{"id":1205,"date":"2015-02-04T12:26:03","date_gmt":"2015-02-04T12:26:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/?p=1205"},"modified":"2024-04-22T09:33:35","modified_gmt":"2024-04-22T12:33:35","slug":"mandatos-en-los-precedentes-jurisprudenciales-de-la-corte-suprema-de-justicia-de-la-nacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/index.php\/2015\/02\/mandatos-en-los-precedentes-jurisprudenciales-de-la-corte-suprema-de-justicia-de-la-nacion\/","title":{"rendered":"Mandatos en los precedentes jurisprudenciales de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding: 5px; border-bottom-style: solid; border-bottom-width: 1px; border-bottom-color: black;\"><strong><span style=\"color: #000080;\">Abstract<\/span>:<\/strong> Se presenta un panorama actualizado de las doctrinas nacionales e internacionales en el intento por precisar los conceptos de mandato, poder y representaci\u00f3n en el derecho privado actual. Asimismo, se hace referencia a los casos trascendentes de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n, que incluyen apuntes interesantes acerca de la tem\u00e1tica en estudio. Finalmente, se hace alusi\u00f3n a la tarea notarial de confecci\u00f3n, precisando los deberes \u00e9ticos notariales aplicados que el notario debe anteponer a la redacci\u00f3n del documento.<\/p>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Sebasti\u00e1n Justo Cosola<\/strong><\/span> (<a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/biografia\/sebastian-justo-cosola\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">informaci\u00f3n sobre el autor<\/a>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\">Con respecto a los mandatos, se observa que casi todos est\u00e1n llenos de superfetaciones, con expresiones cl\u00e1sicas inspiradas en poderes de anta\u00f1o, que indicaban las facultades <em>ad solemnitatem<\/em> [\u2026] criterio absurdo de \u201clo que abunda no da\u00f1a\u201d que no hay raz\u00f3n para sostener, porque el poder vale no por la f\u00f3rmula que siga al estilo, sino tan s\u00f3lo por lo que expresa, es decir, por el acto jur\u00eddico a ejecutar [\u2026] porque, en la \u201chora de la innovaci\u00f3n\u201d, ya es tiempo de que la t\u00e9cnica notarial moderna, creadora, deseche la estructura cl\u00e1sica de las f\u00f3rmulas que a\u00fan se hilvanan.<\/p>\n<div style=\"text-align: left;\">\n<p style=\"text-align: right;\">Argentino Neri, <em>Ciencia y arte notarial<\/em><a id=\"nota**-backlink\" href=\"#nota**\">**<\/a><a id=\"volver**\"><\/a><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 90px;\">Pienso que la clave de la funci\u00f3n notarial se halla en saber captar el sentido del derecho, en actuar dentro del \u00e1mbito de la libertad civil y de conformidad con los usos negociales. Sin duda, el sentido del derecho, o sentido de lo justo, se funda en un sentimiento de justicia que se halla innato en el hombre [\u2026] Los usos notariales, especialmente los revelados en las convenciones notariales, constituyen a la larga una aportaci\u00f3n a las formaciones legales, una intervenci\u00f3n de los pr\u00e1cticos del derecho en la esfera de la normaci\u00f3n jur\u00eddica, cerrando un ciclo l\u00f3gico e inevitable entre la norma reguladora y la vida palpitante de los negocios jur\u00eddicos. La \u00e9tica y el respeto a los usos vividos para configurar la voluntad de los otorgantes, siguiendo los cauces que dejan libres las normas imperativas y prohibitivas, creo que deben constituir la pauta general orientadora para el notario en su funci\u00f3n configuradora de los negocios jur\u00eddicos y un punto de orientaci\u00f3n de las preguntas que es preciso formularles. Se trata de hallar la equidad en el sentido de buscar y procurar la soluci\u00f3n individualizadamente m\u00e1s justa que pueda encontrarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Juan Berchmans Vallet de Goytisolo, <em>Manuales de metodolog\u00eda jur\u00eddica<\/em><a id=\"nota***-backlink\" href=\"#nota***\">***<\/a><a id=\"volver***\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1252\" aria-describedby=\"caption-attachment-1252\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Cosola_BIO.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1252\" src=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Cosola_BIO.jpg\" alt=\"Esc. Cosola\" width=\"200\" height=\"247\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1252\" class=\"wp-caption-text\">Esc. Cosola<\/figcaption><\/figure>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"1-introduccion\"><\/a><h2><strong>1. Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>En raz\u00f3n de ser una de las instituciones m\u00e1s importantes del universo jur\u00eddico, la teor\u00eda general del contrato siempre ha denostado una amplia recepci\u00f3n acad\u00e9mica, la que se ha presentado desde ricos, variados y novedosos enfoques de las m\u00e1s diversas naturalezas: hist\u00f3ricos,[<a id=\"nota1-backlink\" href=\"#nota1\">1<\/a>]<a id=\"volver1\"><\/a> t\u00e9cnicos y formularios,[<a id=\"nota2-backlink\" href=\"#nota2\">2<\/a>]<a id=\"volver2\"><\/a> iusfilos\u00f3ficos,[<a id=\"nota3-backlink\" href=\"#nota3\">3<\/a>]<a id=\"volver3\"><\/a> etc. Dentro de la teor\u00eda mencionada, el mandato se ubica tambi\u00e9n dentro de las categor\u00edas de contratos que presentan, a nivel te\u00f3rico, disquisiciones acad\u00e9micas motivadas por lo terminol\u00f3gico y lo metodol\u00f3gico.[<a id=\"nota4-backlink\" href=\"#nota4\">4<\/a>]<a id=\"volver4\"><\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, resulta necesario argumentar o refutar ideas de ese esquema contractual en el intento por detectar la l\u00ednea jurisprudencial trascendente que viene siguiendo la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n en el tema que ocupa la particular atenci\u00f3n de este ensayo. La mejor forma que encuentro de exposici\u00f3n me permitir\u00e1 presentar un an\u00e1lisis de los hechos y motivos absolutamente resumido de los fallos escogidos, que recojan las opiniones centrales y las disidencias, para luego determinar si efectivamente puede existir una l\u00ednea de pensamiento que a lo largo del tiempo demuestre una interrelaci\u00f3n o conflicto de los principios contractuales designados de la interpretaci\u00f3n del contrato de mandato, de la teor\u00eda de la representaci\u00f3n y del poder.<\/p>\n<p>El contrato en referencia presenta un vasto tratamiento tanto en el estudio del derecho civil como en el propio campo del derecho notarial, circunstancia \u00e9sta que, analizada desde la enciclopedia jur\u00eddica,[<a id=\"nota5-backlink\" href=\"#nota5\">5<\/a>]<a id=\"volver5\"><\/a> que propone unidad y divisi\u00f3n del derecho, posibilita una mejor concentraci\u00f3n de su estudio desde dos puntos de vista absolutamente trascendentes: el que se refiere al estudio del continente y el dirigido al an\u00e1lisis del contenido,[<a id=\"nota6-backlink\" href=\"#nota6\">6<\/a>]<a id=\"volver6\"><\/a>\u00a0con ap\u00e9ndices del derecho de procedimientos que tambi\u00e9n merecen considerarse. As\u00ed, debe empezar por reconocerse que la doctrina mayoritaria es relativamente coincidente en aceptar con cr\u00edticas la figura del mandato tal cual se encuentra receptada en el <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>:<\/p>\n<blockquote><p>Ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1869. El mandato, como contrato, tiene lugar cuando una parte da a otra el poder, que \u00e9sta acepta, para representarla al efecto de ejecutar en su nombre y de su cuenta un acto jur\u00eddico o una serie de actos de esta naturaleza.[<a id=\"nota7-backlink\" href=\"#nota7\">7<\/a>]<a id=\"volver7\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Suele destacarse especialmente la confusi\u00f3n que se genera entre el contrato y la idea emergente de representaci\u00f3n, que originariamente no era admitida en el derecho romano.[<a id=\"nota8-backlink\" href=\"#nota8\">8<\/a>]<a id=\"volver8\"><\/a>\u00a0Si bien el tratamiento de ambos institutos reconoce como antecedente obras de prestigio \u2013a las que remito en raz\u00f3n de la brevedad encomendada para la redacci\u00f3n de estas l\u00edneas\u2013 corresponde hacer un esquema introductorio que sea de f\u00e1cil acceso de consulta o repaso a la hora de analizar alguno de los m\u00e1ximos precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n estudiados con anterioridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"2-esquema-del-mandato-la-representacion-y-el-poder-en-la-doctrina-civilista\"><\/a><h2><strong>2. Esquema del mandato, la representaci\u00f3n y el poder en la doctrina civilista<\/strong><\/h2>\n<p>El mandato es un contrato y existe cuando una persona (mandante) da un poder a otra (mandatario), que acepta para representarla y ejecutar as\u00ed actos jur\u00eddicos por cuenta y en nombre de la primera de ellas.[<a id=\"nota9-backlink\" href=\"#nota9\">9<\/a>]<a id=\"volver9\"><\/a>\u00a0Algunos autores advierten que entre los rasgos fundamentales del mandato deben considerarse tanto la funci\u00f3n representativa como la naturaleza de la gesti\u00f3n encomendada.[<a id=\"nota10-backlink\" href=\"#nota10\">10<\/a>]<a id=\"volver10\"><\/a>\u00a0Otros, en cambio, \u00fanicamente le atribuyen a la representaci\u00f3n el car\u00e1cter esencial y propio del mandato.