu\u00adlos en nuestra <em>Revista<\/em>, los coordinadores en los congresos y las jornadas y los que estaban en las comisiones.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n de Consultas se cre\u00f3 en el a\u00f1o 1897 al mismo tiempo que la <em>Revista del Notariado<\/em>; esto gener\u00f3 una fuerza que, sumada al convencimiento en nuestro destino, ha conseguido que nuestras creencias se transformaran en realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este n\u00famero tenemos trabajos muy buenos: \u201cLos eslabones perdidos de la capacidad\u201d \u2013cuyo t\u00edtulo se destaca por su ajuste a la realidad\u2013 de Maritel Brandi Taina; otro sobre contratos asociativos, de Mar\u00eda y Oscar Cesaretti; sobre publicidad registral del dominio fiduciario, de Adri\u00e1n Comas; uno que reflexiona sobre la competencia procesal de los adolescentes en el marco del C\u00f3digo Civil y Comercial, de Mar\u00eda Mercedes C\u00f3rdoba; \u201cPrincipios del nuevo derecho comercial y reformas al r\u00e9gimen asociativo\u201d, de Eduardo Favier Dubois; \u201cPersonas jur\u00eddicas. Novedades introducidas por el C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n\u201d, de Pilar Rodr\u00edguez Acquarone; y \u201cSituaci\u00f3n de las donaciones de inmuebles y ofertas de donaci\u00f3n realizadas en vigencia del C\u00f3digo Civil ante la entrada en vigencia del C\u00f3digo Civil y Comercial\u201d, de Mar\u00eda Florencia Rodr\u00edguez Amat y Marcelo Su\u00e1rez Belzoni.\u2005 Publicamos tambi\u00e9n un dictamen de la Comisi\u00f3n de Consultas Jur\u00eddicas, elaborado por Arnaldo D\u00e1rdano y Leonardo Schestenger, sobre la reserva de derechos y su extensi\u00f3n en reglamentos de copropiedad.\u2005 Este n\u00famero incluye asimismo los tres \u00faltimos cap\u00edtulos de la \u201cHistoria del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires\u201d.<\/p>\n<p>Nos despedimos afectuosamente hasta el pr\u00f3ximo editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">EL DIRECTOR<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<pre>Imagen: <em>Las mujeres sabias<\/em> (detalle)<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Colegio es un organismo vertebrado, con permanencia en sus objetivos, y mantiene una sola l\u00ednea institucional, aunque se vayan produciendo cambios en su conducci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2654,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","spay_email":"","footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2622","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","revista-1016","seccion-editorial","autor-gutierrez-zaldivar-alvaro","ao-2171"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Editorial N\u00ba 920 - Revista del Notariado<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Editorial N\u00ba 920 - Revista del Notariado\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Colegio es un organismo vertebrado, con permanencia en sus objetivos, y mantiene una sola l\u00ednea institucional, aunque se vayan produciendo cambios en su conducci\u00f3n...\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista del Notariado\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistadelnotariado\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-02-15T13:44:44+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2018-07-12T15:00:32+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"700\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"300\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Agust\u00edn Rodriguez\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Agust\u00edn Rodriguez\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"10 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\"},\"author\":{\"name\":\"Agust\u00edn Rodriguez\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/person\/0a6fe47713b36d45f00d9d0bb20d8fa0\"},\"headline\":\"Editorial N\u00ba 920\",\"datePublished\":\"2016-02-15T13:44:44+00:00\",\"dateModified\":\"2018-07-12T15:00:32+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\"},\"wordCount\":1946,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg\",\"articleSection\":[\"Varias\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\",\"name\":\"Editorial N\u00ba 920 - Revista del Notariado\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg\",\"datePublished\":\"2016-02-15T13:44:44+00:00\",\"dateModified\":\"2018-07-12T15:00:32+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg\",\"width\":700,\"height\":300},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Editorial N\u00ba 920\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\",\"name\":\"Revista del Notariado\",\"description\":\"Director: Carlos Marcelo D&#039;Alessio\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#organization\",\"name\":\"Revista del Notariado\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Logo-para.mail_.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Logo-para.mail_.png\",\"width\":642,\"height\":80,\"caption\":\"Revista del Notariado\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/revistadelnotariado\/\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/person\/0a6fe47713b36d45f00d9d0bb20d8fa0\",\"name\":\"Agust\u00edn Rodriguez\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/7fbaf0bf48fe5a56a55aba15f9a4d281?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/7fbaf0bf48fe5a56a55aba15f9a4d281?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Agust\u00edn Rodriguez\"},\"url\":\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/author\/arodriguez\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Editorial N\u00ba 920 - Revista del Notariado","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Editorial N\u00ba 920 - Revista del Notariado","og_description":"El Colegio es un organismo vertebrado, con permanencia en sus objetivos, y mantiene una sola l\u00ednea institucional, aunque se vayan produciendo cambios en su conducci\u00f3n...","og_url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/","og_site_name":"Revista del Notariado","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistadelnotariado\/","article_published_time":"2016-02-15T13:44:44+00:00","article_modified_time":"2018-07-12T15:00:32+00:00","og_image":[{"width":700,"height":300,"url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Agust\u00edn Rodriguez","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Agust\u00edn Rodriguez","Tiempo de lectura":"10 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/"},"author":{"name":"Agust\u00edn Rodriguez","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/person\/0a6fe47713b36d45f00d9d0bb20d8fa0"},"headline":"Editorial N\u00ba 920","datePublished":"2016-02-15T13:44:44+00:00","dateModified":"2018-07-12T15:00:32+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/"},"wordCount":1946,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg","articleSection":["Varias"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/","url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/","name":"Editorial N\u00ba 920 - Revista del Notariado","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg","datePublished":"2016-02-15T13:44:44+00:00","dateModified":"2018-07-12T15:00:32+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg","width":700,"height":300},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2016\/02\/editorial-920\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Editorial N\u00ba 920"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#website","url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/","name":"Revista del Notariado","description":"Director: Carlos Marcelo D&#039;Alessio","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#organization","name":"Revista del Notariado","url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Logo-para.mail_.png","contentUrl":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Logo-para.mail_.png","width":642,"height":80,"caption":"Revista del Notariado"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistadelnotariado\/"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/person\/0a6fe47713b36d45f00d9d0bb20d8fa0","name":"Agust\u00edn Rodriguez","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/7fbaf0bf48fe5a56a55aba15f9a4d281?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/7fbaf0bf48fe5a56a55aba15f9a4d281?s=96&d=mm&r=g","caption":"Agust\u00edn Rodriguez"},"url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/author\/arodriguez\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Detalle_Soldi_700x300.jpg","jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p50Sui-Gi","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2622"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2622"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2622\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3324,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2622\/revisions\/3324"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2654"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}