[<a id=\"nota11-backlink\" href=\"#nota11\">11<\/a>]<a id=\"volver11\"><\/a><\/p>\n<p>Para Alberto Spota, por ejemplo, el mandato es un acto jur\u00eddico de apoderamiento unilateral que se halla sometido a la condici\u00f3n suspensiva de la aceptaci\u00f3n por quien reviste la calidad de apoderado, y cuya actuaci\u00f3n adem\u00e1s se extiende a los hechos jur\u00eddicos que no son actos negociales.[<a id=\"nota12-backlink\" href=\"#nota12\">12<\/a>]<a id=\"volver12\"><\/a>\u00a0Para este autor, el mandato, como acto de apoderamiento, no es un contrato[<a id=\"nota13-backlink\" href=\"#nota13\">13<\/a>]<a id=\"volver13\"><\/a>\u00a0y uno de los mayores inconvenientes que advierte al momento de analizar la figura es el error o defecto de la definici\u00f3n legal establecida en el C\u00f3digo, que incluye la funci\u00f3n representativa, ajena al mandato.[<a id=\"nota14-backlink\" href=\"#nota14\">14<\/a>]<a id=\"volver14\"><\/a><\/p>\n<p>Ricardo Lorenzetti aclara que existe una notoria diferencia entre los contratos, que son actos jur\u00eddicos bilaterales, y la representaci\u00f3n, que es un acto jur\u00eddico unilateral.[<a id=\"nota15-backlink\" href=\"#nota15\">15<\/a>]<a id=\"volver15\"><\/a>\u00a0Concretamente, mientras que el mandato es un contrato de colaboraci\u00f3n, que busca la actividad de una persona diferente, permaneciendo el inter\u00e9s en cabeza del titular mandante,[<a id=\"nota16-backlink\" href=\"#nota16\">16<\/a>]<a id=\"volver16\"><\/a>\u00a0la representaci\u00f3n es una declaraci\u00f3n unilateral de voluntad que emite el representado, que es dirigida hacia los terceros \u2013generalmente mediante un poder\u2013, para que el representante obre por cuenta y orden de aquel, produciendo el efecto jur\u00eddico principal, que es la eficacia directa.[<a id=\"nota17-backlink\" href=\"#nota17\">17<\/a>]<a id=\"volver17\"><\/a><\/p>\n<p>Cabe recordar que la representaci\u00f3n contiene dos elementos caracterizadores: la actuaci\u00f3n en nombre ajeno y la producci\u00f3n de los efectos directamente en el due\u00f1o del negocio.[<a id=\"nota18-backlink\" href=\"#nota18\">18<\/a>]<a id=\"volver18\"><\/a>\u00a0Es que, en cierta manera, la representaci\u00f3n tambi\u00e9n importa una sustituci\u00f3n que el derecho \u00fanicamente admite dentro de ciertos l\u00edmites y bajo determinados presupuestos, para evitar convalidar la invasi\u00f3n de la esfera jur\u00eddica ajena.[<a id=\"nota19-backlink\" href=\"#nota19\">19<\/a>]<a id=\"volver19\"><\/a>\u00a0De esta manera, la representaci\u00f3n es aplicable a toda clase de actos jur\u00eddicos, aunque especialmente \u2013en lo que a este ensayo interesa\u2013 a los de \u00edndole patrimonial.[<a id=\"nota20-backlink\" href=\"#nota20\">20<\/a>]<a id=\"volver20\"><\/a><\/p>\n<p>En otra posici\u00f3n, Guillermo Borda intenta convencer de que es necesario que haya representaci\u00f3n del mandante por el mandatario.[<a id=\"nota21-backlink\" href=\"#nota21\">21<\/a>]<a id=\"volver21\"><\/a>\u00a0Si bien reconoce que puede existir representaci\u00f3n sin mandato y mandato sin representaci\u00f3n,[<a id=\"nota22-backlink\" href=\"#nota22\">22<\/a>]<a id=\"volver22\"><\/a>\u00a0persiste en su idea y afirma:<\/p>\n<blockquote><p>El mandato es casi siempre representativo y aun en los casos en que no lo es, la gesti\u00f3n que realiza el mandatario debe ser de una \u00edndole tal que pueda ser objeto de representaci\u00f3n.[<a id=\"nota23-backlink\" href=\"#nota23\">23<\/a>]<a id=\"volver23\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Es importante destacar que, a pesar de las discrepancias con Spota, ambos autores coinciden al resaltar, con verdadero esmero y entusiasmo, las bondades de la irrevocabilidad del contrato en estudio[<a id=\"nota24-backlink\" href=\"#nota24\">24<\/a>]<a id=\"volver24\"><\/a>\u00a0\u2013de la misma manera en que Rub\u00e9n Lamber lo ha hecho desde el notariado[<a id=\"nota25-backlink\" href=\"#nota25\">25<\/a>]<a id=\"volver25\"><\/a>\u2013, aquella que, de manera alarmante, no es tenida en cabal consideraci\u00f3n en el \u00faltimo Proyecto de C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n del Poder Ejecutivo, redactado por la Comisi\u00f3n de reformas designada por <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=179643\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span xml:lang=\"en-US\">Decreto 191\/2011<\/span><\/a>,[<a id=\"nota26-backlink\" href=\"#nota26\">26<\/a>]<a id=\"volver26\"><\/a>\u00a0o tan siquiera considerada su total esplendor y plenitud.[<a id=\"nota27-backlink\" href=\"#nota27\">27<\/a>]<a id=\"volver27\"><\/a><\/p>\n<p>El maestro tucumano Fernando L\u00f3pez de Zaval\u00eda le atribuye a la doctrina de la representaci\u00f3n un car\u00e1cter singular, dirigiendo su estudio a la parte general del derecho civil y emancip\u00e1ndola absolutamente del contrato de mandato.[<a id=\"nota28-backlink\" href=\"#nota28\">28<\/a>]<a id=\"volver28\"><\/a> As\u00ed, quien fuera uno de los grandes maestros del derecho argentino nos propone la comprensi\u00f3n de una representaci\u00f3n directa activa, la representaci\u00f3n directa pasiva y la representaci\u00f3n indirecta.[<a id=\"nota29-backlink\" href=\"#nota29\">29<\/a>]<a id=\"volver29\"><\/a> En definitiva, sostiene que puede haber representaci\u00f3n sin que haya mandato \u2013casos de representaci\u00f3n legal\u2013 e incluso, que hay representaci\u00f3n voluntaria sin mandato.[<a id=\"nota30-backlink\" href=\"#nota30\">30<\/a>]<a id=\"volver30\"><\/a><\/p>\n<p>Otro gran maestro del derecho civil, Jorge Mosset Iturraspe, afirma que la teor\u00eda de la representaci\u00f3n debe ser estudiada con motivo de los actos o negocios jur\u00eddicos, muy a pesar de ser relevante para la disciplina de los contratos, desde donde realiza su aporte.[<a id=\"nota31-backlink\" href=\"#nota31\">31<\/a>]<a id=\"volver31\"><\/a> Para el profesor santafesino, son dos los presupuestos que requiere la consolidaci\u00f3n de la teor\u00eda de la representaci\u00f3n: declarar en nombre ajeno y actuar por cuenta ajena o en inter\u00e9s ajeno. As\u00ed, afirma lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>La teor\u00eda de la representaci\u00f3n \u00fanicamente se refiere al estudio del v\u00edncu\u00adlo directo que se forma entre el representado y el tercero de las denominadas relaciones externas.[<a id=\"nota32-backlink\" href=\"#nota32\">32<\/a>]<a id=\"volver32\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Contin\u00faa ense\u00f1ando que, en la teor\u00eda en estudio, la voluntad y el inter\u00e9s, elementos de la noci\u00f3n de derecho subjetivo, se encuentran disociados, pudiendo darse:<\/p>\n<ol>\n<li>actuaci\u00f3n en nombre y por cuenta ajena en los casos de representaci\u00f3n necesaria y el mandato en su versi\u00f3n cr\u00edtica del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1869 del C\u00f3digo Civil;<a id=\"volver33\"><\/a>[<a id=\"nota33-backlink\" href=\"#nota33\">33<\/a>]<\/li>\n<li>actuaci\u00f3n en nombre propio y en inter\u00e9s ajeno, como es el supuesto del mandato oculto del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1929, aunque reconoce que en el supuesto no hay una verdadera representaci\u00f3n;<a id=\"volver34\"><\/a>[<a id=\"nota34-backlink\" href=\"#nota34\">34<\/a>]<\/li>\n<li>actuaci\u00f3n en nombre ajeno pero en inter\u00e9s propio, refiriendo al caso excluido por el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1892, conocido como <em>procurator in rem suam<\/em>;<a id=\"volver35\"><\/a>[<a id=\"nota35-backlink\" href=\"#nota35\">35<\/a>]<\/li>\n<li>representaci\u00f3n de inter\u00e9s de ambas partes, de inter\u00e9s com\u00fan o de inter\u00e9s exclusivo de un tercero.<a id=\"volver36\"><\/a>[<a id=\"nota36-backlink\" href=\"#nota36\">36<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>El profesor tambi\u00e9n precisa que no puede haber confusi\u00f3n entre el representante, que declara una voluntad negocial en nombre del representado, y el nuncio o mensajero, que \u00fanicamente transmite una voluntad ajena. Tampoco puede prestarse a confusi\u00f3n la gesti\u00f3n del representante con la del mero ejecutor de hechos materiales en inter\u00e9s ajeno, el locador de servicios o el empresario de obras.<a id=\"volver37\"><\/a>[<a id=\"nota37-backlink\" href=\"#nota37\">37<\/a>]<\/p>\n<p>En cuanto al origen de la representaci\u00f3n, considera el apoderamiento como un acto jur\u00eddico unilateral, dirigido hacia los terceros \u2013futuros contratantes\u2013, mediante el cual se autoriza al apoderado a actuar en nombre y por cuenta del poderdante.[<a id=\"nota38-backlink\" href=\"#nota38\">38<\/a>]<a id=\"volver38\"><\/a> Advierte que la representaci\u00f3n voluntaria puede nacer tanto del mandato como de la locaci\u00f3n de servicios, de obras, entre otras. Sostiene que el mandato, como contrato, tiene en cuenta las reglas internas entre mandante y mandatario y se diferencia de la actuaci\u00f3n del mandatario con los terceros, que puede o no determinar la representaci\u00f3n del mandante, seg\u00fan se act\u00fae en nombre propio o en nombre ajeno.[<a id=\"nota39-backlink\" href=\"#nota39\">39<\/a>]<a id=\"volver39\"><\/a> Y concluye que \u201cde ah\u00ed que pueda existir representaci\u00f3n voluntaria sin mandato y mandato sin representaci\u00f3n\u201d[<a id=\"nota40-backlink\" href=\"#nota40\">40<\/a>]<a id=\"volver40\"><\/a>. Finalmente, explica que la teor\u00eda de la representaci\u00f3n no fue receptada de manera aut\u00f3noma por el Codificador.<\/p>\n<p>Mosset Iturraspe tiene varios estudios relacionados con el que hoy ocupa nuestra atenci\u00f3n;[<a id=\"nota41-backlink\" href=\"#nota41\">41<\/a>]<a id=\"volver41\"><\/a> es de elemental lectura una de sus obras dedicadas con exclusividad al mandato y la representaci\u00f3n. En muchos de sus postulados se orienta la visi\u00f3n de este exponente.<\/p>\n<p>Jorge Joaqu\u00edn Llamb\u00edas tambi\u00e9n presenta un desarrollo de la teor\u00eda de representaci\u00f3n dentro de la parte general del acto jur\u00eddico y considera que los representantes voluntarios son los mandatarios.[<a id=\"nota42-backlink\" href=\"#nota42\">42<\/a>]<a id=\"volver42\"><\/a> Sin embargo, advierte que la teor\u00eda de la representaci\u00f3n no ha sido receptada en el C\u00f3digo Civil y que, por ello, ha sido legislada con relaci\u00f3n al contrato de mandato, cuyas reglas se han extendido a las dem\u00e1s representaciones legales o voluntarias.[<a id=\"nota43-backlink\" href=\"#nota43\">43<\/a>]<a id=\"volver43\"><\/a> Por tal motivo, no duda en plantear una remisi\u00f3n relevante: \u201ces al contrato de mandato adonde debemos acudir para encontrar los principios b\u00e1sicos de la teor\u00eda de la representaci\u00f3n\u201d[<a id=\"nota44-backlink\" href=\"#nota44\">44<\/a>]<a id=\"volver44\"><\/a>.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar Rivera considera la tem\u00e1tica dentro de la teor\u00eda del acto jur\u00eddico, lectura de donde se advierte que los presupuestos para que exista una representaci\u00f3n son:<\/p>\n<ol>\n<li>la declaraci\u00f3n en nombre ajeno que efect\u00faa el representante;<\/li>\n<li>actuar por cuenta e inter\u00e9s ajeno;<\/li>\n<li>existencia de una facultad apropiada y suficiente, que provendr\u00e1 de la ley o de la convenci\u00f3n.<a id=\"volver45\"><\/a>[<a id=\"nota45-backlink\" href=\"#nota45\">45<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>En sinton\u00eda con Llamb\u00edas, tambi\u00e9n niega que nuestro C\u00f3digo Civil recepte originariamente la teor\u00eda de la representaci\u00f3n; concluye que, en materia de representaci\u00f3n voluntaria, la relaci\u00f3n e identificaci\u00f3n deben encontrarse con las normas previstas para el contrato de mandato.[<a id=\"nota46-backlink\" href=\"#nota46\">46<\/a>]<a id=\"volver46\"><\/a><\/p>\n<p>Santos Cifuentes estructura la tem\u00e1tica en tratamiento dentro del elemento sujeto del acto jur\u00eddico.[<a id=\"nota47-backlink\" href=\"#nota47\">47<\/a>]<a id=\"volver47\"><\/a> En coincidencia con los autores precitados, advierte que la teor\u00eda de la representaci\u00f3n plantea una sustituci\u00f3n, un reemplazo de parte. Reconoce los avances que esta teor\u00eda ha venido desarrollando y la diferencia del mandato por cuanto puede haber representaci\u00f3n sin mandato \u2013legal o administraci\u00f3n judicial\u2013 y mandato sin representaci\u00f3n \u2013oculto\u2013.[<a id=\"nota48-backlink\" href=\"#nota48\">48<\/a>]<a id=\"volver48\"><\/a> Tambi\u00e9n distingue la representaci\u00f3n del poder, al que considera el elemento que brinda validez a los actos del representante.<\/p>\n<p>Para Cifuentes, el apoderamiento se concreta mediante un negocio jur\u00eddico unilateral del poderdante; lo diferencia del mandato, que reconoce como acto jur\u00eddico bilateral.[<a id=\"nota49-backlink\" href=\"#nota49\">49<\/a>]<a id=\"volver49\"><\/a> (Otras apreciaciones interesantes del autor pueden extraerse de sus comentarios a los ar\u00adt\u00edcu\u00adlos del mandato en el C\u00f3digo Civil).[<a id=\"nota50-backlink\" href=\"#nota50\">50<\/a>]<a id=\"volver50\"><\/a><\/p>\n<p>En orientaciones similares, el reconocido profesor platense Rub\u00e9n Compagnucci ense\u00f1a que cuando un sujeto puede actuar en nombre de otro, sustituy\u00e9ndolo, aparece el fen\u00f3meno de la representaci\u00f3n,[<a id=\"nota51-backlink\" href=\"#nota51\">51<\/a>]<a id=\"volver51\"><\/a> la que puede presentarse en su faz activa o pasiva.[<a id=\"nota52-backlink\" href=\"#nota52\">52<\/a>]<a id=\"volver52\"><\/a> Considera que la caracterizaci\u00f3n de la representaci\u00f3n se encuentra en la actuaci\u00f3n por cuenta ajena, aunque tambi\u00e9n reconoce la existencia de la representaci\u00f3n oculta.[<a id=\"nota53-backlink\" href=\"#nota53\">53<\/a>]<a id=\"volver53\"><\/a><\/p>\n<p>Explica que el poder es una autorizaci\u00f3n que el representante le otorga al representado para que \u00e9ste realice en su nombre uno o varios negocios jur\u00eddicos,[<a id=\"nota54-backlink\" href=\"#nota54\">54<\/a>]<a id=\"volver54\"><\/a> no sin antes advertir que la palabra <em>poder<\/em> \u2013tambi\u00e9n conocida como autorizaci\u00f3n, poder de representaci\u00f3n, facultad de representar o apoderamiento[<a id=\"nota55-backlink\" href=\"#nota55\">55<\/a>]<a id=\"volver55\"><\/a>\u2013 tiene varios significados, que la asocian al documento, al acto jur\u00eddico donde se otorga la representaci\u00f3n o a la situaci\u00f3n jur\u00eddica por la cual el representante influye con sus actos en la esfera del representado.[<a id=\"nota56-backlink\" href=\"#nota56\">56<\/a>]<a id=\"volver56\"><\/a> Diferencia el poder del mandato: el \u00faltimo, considerado como contrato, es siempre un acto jur\u00eddico bilateral, mientras que el poder es siempre un acto jur\u00eddico unilateral.[<a id=\"nota57-backlink\" href=\"#nota57\">57<\/a>]<a id=\"volver57\"><\/a><\/p>\n<p>En lo que a este estudio respecta, opina, como la mayor\u00eda de los autores citados, que el poder es un negocio abstracto, al que considera, adem\u00e1s, como un verdadero negocio, abstra\u00eddo del convenio causal antecedente, pues el mismo se encuentra desinteresado de la causa que carece de incidencia en la suerte del acto.[<a id=\"nota58-backlink\" href=\"#nota58\">58<\/a>]<a id=\"volver58\"><\/a> El profesor platense presenta notables interpretaciones de estas figuras[<a id=\"nota59-backlink\" href=\"#nota59\">59<\/a>]<a id=\"volver59\"><\/a> y a esos estudios dirijo al lector en raz\u00f3n de la econom\u00eda de palabras encomendada.[<a id=\"nota60-backlink\" href=\"#nota60\">60<\/a>]<a id=\"volver60\"><\/a><\/p>\n<p>Tampoco se debe dejar de destacar en este punto los notables aportes del profesor de la Facultad de Ciencias Jur\u00eddicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata Ernesto S\u00e1nchez Urite, quien presenta una obra especial\u00edsima y de vanguardia harto referida en este ensayo, de cuyas conclusiones me he nutrido para comprender los alcances y los significados del contrato en estudio.[<a id=\"nota61-backlink\" href=\"#nota61\">61<\/a>]<a id=\"volver61\"><\/a> As\u00ed, considera que la definici\u00f3n establecida en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1869 es insuficiente, por cuanto \u00fanicamente contiene al mandato en su versi\u00f3n representativa.[<a id=\"nota62-backlink\" href=\"#nota62\">62<\/a>]<a id=\"volver62\"><\/a><\/p>\n<p>Los autores Roque Garrido y Jorge Zago precisan que hay diferencias notables entre el mandato civil y el mandato comercial.[<a id=\"nota63-backlink\" href=\"#nota63\">63<\/a>]<a id=\"volver63\"><\/a> Advierten que, para el mandato civil, no s\u00f3lo debe existir el encargo realizado por una parte a la otra, sino que debe darse la aceptaci\u00f3n de \u00e9sta para que se configure el contrato.[<a id=\"nota64-backlink\" href=\"#nota64\">64<\/a>]<a id=\"volver64\"><\/a> Del mandato civil destacan adem\u00e1s que su finalidad concreta es en realidad la realizaci\u00f3n de actos jur\u00eddicos, y esto diferencia al mandato de otros actos y, en lo espec\u00edfico, de otros contratos, como la locaci\u00f3n de servicios, en donde se encargan actos materiales.[<a id=\"nota65-backlink\" href=\"#nota65\">65<\/a>]<a id=\"volver65\"><\/a> En el mandato comercial, el mandato es asimilado gen\u00e9ricamente a las comisiones o consignaciones, seg\u00fan emerge del T\u00edtulo Segundo del Libro Segundo del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109500\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo de Comercio<\/a>.[<a id=\"nota66-backlink\" href=\"#nota66\">66<\/a>]<a id=\"volver66\"><\/a><\/p>\n<p>Los autores ense\u00f1an que este \u00faltimo se diferencia del primero por la naturaleza de los actos encomendados al mandatario: as\u00ed, ser\u00e1 comercial o civil por la naturaleza de los actos encomendados.[<a id=\"nota67-backlink\" href=\"#nota67\">67<\/a>]<a id=\"volver67\"><\/a> Adem\u00e1s, el mandato comercial se divide en mandato propiamente dicho, en donde el mandatario obra en nombre del mandante, y comisi\u00f3n o consignaci\u00f3n, en donde el comisionista act\u00faa en nombre propio.[<a id=\"nota68-backlink\" href=\"#nota68\">68<\/a>]<a id=\"volver68\"><\/a> El mandato comercial puede comprender todos los negocios del mandante; en la comisi\u00f3n o consignaci\u00f3n, se suele referir \u00fanicamente a negocios individualmente determinados[<a id=\"nota69-backlink\" href=\"#nota69\">69<\/a>]<a id=\"volver69\"><\/a>. Finalmente, destacan que mientras en el mandato comercial las relaciones que se crean consideran al mandante y al mandatario, en la comisi\u00f3n se crean dos relaciones diferentes: comisionista y comitente, y comisionista y tercero contratante.[<a id=\"nota70-backlink\" href=\"#nota70\">70<\/a>]<a id=\"volver70\"><\/a><\/p>\n<p>Por su parte, Carlos Ghersi ha considerado el mandato como un contrato perfeccionado mediante acuerdo de voluntades; el poder, como el instrumento que formaliza el contrato;[<a id=\"nota71-backlink\" href=\"#nota71\">71<\/a>]<a id=\"volver71\"><\/a> y la representaci\u00f3n, como la investidura que el mandante le otorga al mandatario, referida al contrato por ellos celebrado e instrumentado en el poder.[<a id=\"nota72-backlink\" href=\"#nota72\">72<\/a>]<a id=\"volver72\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"3-el-mandato-la-representacion-y-el-poder-en-las-jornadas-nacionales-de-derecho-civil\"><\/a><h2><strong>3. El mandato, la representaci\u00f3n y el poder en las Jornadas Nacionales de Derecho Civil<\/strong><\/h2>\n<p>Las Jornadas Nacionales de Derecho Civil, m\u00e1ximo basti\u00f3n de discusi\u00f3n y reflexi\u00f3n sobre temas de trascendencia para el derecho privado, se nutren de los aportes de notables acad\u00e9micos del derecho civil y legan algunas conclusiones interesantes sobre los temas motivo de an\u00e1lisis en el presente ensayo.<\/p>\n<p>En efecto, las <a href=\"http:\/\/jndcbahiablanca2015.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Ed-anteriores-06-II-Jornadas-1965.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">II Jornadas<\/a> (Universidad Nacional del Nordeste, Corrientes, 1965) proponen una reforma del C\u00f3digo Civil en lo relativo a la representaci\u00f3n y el mandato.[<a id=\"nota73-backlink\" href=\"#nota73\">73<\/a>]<a id=\"volver73\"><\/a> De las propuestas que hacen alusi\u00f3n al ensayo que se me ha encomendado redactar se infiere lo siguiente:<\/p>\n<ol>\n<li>La representaci\u00f3n requiere una legislaci\u00f3n aut\u00f3noma ubicada dentro del acto jur\u00eddico (voluntad).<\/li>\n<li>El poder es un acto unilateral que tiene que regularse dentro del cap\u00edtulo de la representaci\u00f3n, la misma que reconoce tres tipos: legal, judicial y voluntaria.<\/li>\n<li>En relaci\u00f3n con los estados subjetivos y vicios de la voluntad, debe atenderse a los del representante. El representado de mala fe no puede beneficiarse con la ignorancia o buena fe del representante.<\/li>\n<li>En la representaci\u00f3n voluntaria, en los casos en que exista autorizaci\u00f3n o ratificaci\u00f3n del due\u00f1o del negocio y en todo aquel supuesto que no reconozca conflicto de intereses, debe admitirse el autocontrato.<a id=\"volver74\"><\/a>[<a id=\"nota74-backlink\" href=\"#nota74\">74<\/a>]<\/li>\n<li>En relaci\u00f3n con la validez del poder y la capacidad negocial del representado, la protecci\u00f3n de la confianza exige una obligaci\u00f3n de garant\u00eda del representante hacia el tercero de buena fe.<a id=\"volver75\"><\/a>[<a id=\"nota75-backlink\" href=\"#nota75\">75<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>Por su parte, las <a href=\"http:\/\/jndcbahiablanca2015.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Ed-anteriores-07-III-Jornadas-1967.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">III Jornadas<\/a> (Universidad Nacional de Tucum\u00e1n, San Miguel de Tucum\u00e1n, 1967), si bien encaminadas a establecer las bondades del mandato irrevocable, sus fundamentos y alcances, dejan como resultado estas importantes conclusiones en la parte que nos interesa:<\/p>\n<ol>\n<li>No debe confundirse el contrato de mandato con el poder.<\/li>\n<li>Existen reglas propias para la cesaci\u00f3n del contrato de mandato y para la cesaci\u00f3n del poder.<\/li>\n<li>La revocaci\u00f3n del poder es un tema que interesa a la teor\u00eda general del acto jur\u00eddico y la extinci\u00f3n del mandato por la voluntad del mandante es un tema que corresponde a la doctrina general del contrato, sujeto a principios que regulan las convenciones sobre prestaci\u00f3n de actividad.<a id=\"volver76\"><\/a>[<a id=\"nota76-backlink\" href=\"#nota76\">76<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>De las deliberaciones de las <a href=\"http:\/\/jndcbahiablanca2015.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Ed-anteriores-16-XII-Jornadas-1989.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">XII Jornadas<\/a> (Universidad Nacional del Comahue, Bariloche, 1989) surge la propuesta de una registraci\u00f3n de la revocaci\u00f3n de los mandatos en los registros personales.<a id=\"volver77\"><\/a>[<a id=\"nota77-backlink\" href=\"#nota77\">77<\/a>]<\/p>\n<p>Finalmente, las <a href=\"http:\/\/jndcbahiablanca2015.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Ed-anteriores-19-XV-Jornadas-1995.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">XV Jornadas<\/a> (Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata 1995), bajo el t\u00edtulo \u201cLa representaci\u00f3n en los actos jur\u00eddicos\u201d, dejan como resultado las siguientes cuestiones relevantes:<a id=\"volver78\"><\/a>[<a id=\"nota78-backlink\" href=\"#nota78\">78<\/a>]<\/p>\n<ol>\n<li>Tanto la representaci\u00f3n voluntaria como la legal, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias que existen entre ellas, pueden englobarse en una teor\u00eda general de la representaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Para ejercer la representaci\u00f3n voluntaria, es suficiente poseer discernimiento para celebrar actos l\u00edcitos. La incapacidad del representado acarrea la invalidez del acto. Por excepci\u00f3n, esta deficiencia no perjudica a los terceros de buena fe.<\/li>\n<li>El representante debe actuar en nombre de otro, haciendo conocer que act\u00faa por el representado y clarificando la identidad de \u00e9ste.<\/li>\n<li>Los efectos del acto deben producirse en cabeza del representado sin afectar la esfera jur\u00eddica del representante.<\/li>\n<li>El inter\u00e9s jur\u00eddico es siempre del representado, mientras que el inter\u00e9s econ\u00f3mico puede ser aprovechado por el representante, el representado, un tercero, o com\u00fan a ellos.<\/li>\n<li>El poder de representaci\u00f3n es un acto unilateral y recepticio. La sola voluntad del poderdante establece el contenido del acto. Es necesaria la aceptaci\u00f3n del apoderado, por cuanto conforma un requisito de eficacia.<\/li>\n<li>El poder de representaci\u00f3n es necesario para la configuraci\u00f3n de la representaci\u00f3n voluntaria.<\/li>\n<li>La representaci\u00f3n no es un rasgo distintivo del mandato en el derecho vigente.<\/li>\n<li>Revisten cierta trascendencia los vicios de la voluntad del representante. Tambi\u00e9n resulta trascendente la mala fe del representado.<a id=\"volver79\"><\/a>[<a id=\"nota79-backlink\" href=\"#nota79\">79<\/a>]<\/li>\n<li>El autocontrato es en principio v\u00e1lido, no as\u00ed cuando existan discrepancias o conflictos de intereses insalvables que no puedan ser objeto de aprobaci\u00f3n posterior por el representado.<a id=\"volver80\"><\/a>[<a id=\"nota80-backlink\" href=\"#nota80\">80<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"4-esquema-del-mandato-la-representacion-y-el-poder-en-la-doctrina-notarialista\"><\/a><h2><strong>4. Esquema del mandato, la representaci\u00f3n y el poder en la doctrina notarialista<\/strong><\/h2>\n<p>Las teor\u00edas apuntadas con anterioridad encuentran tambi\u00e9n recepci\u00f3n y un profundo tratamiento entre los cultores de la ciencia, arte y t\u00e9cnica del derecho notarial, en su doble vertiente, tanto formal como sustantiva.<\/p>\n<p>Debe tenerse en cuenta, como bien puede deducirse de las ense\u00f1anzas del maestro Carlos Pelosi, que la teor\u00eda de la representaci\u00f3n somete al escribano a un an\u00e1lisis previo a los anteriormente expuestos. El escribano, antes que reflexionar acerca del alcance de la teor\u00eda en estudio, de su relaci\u00f3n estrecha o de alejamiento con el mandato y con el poder y todos los bemoles al respecto, debe preguntarse qui\u00e9n representa el pensamiento en el documento, por cuanto tanto el notario como las partes se expresan en lo que posteriormente ser\u00e1 considerado como un instrumento de valor probatorio m\u00e1s que trascendente.[<a id=\"nota81-backlink\" href=\"#nota81\">81<\/a>]<a id=\"volver81\"><\/a> Es as\u00ed que existe un autor del documento y un autor de las declaraciones vertidas en \u00e9l, y, por cuanto en definitiva el documento es creado por el notario, tambi\u00e9n incluye el pensamiento del notario sobre el pensamiento de los otorgantes.[<a id=\"nota82-backlink\" href=\"#nota82\">82<\/a>]<a id=\"volver82\"><\/a><\/p>\n<p>Existe entonces una primera teor\u00eda de la representaci\u00f3n en relaci\u00f3n directa con el documento notarial[<a id=\"nota83-backlink\" href=\"#nota83\">83<\/a>]<a id=\"volver83\"><\/a> que, analizada de antemano, puede evitar consecuencias que son propias del cumplimiento o incumplimiento del mandato, de la buena o mala fe del representante o de las facultades insuficientes del instrumento y que sirve de prueba para acreditar la manda, evitando as\u00ed cuantos conflictos se deriven de las diferentes interpretaciones, a trav\u00e9s del adecuado encuadre del instituto de la responsabilidad. De aqu\u00ed que, entre otras cosas, las conclusiones de las XIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil (Universidad Notarial Argentina, Buenos Aires, 1991) revistan tanta importancia, y a sus <a href=\"http:\/\/jndcbahiablanca2015.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Ed-anteriores-17-XIII-Jornadas-1991.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">conclusiones<\/a> remito, en raz\u00f3n de la brevedad.[<a id=\"nota84-backlink\" href=\"#nota84\">84<\/a>]<a id=\"volver84\"><\/a><\/p>\n<p>Teniendo en cuenta entonces ese trascendente punto de partida, corresponde ahora considerar aspectos relevantes de las figuras en tratamiento, que son argumentados por la doctrina mayoritaria.<\/p>\n<p>El punto de partida dentro de los cl\u00e1sicos autores de nuestra amada disciplina lo constituye sin dudas el genial Argentino Neri.[<a id=\"nota85-backlink\" href=\"#nota85\">85<\/a>]<a id=\"volver85\"><\/a> Importa destacar aqu\u00ed que este autor considera que la definici\u00f3n de mandato es defectuosa y err\u00f3nea:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 pues no se ajusta al principio civil que rige en punto a mandato, por lo mismo que no pone de relieve su rasgo t\u00edpico, esto es, la representaci\u00f3n; por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo alude a la administraci\u00f3n de \u201cun\u201d negocio, lo cual es criticable, ya que lo exacto es que tambi\u00e9n puede comprender uno o m\u00e1s actos jur\u00eddicos.[<a id=\"nota86-backlink\" href=\"#nota86\">86<\/a>]<a id=\"volver86\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Sin embargo, qu\u00e9 importante resulta atender la cr\u00edtica que realiza el maestro de la confecci\u00f3n de los poderes. En efecto, al tratar las diferencias entre el mandato comercial y la comisi\u00f3n \u2013similar tratamiento al que han realizado Garrido y Zago\u2013, argumenta una cr\u00edtica formularia muy interesante a las alocuciones \u201cy dijo: que confiere poder\u201d,[<a id=\"nota87-backlink\" href=\"#nota87\">87<\/a>]<a id=\"volver87\"><\/a> \u201cque, teniendo necesidad por ausentarse por alg\u00fan tiempo, confiere poder a\u201d,[<a id=\"nota88-backlink\" href=\"#nota88\">88<\/a>]<a id=\"volver88\"><\/a> entre otras. Y afirma categ\u00f3ricamente:<\/p>\n<blockquote><p>Ante la relativa pobreza de la t\u00e9cnica usada y de la redacci\u00f3n empleada, que, dicho sea de paso, parecer\u00eda ofrecer una resistencia a la innovaci\u00f3n, nosotros, con evidente esp\u00edritu cient\u00edfico, preconizamos modelos m\u00e1s jur\u00eddicos.[<a id=\"nota89-backlink\" href=\"#nota89\">89<\/a>]<a id=\"volver89\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>L\u00f3gicamente, Neri sab\u00eda a qu\u00e9 se refer\u00eda. Una de sus primeras grandes obras, <em>Ciencia y arte notarial. Cr\u00edtica razonada y pr\u00e1ctica aplicada<\/em> \u2013de lectura obligada para los notarios, porque en definitiva son estos aportes los que abrieron el camino a la jerarquizaci\u00f3n del notariado en nuestro pa\u00eds\u2013 expone con esmero las diferencias entre ciencia y arte y, m\u00e1s precisamente, entre formalismo y formulismo, dedicando un tomo a las cr\u00edticas acad\u00e9micas y otros tres tomos a la confecci\u00f3n de formularios para su utilizaci\u00f3n cotidiana. All\u00ed, se ocupa del mandato como cr\u00edtica y como desarrollo formulario.[<a id=\"nota90-backlink\" href=\"#nota90\">90<\/a>]<a id=\"volver90\"><\/a><\/p>\n<p>Sin duda, hablamos de uno de los m\u00e1s grandes notarialistas argentinos, a quienes nosotros debemos mucho m\u00e1s que respeto y admiraci\u00f3n. En el final de este ensayo, motivado quiz\u00e1s por mi inmadura juventud, llevar\u00e9 al escribano a considerar una nueva perspectiva, que pienso hace caso a los tiempos en los que nos toca ejercer.<\/p>\n<p>En el presente, la era del formulario, tan defendida en las primeras \u00e9pocas cuando se consideraba el documento notarial como el elemento esencial de la funci\u00f3n que realizaba el escribano \u2013\u00a1y mucho antes tambi\u00e9n!: pi\u00e9nsese en los trabajos de <em>summa artis<\/em> de los postglosadores y en <em>Aurora<\/em> de Rolandino, etc.\u2013, debe dar lugar a una nueva argumentaci\u00f3n notarial de la funci\u00f3n: la potenciaci\u00f3n de los deberes \u00e9ticos notariales de informaci\u00f3n, asesoramiento y consejo, de la imparcialidad y la independencia, y de la adecuaci\u00f3n del principio de legalidad integrado (leyes + principios + constituci\u00f3n).[<a id=\"nota91-backlink\" href=\"#nota91\">91<\/a>]<a id=\"volver91\"><\/a> Sobre esta nueva categorizaci\u00f3n de la funci\u00f3n, s\u00ed se construyen firmes e indubitables los modernos y nuevos documentos notariales.<\/p>\n<p>Natalio Etchegaray opta por clarificar los conceptos.[<a id=\"nota92-backlink\" href=\"#nota92\">92<\/a>]<a id=\"volver92\"><\/a> Ense\u00f1a que el mandato es un contrato que requiere de un acuerdo de voluntades expreso o t\u00e1cito, que rige y regula las relaciones internas entre mandante y mandatario.[<a id=\"nota93-backlink\" href=\"#nota93\">93<\/a>]<a id=\"volver93\"><\/a> El escribano de Gobierno tambi\u00e9n se refiere al poder de representaci\u00f3n y habla de una declaraci\u00f3n unilateral y recepticia, o dirigida a otra parte, por la cual se autoriza un acto ajeno, asumiendo para s\u00ed las consecuencias que se deriven de ello.[<a id=\"nota94-backlink\" href=\"#nota94\">94<\/a>]<a id=\"volver94\"><\/a> Sin embargo, no deja de destacar que en la pr\u00e1ctica notarial cotidiana se suele referir al poder para designar al instrumento que acredita la subsistencia de esa voluntad recepticia.[<a id=\"nota95-backlink\" href=\"#nota95\">95<\/a>]<a id=\"volver95\"><\/a> Por ello, se refiere a la necesidad de exhibir el poder, respetando las formas adecuadas, en el acto de la firma del boleto de compraventa o de la escritura p\u00fablica seg\u00fan corresponda, etc.[<a id=\"nota96-backlink\" href=\"#nota96\">96<\/a>]<a id=\"volver96\"><\/a><\/p>\n<p>En sinton\u00eda con el \u00faltimo autor citado, Rub\u00e9n Lamber considera que el contrato de mandato regula las relaciones entre las partes intervinientes: mandante y mandatario.[<a id=\"nota97-backlink\" href=\"#nota97\">97<\/a>]<a id=\"volver97\"><\/a> Y adem\u00e1s recuerda que:<\/p>\n<ol>\n<li>El contrato puede ser oneroso o gratuito.<a id=\"volver98\"><\/a>[<a id=\"nota98-backlink\" href=\"#nota98\">98<\/a>]<\/li>\n<li>Las gestiones encargadas al mandatario deben ser las que el propio mandante podr\u00eda llegar a ejecutar, teniendo en cuenta aquellas que expresamente no le est\u00e1n permitidas \u2013otorgar testamento o contraer matrimonio\u2013.<a id=\"volver99\"><\/a>[<a id=\"nota99-backlink\" href=\"#nota99\">99<\/a>]<\/li>\n<li>Puede tener por objeto todos los negocios l\u00edcitos.<a id=\"volver100\"><\/a>[<a id=\"nota100-backlink\" href=\"#nota100\">100<\/a>]<\/li>\n<li>El mandato, como contrato, debe ser aceptado, pero su actuaci\u00f3n debe circunscribirse a los l\u00edmites del poder, no haciendo menos de lo que se le ha encargado.<a id=\"volver101\"><\/a>[<a id=\"nota101-backlink\" href=\"#nota101\">101<\/a>]<\/li>\n<li>Es un contrato de gesti\u00f3n, que reconoce un encargo del mandante y que, hasta que no se haya cumplido, el negocio continuar\u00e1 en trance de ejecuci\u00f3n.<a id=\"volver102\"><\/a>[<a id=\"nota102-backlink\" href=\"#nota102\">102<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>Lamber tambi\u00e9n traza la diferencia entre mandato, representaci\u00f3n y poder. Ya descripto el contrato de mandato, interesa aqu\u00ed destacar que para el autor en estudio la representaci\u00f3n es<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 una abstracci\u00f3n jur\u00eddica que produce el traslado de los efectos del acto de quien naturalmente los deber\u00eda recibir en una actuaci\u00f3n normal a otro vinculado con \u00e9ste por medio de poderes que tienen la fuerza de traslado cuando est\u00e1 autorizado para invocarlo y ejercerlo.[<a id=\"nota103-backlink\" href=\"#nota103\">103<\/a>]<a id=\"volver103\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>En cuanto al poder, en cambio, si bien coincide con Etchegaray en que en una primera instancia se identifica con el instrumento,[<a id=\"nota104-backlink\" href=\"#nota104\">104<\/a>]<a id=\"volver104\"><\/a> no duda en recordar que al fin de cuentas un poder es mucho m\u00e1s que ello:<\/p>\n<ol>\n<li>Facilita el desv\u00edo del acto celebrado con el tercero al poderdante por m\u00e9rito de su invocaci\u00f3n y contenido.<a id=\"volver105\"><\/a>[<a id=\"nota105-backlink\" href=\"#nota105\">105<\/a>]<\/li>\n<li>Es un disparador de una voluntad distinta de la habitual.<a id=\"volver106\"><\/a>[<a id=\"nota106-backlink\" href=\"#nota106\">106<\/a>]<\/li>\n<li>Es una especie de potencia que no produce efecto alguno hasta que el representante lo invoca y celebra el negocio.<a id=\"volver107\"><\/a>[<a id=\"nota107-backlink\" href=\"#nota107\">107<\/a>]<\/li>\n<li>Es independiente de su causa \u2013no reconoce instancia negocial\u2013.<a id=\"volver108\"><\/a>[<a id=\"nota108-backlink\" href=\"#nota108\">108<\/a>]<\/li>\n<li>Es instrumental.<a id=\"volver109\"><\/a>[<a id=\"nota109-backlink\" href=\"#nota109\">109<\/a>]<\/li>\n<li>Reconoce una forma abstracta \u2013similar a la abstracci\u00f3n jur\u00eddica de la representaci\u00f3n\u2013, porque proyecta sobre las facultades que contiene un efecto de traslado hacia el poderdante de la actuaci\u00f3n del apoderado.<a id=\"volver110\"><\/a>[<a id=\"nota110-backlink\" href=\"#nota110\">110<\/a>]<\/li>\n<li>Puede ser expreso o t\u00e1cito.<a id=\"volver111\"><\/a>[<a id=\"nota111-backlink\" href=\"#nota111\">111<\/a>]<\/li>\n<li>Puede ser general o especial.<a id=\"volver112\"><\/a>[<a id=\"nota112-backlink\" href=\"#nota112\">112<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>Otro gran autor notarialista, Mario Zinny, opina que el mandato es el contrato del cual surgen derechos y obligaciones entre el mandante y el mandatario,[<a id=\"nota113-backlink\" href=\"#nota113\">113<\/a>]<a id=\"volver113\"><\/a> mediante el cual una parte, mandante, encomienda a otra, mandatario, la celebraci\u00f3n de uno o m\u00e1s actos por cuenta de ella \u2013sin invocar su nombre\u2013, con lo que el mandatario corre con sus propios colores.[<a id=\"nota114-backlink\" href=\"#nota114\">114<\/a>]<a id=\"volver114\"><\/a> Se crea entre las partes una relaci\u00f3n interna.[<a id=\"nota115-backlink\" href=\"#nota115\">115<\/a>]<a id=\"volver115\"><\/a> Sin embargo, con notoria audacia, introduce una figura, casi como si fuera una acci\u00f3n: el apoderamiento, al que se refiere como el negocio unilateral y abstracto[<a id=\"nota116-backlink\" href=\"#nota116\">116<\/a>]<a id=\"volver116\"><\/a> del que surge el poder de representaci\u00f3n.[<a id=\"nota117-backlink\" href=\"#nota117\">117<\/a>]<a id=\"volver117\"><\/a> A trav\u00e9s del apoderamiento, el poderdante logra conferirle al apoderado el poder de representaci\u00f3n, que es una relaci\u00f3n externa, para que se celebre en su nombre uno o m\u00e1s actos jur\u00eddicos.<a id=\"volver118\"><\/a>[<a id=\"nota118-backlink\" href=\"#nota118\">118<\/a>]<\/p>\n<p>Sobre esta figura, construye al poder de representaci\u00f3n, que define como<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 un derecho subjetivo que legitima al apoderado para invocar al poderdante y lograr que los efectos del negocio celebrado en su nombre pasen a corresponderle en forma directa.[<a id=\"nota119-backlink\" href=\"#nota119\">119<\/a>]<a id=\"volver119\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>El poder integra la relaci\u00f3n externa, que vincula al poderdante y al apoderado con los terceros con quien el \u00faltimo act\u00fae, invocando el mencionado poder.[<a id=\"nota120-backlink\" href=\"#nota120\">120<\/a>]<a id=\"volver120\"><\/a> Por ello, el autor afirma que tanto el mandato como el apoderamiento son negocios jur\u00eddicos, mientras que los derechos del mandante y del mandatario y el poder de representaci\u00f3n del apoderado son derechos subjetivos.[<a id=\"nota121-backlink\" href=\"#nota121\">121<\/a>]<a id=\"volver121\"><\/a><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Adriana Abella diferencia las tres figuras.[<a id=\"nota122-backlink\" href=\"#nota122\">122<\/a>]<a id=\"volver122\"><\/a> La eximia profesora considera el mandato como un contrato expreso o t\u00e1cito entre el mandante y el man\u00addatario:[<a id=\"nota123-backlink\" href=\"#nota123\">123<\/a>]<a id=\"volver123\"><\/a> es un negocio de gesti\u00f3n por el que una persona, por cuenta de otra, ce\u00adlebra determinados actos previamente consentidos por el mandante, pudiendo efectuarlo en su nombre propio o en el de <em>dominus negotti<\/em>.[<a id=\"nota124-backlink\" href=\"#nota124\">124<\/a>]<a id=\"volver124\"><\/a> El poder de representaci\u00f3n es una declaraci\u00f3n unilateral de autorizaci\u00f3n de un acto, es un acto por el cual se inviste a una persona de la facultad de representaci\u00f3n, que cotidianamente se asocia al instrumento.[<a id=\"nota125-backlink\" href=\"#nota125\">125<\/a>]<a id=\"volver125\"><\/a><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n considera que existe en la actualidad una diferencia entre la representaci\u00f3n y el contrato de mandato; considera \u2013igual que la doctrina anteriormente repasada\u2013 que puede haber representaci\u00f3n sin mandato (caso de los representantes legales) y mandato sin representaci\u00f3n (caso del mandato oculto).[<a id=\"nota126-backlink\" href=\"#nota126\">126<\/a>]<a id=\"volver126\"><\/a><\/p>\n<p>Finalmente, se preocupa por resaltar que, en materia de representaci\u00f3n voluntaria, la capacidad de obrar con facultades suficientes debe constar en la documentaci\u00f3n habilitante.[<a id=\"nota127-backlink\" href=\"#nota127\">127<\/a>]<a id=\"volver127\"><\/a> No debe dejar de tenerse en cuenta que la representaci\u00f3n se acredita con documentos habilitantes. Se entiende por tales a aquellos que justifican el otorgamiento a nombre de otros, ya sea voluntaria, legal u org\u00e1nicamente,[<a id=\"nota128-backlink\" href=\"#nota128\">128<\/a>]<a id=\"volver128\"><\/a> incluso adem\u00e1s teniendo en cuenta la representaci\u00f3n que en sede notarial suele conocerse con el nombre de representaci\u00f3n por notoriedad.[<a id=\"nota129-backlink\" href=\"#nota129\">129<\/a>]<a id=\"volver129\"><\/a> Como explica Susana Violeta Sierz, si en definitiva se est\u00e1 en presencia de una persona que en un tiempo inmediato realizar\u00e1 un hecho o acto jur\u00eddico en nombre de otra, y de manera tal que tal actuaci\u00f3n del representante implique la del representado,[<a id=\"nota130-backlink\" href=\"#nota130\">130<\/a>]<a id=\"volver130\"><\/a> resulta por dem\u00e1s importante que el notario, al examinar los documentos habilitantes, adecue el deber \u00e9tico de legalidad para advertir los alcances, la suficiencia y la eficacia del instrumento o documento que se exhiba al efecto.[<a id=\"nota131-backlink\" href=\"#nota131\">131<\/a>]<a id=\"volver131\"><\/a><\/p>\n<p>Otro notable aporte proviene de Alicia Perugini de Paz y Geuse. La autora se preocupa por tratar el poder notarial, que considera abstracto, con el derecho internacional privado.[<a id=\"nota132-backlink\" href=\"#nota132\">132<\/a>]<a id=\"volver132\"><\/a> Presenta una tesis novedosa, que deslinda al poder de otras categor\u00edas jur\u00eddicas,[<a id=\"nota133-backlink\" href=\"#nota133\">133<\/a>]<a id=\"volver133\"><\/a> ya que de esta manera se facilita notoriamente su circulabilidad internacional.[<a id=\"nota134-backlink\" href=\"#nota134\">134<\/a>]<a id=\"volver134\"><\/a><\/p>\n<p>Finalmente, queda por referir que al ser el mandato un tema que en sede notarial vive a trav\u00e9s del contenido del poder en cualquiera de sus vertientes \u2013general, especial o irrevocable\u2013, algunos autores se han ocupado con verdadero entusiasmo de la elaboraci\u00f3n de f\u00f3rmulas t\u00e9cnicas de aplicaci\u00f3n; a ellos debe remitirse el lector si pretendiera comprender acabadamente las cuestiones emergentes de la t\u00e9cnica notarial.[<a id=\"nota135-backlink\" href=\"#nota135\">135<\/a>]<a id=\"volver135\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"5-el-mandato-la-representacion-y-el-poder-en-las-jornadas-notariales-argentinas-y-en-las-jornadas-notariales-bonaerenses\"><\/a><h2><strong>5. El mandato, la representaci\u00f3n y el poder en las Jornadas Notariales Argentinas y en las Jornadas Notariales Bonaerenses<\/strong><\/h2>\n<p>La XII Jornada Notarial Argentina (Resistencia, 1968) advierte sobre la necesidad de mantener una buena t\u00e9cnica notarial en la redacci\u00f3n del contrato de mandato en el instrumento que lo contiene \u2013en el caso, un mandato especial irrevocable\u2013 para evitar malas interpretaciones e inseguridad jur\u00eddica.[<a id=\"nota136-backlink\" href=\"#nota136\">136<\/a>]<a id=\"volver136\"><\/a><\/p>\n<p>Por su parte, las Jornadas Notariales Bonaerenses han abordado la tem\u00e1tica que hoy ocupa mi atenci\u00f3n, desde diferentes \u00f3pticas. En efecto, la I Jornada Notarial Bonaerense (Tandil, 1957) estableci\u00f3 la necesidad de suprimir la inscripci\u00f3n de los mandatos que surtan efecto fuera de la jurisdicci\u00f3n de origen \u2013en el caso, fuera de la provincia de Buenos Aires\u2013.[<a id=\"nota137-backlink\" href=\"#nota137\">137<\/a>]<a id=\"volver137\"><\/a><\/p>\n<p>Las IX Jornadas Notariales Bonaerenses (Lomas de Zamora, 1965) advirtieron que no existe impedimento alguno para que el directorio de una sociedad an\u00f3nima confiera uno o varios poderes tanto a los administradores que no tengan uso de la firma como a personas extra\u00f1as o ajenas. Para ello, pueden otorgarse poderes especiales, que surtir\u00e1n efecto sin m\u00e1s, y tambi\u00e9n poderes generales, los que, en raz\u00f3n de su generalidad, deber\u00e1n estar acompa\u00f1ados por el acta de la cual resulten las facultades dadas en la decisi\u00f3n.[<a id=\"nota138-backlink\" href=\"#nota138\">138<\/a>]<a id=\"volver138\"><\/a><\/p>\n<p>Las XI Jornadas Notariales Bonaerenses (La Plata, 1967) trataron en profundidad el tema del mandato irrevocable.[<a id=\"nota139-backlink\" href=\"#nota139\">139<\/a>]<a id=\"volver139\"><\/a><\/p>\n<p>Finalmente, las XXVII Jornadas (Bah\u00eda Blanca, 1988) dirigieron sus esfuerzos hacia el tratamiento de la representaci\u00f3n, el poder y el mandato.[<a id=\"nota140-backlink\" href=\"#nota140\">140<\/a>]<a id=\"volver140\"><\/a> De sus propuestas, debo destacar los siguientes considerandos, en raz\u00f3n de su importancia:<\/p>\n<ol>\n<li>El mandato es esencialmente representativo.<\/li>\n<li>Es necesario que el instituto de la representaci\u00f3n obtenga una legislaci\u00f3n aut\u00f3noma que se ubique dentro de la teor\u00eda general del acto jur\u00eddico \u2013voluntad\u2013.<\/li>\n<li>La existencia de la representaci\u00f3n ocurre cuando un acto jur\u00eddico es realizado por una parte a nombre y por cuenta de otra, en condiciones tales que los efectos se produzcan directamente para el representado, como si el mismo hubiera ejecutado el acto.<\/li>\n<li>El poder es la facultad de representaci\u00f3n otorgada por acto jur\u00eddico o por la ley.<a id=\"volver141\"><\/a>[<a id=\"nota141-backlink\" href=\"#nota141\">141<\/a>]<\/li>\n<li>El mandato es un contrato de gesti\u00f3n.<\/li>\n<li>El mandato sin representaci\u00f3n mantiene la independencia de la relaci\u00f3n entre mandante y mandatario con un tercero.<\/li>\n<li>Se admite la autocontrataci\u00f3n siempre y cuando no exista abuso en la representaci\u00f3n ni conflicto de intereses, para la cual se recomienda una regulaci\u00f3n a trav\u00e9s de una norma de car\u00e1cter general.<a id=\"volver142\"><\/a>[<a id=\"nota142-backlink\" href=\"#nota142\">142<\/a>]<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"6-precisiones-desde-algunos-aportes-provenientes-del-derecho-de-procedimientos\"><\/a><h2><strong>6. Precisiones desde algunos aportes provenientes del derecho de procedimientos<\/strong><\/h2>\n<p>Seg\u00fan comprobaremos en algunos de los fallos escogidos para el an\u00e1lisis sucinto, el mandato debe aplicarse cuando no entra en colisi\u00f3n con los preceptos del derecho de procedimientos o de leyes especiales al efecto (caso de la <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do;jsessionid=49F63E906D14DA6BAAD403EE8C3D5562?id=195485\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span xml:lang=\"en-US\">Ley 10.996<\/span><\/a>). Las mencionadas conclusiones responden claramente a un principio de coherencia jur\u00eddica, que parte de presuponer que quien otorga un mandato lo hace por imposibilidad o incomodidad o cuestiones afines o de car\u00e1cter t\u00e9cnico \u2013necesidad de patrocinio letrado\u2013 que no le permiten estar en persona ante una situaci\u00f3n jur\u00eddica que as\u00ed lo requiera. En segunda instancia, adelantamos que el criterio razonable y prudente judicial determina que, ante un mandato ya otorgado, hay que estarse al fondo del asunto, por cuanto no puede un defecto meramente formal desvirtuar el fin del mandato. Esto tambi\u00e9n se desprende de algunos de los fallos escogidos para el presente ensayo.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 47 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=16547\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo de Procedimientos de la Naci\u00f3n<\/a>, en notoria coincidencia con los respectivos c\u00f3digos de las provincias argentinas, ordena lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>Los procuradores o apoderados acreditar\u00e1n su personalidad desde la primera gesti\u00f3n que hagan en nombre de sus poderdantes, con la pertinente escritura de poder. Sin embargo, cuando se invoque un poder general o especial para varios actos, se lo acreditar\u00e1 con la agregaci\u00f3n de una copia \u00edntegra firmada por el letrado patrocinante o por el apoderado. De oficio o a petici\u00f3n de parte, podr\u00e1 intimarse la presentaci\u00f3n del testimonio original.<\/p><\/blockquote>\n<p>Algunos autores entienden que no solamente la escritura p\u00fablica de poder es habilitante para ejercer la representaci\u00f3n, muy a pesar de que el precepto es claro \u2013precisamente, por ser claro, no est\u00e1 en principio sujeto a interpretaci\u00f3n, integraci\u00f3n o argumentaci\u00f3n\u2013.[<a id=\"nota143-backlink\" href=\"#nota143\">143<\/a>]<a id=\"volver143\"><\/a> As\u00ed, atribuyen los mismos efectos a la certificaci\u00f3n expedida por una entidad p\u00fablica en la forma prevista por la ley acreditando el car\u00e1cter de mandatario de quien se presenta a juicio, la que entienden es suficiente, no siendo necesaria la escritura de poder, lo mismo que una resoluci\u00f3n administrativa certificada donde conste esa circunstancia, por tratarse de instrumentos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>No puedo compartir ni coincidir, con el m\u00e1ximo de mis respetos, con tal afirmaci\u00f3n. Aunque entiendo que el mencionado aporte se encuentra motivado seguramente por cuestiones que en lo cotidiano del ejercicio jur\u00eddico habitual suelen asemejarse a la celeridad, a la econom\u00eda, etc., jam\u00e1s podr\u00e1 asimilarse para estos casos un poder \u2013instrumento\u2013 otorgado y autorizado en sede notarial con otros que, aunque sean similares, se conocen como autorizados por otras instituciones reconocidas. El derecho notarial actual ya no fundamenta su importancia \u00fanicamente en la elaboraci\u00f3n del documento. Si as\u00ed fuera, en \u00e9pocas de celeridad y mecanizaci\u00f3n de las operaciones, en alg\u00fan d\u00eda no muy lejano, una m\u00e1quina mucho m\u00e1s perfecta y prolija que el hombre podr\u00e1 reemplazar a la escritura p\u00fablica sin m\u00e1s motivaciones que un buen y mejor coste. El nuevo siglo le impone nuevas tareas al jurista, que motivan, sin duda alguna, a realizar algunas reflexiones interesantes.[<a id=\"nota144-backlink\" href=\"#nota144\">144<\/a>]<a id=\"volver144\"><\/a><\/p>\n<p>En \u00e9pocas de esplendor del contrato con cl\u00e1usulas predispuestas o tambi\u00e9n en aquellos conocidos como de adhesi\u00f3n, que contienen f\u00f3rmulas que cambian la orientaci\u00f3n del concepto tradicional de la autonom\u00eda de la voluntad, entre otras cosas, parece evidente que la redacci\u00f3n y confecci\u00f3n del documento son tareas que no alcanzan la jerarqu\u00eda que tienen otras labores notariales previas a la confecci\u00f3n. \u00c9stas anteceden a la elaboraci\u00f3n del documento y, en cierta manera, de su adecuada implementaci\u00f3n y conformaci\u00f3n estructural dependen la jerarqu\u00eda y seguridad jur\u00eddica autocompleta del documento notarial. De aqu\u00ed surge el esp\u00edritu de una nueva consideraci\u00f3n acerca de las bondades de la funci\u00f3n notarial en la \u00e9poca que nos toca vivir y habitar: revalorizar lo que considero son deberes \u00e9ticos notariales aplicados, es decir, la informaci\u00f3n, el asesoramiento, el consejo, la imparcialidad, la independencia y el deber integrado de legalidad.[<a id=\"nota145-backlink\" href=\"#nota145\">145<\/a>]<a id=\"volver145\"><\/a> La aplicaci\u00f3n de cada uno de estos deberes en su adecuada concreci\u00f3n y todos juntos en interacci\u00f3n potencial obtendr\u00e1n como resultado la mejor confecci\u00f3n del documento, efectivizada por un notario predispuesto a captar los deseos para adecuarlos al derecho.<\/p>\n<p>El contrato de mandato \u2013de cuyas l\u00edneas principales surge el instrumento conocido como poder\u2013 necesaria e impostergablemente exige la concreci\u00f3n de los deberes \u00e9ticos notariales que le sirven de antecedente y que son desarrollados en las primeras audiencias notariales, para que quien concurre a otorgar el mencionado contrato unilateral no se encuentre a las resueltas del juicio, por ejemplo, con un problema impensado por desconocimiento en las atribuciones otorgadas de percepci\u00f3n de dinero o valores afines, que lamentablemente, en cada vez m\u00e1s reiteradas circunstancias, no se condice con las reglas, normas y principios de la \u00e9tica profesional.[<a id=\"nota146-backlink\" href=\"#nota146\">146<\/a>]<a id=\"volver146\"><\/a><\/p>\n<p>En definitiva, los problemas se advierten, se asumen o se presienten a trav\u00e9s del asesoramiento y no a trav\u00e9s de la lectura de un instrumento ya elaborado, que se integra sin mayores requisitos que la autenticaci\u00f3n de la personalidad \u2013absolutamente asimilable al formulario\u2013 y que no requiere m\u00e1s formalidades que la suscripci\u00f3n de conformidad. En efecto, otros autores no dudan en admitir las reglas claras establecidas para la presentaci\u00f3n de los poderes y s\u00f3lo se refieren a la ratificaci\u00f3n posterior del mandato en caso de defectos que puedan luego subsanarse, en sinton\u00eda con lo descripto en los fallos rese\u00f1ados.[<a id=\"nota147-backlink\" href=\"#nota147\">147<\/a>]<a id=\"volver147\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"7-algunos-apuntes-coincidentes-del-contrato-de-mandato-la-representacion-y-el-poder-en-el-derecho-proyectado\"><\/a><h2><strong>7. Algunos apuntes coincidentes del contrato de mandato, la representaci\u00f3n y el poder en el derecho proyectado<\/strong><\/h2>\n<p>El genial Juan Berchmans Vallet de Goytisolo se refer\u00eda a la representaci\u00f3n cuando explicaba en su <em>Panorama de derecho civil<\/em> c\u00f3mo la actuaci\u00f3n de un sujeto pod\u00eda producir efectos en la esfera de otro sujeto, presupuesta ya la capacidad y todos sus alcances.[<a id=\"nota148-backlink\" href=\"#nota148\">148<\/a>]<a id=\"volver148\"><\/a> As\u00ed lo expresaba el inolvidable maestro:<\/p>\n<blockquote><p>En su virtud \u2013se refiere a la representaci\u00f3n\u2013 una persona fuera de su esfera jur\u00eddica puede actuar en una esfera jur\u00eddica ajena y estar legitimada para realizar aquellos actos jur\u00eddicos que el t\u00edtulo representativo le permite verificar en la esfera de la competencia de su representado.<\/p><\/blockquote>\n<p>Es uno de los pocos juristas que introducen en este tema el problema de la autocontrataci\u00f3n. \u00c9sta, configurada como tal, acarrea consecuencias \u00e9ticas y jur\u00eddicas de una envergadura tal que su reflexi\u00f3n se vuelve impostergable.[<a id=\"nota149-backlink\" href=\"#nota149\">149<\/a>]<a id=\"volver149\"><\/a><\/p>\n<p>Georges Ripert y Jean Boulanger consideran el tema de la representaci\u00f3n y lo ubican, seg\u00fan lo antes afirmado, dentro de la teor\u00eda del acto jur\u00eddico.[<a id=\"nota150-backlink\" href=\"#nota150\">150<\/a>]<a id=\"volver150\"><\/a> En sinton\u00eda con lo antedicho, advierten que el mencionado instituto no puede invocarse ni para contraer matrimonio ni para otorgar testamento.[<a id=\"nota151-backlink\" href=\"#nota151\">151<\/a>]<a id=\"volver151\"><\/a> En lo que aqu\u00ed importa, los autores afirman que el t\u00e9rmino \u201crepresentar\u201d denota la forma t\u00e9cnica que sirve para designar la intervenci\u00f3n de una persona que act\u00faa por otro sin estar afectada por los resultados del acto que realiza.[<a id=\"nota152-backlink\" href=\"#nota152\">152<\/a>]<a id=\"volver152\"><\/a> Finalmente, explican que la sustituci\u00f3n de una persona por otra para realizar un acto jur\u00eddico determinado responde a dos factores: cuando no hay posibilidad de asistencia por parte del interesado al lugar en el cual debe realizarse el hecho porque se encuentra lejos o enfermo; y cuando el propio interesado no est\u00e1 en condiciones de aprender lo que se intenta realizar porque \u201ces un ni\u00f1o peque\u00f1o o un loco\u201d[<a id=\"nota153-backlink\" href=\"#nota153\">153<\/a>]<a id=\"volver153\"><\/a>.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s sutil resulta Emilio Betti cuando en su fant\u00e1stica <em>Teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico<\/em> ense\u00f1a que la teor\u00eda de la representaci\u00f3n encuentra su raz\u00f3n de ser cada vez que una persona cuyo inter\u00e9s exige ser regulado en determinada forma no presenta ni la capacidad ni la oportunidad para celebrar el negocio correspondiente.[<a id=\"nota154-backlink\" href=\"#nota154\">154<\/a>]<a id=\"volver154\"><\/a> El maestro advierte que cada persona debe ser due\u00f1a de mandar en casa propia y regir sus asuntos como mejor lo crea conveniente; por ello, dentro de ciertos l\u00edmites, el derecho admite esta sustituci\u00f3n.[<a id=\"nota155-backlink\" href=\"#nota155\">155<\/a>]<a id=\"volver155\"><\/a> Nos pone al tanto de que una caracter\u00edstica importante de la representaci\u00f3n es la que del sustituto obra en nombre ajeno y no en el propio.[<a id=\"nota156-backlink\" href=\"#nota156\">156<\/a>]<a id=\"volver156\"><\/a> Finalmente, se refiere al poder de representaci\u00f3n como uno de los presupuestos espec\u00edficos de la representaci\u00f3n,[<a id=\"nota157-backlink\" href=\"#nota157\">157<\/a>]<a id=\"volver157\"><\/a> al que le otorga, tambi\u00e9n en consonancia con lo referido l\u00edneas atr\u00e1s, las cualidades de independencia y de abstracci\u00f3n.[<a id=\"nota158-backlink\" href=\"#nota158\">158<\/a>]<a id=\"volver158\"><\/a><\/p>\n<p>Por su parte, Luis D\u00edez-Picazo y Antonio Gull\u00f3n nos ponen al tanto de que en la actualidad el contrato de mandato y la representaci\u00f3n deben considerarse por separado.[<a id=\"nota159-backlink\" href=\"#nota159\">159<\/a>]<a id=\"volver159\"><\/a> De esta manera, puede considerarse el mandato como la base de sustento del poder otorgado al mandatario para la realizaci\u00f3n del encargo, por cuanto el mismo agota su actuaci\u00f3n en las relaciones internas de mandante y mandatario. Diferente es la representaci\u00f3n, que \u2013en palabras de los autores\u2013 \u201catribuye al apoderado el poder de emitir una declaraci\u00f3n de voluntad frente a terceros en nombre del poderdante\u201d[<a id=\"nota160-backlink\" href=\"#nota160\">160<\/a>]<a id=\"volver160\"><\/a>.<\/p>\n<p>M\u00e1s cerca de nuestro territorio, el profesor uruguayo Gustavo Ordoqui Castilla se refiere a la representaci\u00f3n como una situaci\u00f3n jur\u00eddica que encuentra su origen en diferentes causas o fuentes: \u201ces una figura que en l\u00ednea de principio comprende toda clase de actos jur\u00eddicos, incluidos los que no tienen car\u00e1cter negocial\u201d[<a id=\"nota161-backlink\" href=\"#nota161\">161<\/a>]<a id=\"volver161\"><\/a>. Considera que en la representaci\u00f3n hay una sustituci\u00f3n de persona que opera dentro de los l\u00edmites de la autonom\u00eda privada,[<a id=\"nota162-backlink\" href=\"#nota162\">162<\/a>]<a id=\"volver162\"><\/a> y afirma que en todo caso de representaci\u00f3n hace falta una legitimaci\u00f3n,[<a id=\"nota163-backlink\" href=\"#nota163\">163<\/a>]<a id=\"volver163\"><\/a> por cuanto importa s\u00f3lo un actuar, ya que su eficacia depende de otro factor, que es el poder de representaci\u00f3n, que puede existir o no existir.[<a id=\"nota164-backlink\" href=\"#nota164\">164<\/a>]<a id=\"volver164\"><\/a> Por lo tanto \u2013concluye el autor\u2013, tanto la preexistencia del poder de representaci\u00f3n como la concurrencia de una ratificaci\u00f3n posterior son requisitos de la eficacia directa de la representaci\u00f3n.[<a id=\"nota165-backlink\" href=\"#nota165\">165<\/a>]<a id=\"volver165\"><\/a><\/p>\n<p>Por su parte, la acad\u00e9mica cruce\u00f1a Mar\u00eda Luisa Lozada Bravo postula la fuerza del mandato. Inicia su an\u00e1lisis haciendo una referencia vehemente a una fuerte intervenci\u00f3n notarial en la elaboraci\u00f3n del contrato, de donde cobrar\u00e1 relevancia la teor\u00eda de la representaci\u00f3n, que no puede sino emerger de una cuidada elaboraci\u00f3n del poder de representaci\u00f3n.[<a id=\"nota166-backlink\" href=\"#nota166\">166<\/a>]<a id=\"volver166\"><\/a><\/p>\n<p>Finalmente, puede estudiarse de manera ordenada y precisa el instituto de la representaci\u00f3n, sus relaciones con el contrato de mandato y las vicisitudes que se originan con el poder en una monumental obra cubana escrita por juristas de gran prestigio iberoamericano.[<a id=\"nota167-backlink\" href=\"#nota167\">167<\/a>]<a id=\"volver167\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"8-algunos-de-los-maximos-precedentes-escogidos\"><\/a><h2><strong>8. Algunos de los m\u00e1ximos precedentes escogidos<\/strong><\/h2>\n<p>El contrato de mandato presenta en la pr\u00e1ctica un desarrollo relativamente esquem\u00e1tico de temas que ya de por s\u00ed no ofrecen demasiadas dificultades de interpretaci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual obtener su \u00f3ptima y clara comprensi\u00f3n desde la doctrina especializada o desde la jurisprudencia dominante no resulta ser una tarea que le dificulte al jurista apasionado o al estudiante inquieto el estudio de la figura \u2013siempre teniendo en claro las respuestas a las discusiones terminol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas\u2013. El contrato en estudio tampoco presenta debates acad\u00e9micos o jurisprudenciales trascendentes que merezcan ser recordados y argumentados de manera constante a la luz del prisma, por ejemplo, de cada corriente o escuela de pensamiento \u2013como s\u00ed ocurre con otros contratos en los que siempre influyen o confluyen cuestiones pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales y culturales: compraventa, donaci\u00f3n, locaci\u00f3n, entre otros\u2013. S\u00ed, en cambio, opino que el inter\u00e9s de su desarrollo radica en su adecuada comprensi\u00f3n como contrato, a la vez de su perfecta delimitaci\u00f3n y comparaci\u00f3n con otras instituciones muy cercanas que le son afines y que en no pocas ocasiones le sirven de marco.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la representaci\u00f3n[<a id=\"nota168-backlink\" href=\"#nota168\">168<\/a>]<a id=\"volver168\"><\/a> y el concepto de poder \u2013considerado como instrumento, documento o como acto unilateral de apoderamiento\u2013 nos ponen al tanto de la innegable importancia de su estudio dentro de las conclusiones a las que se arriban en el marco del contrato en referencia, y su tratamiento resulta ser indiscutible. Quiz\u00e1s su no delimitaci\u00f3n adecuada o su \u00edntima cercan\u00eda permitan que en variadas y determinadas circunstancias las instituciones se alteren o se confundan, predisponi\u00e9ndose hacia el conflicto.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis que siguen a estas l\u00edneas presentar\u00e1n un desarrollo sucinto de las diecisiete sentencias escogidas, en donde la resoluci\u00f3n o postura de la Corte de Justicia Nacional precede a la exposici\u00f3n de los hechos. Luego de su lectura, lo que queda es entablar las doctrinas que emergen de las mencionadas afirmaciones, con algunos comentarios favorables y otros cr\u00edticos, a la luz de la doctrina nacional y extranjera mayoritaria.<\/p>\n<p>En todos los casos en que sea posible, las conclusiones de lo resuelto en los precedentes ser\u00e1n referenciadas con los principios emergentes de las <em>Institutas<\/em> de Gaius[<a id=\"nota169-backlink\" href=\"#nota169\">169<\/a>]<a id=\"volver169\"><\/a>, por cuanto servir\u00e1n para que, en estudios de mayor envergadura, puedan abordarse, analizarse, considerarse y compararse las decisiones de nuestro m\u00e1ximo tribunal en relaci\u00f3n con las fuentes primarias y originarias del derecho que les sirven de sustento. Raz\u00f3n de ello es que en este ensayo solamente se anotar\u00e1n las concordancias al pie cuando la Corte se haya expedido de acuerdo con lo establecido en el gran texto citado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1) \u201cDon Pedro Bidondo y otro c\/ Provincia de Buenos Aires s\/ nulidad de contratos de arrendamiento y pago de lo indebido\u201d (26\/2\/1973)<\/strong>[<a id=\"nota170-backlink\" href=\"#nota170\">170<\/a>]<a id=\"volver170\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: Pedro Bidondo y Francisco Figliolo hab\u00edan suscripto un contrato de arrendamiento con la Provincia de Buenos Aires en car\u00e1cter de contraparte, en donde, entre otras cuestiones, se establec\u00eda que, a cambio del pago de un canon correspondiente, pod\u00edan hacer uso y explotaci\u00f3n de ciertos locales ubicados en la rambla de Mar del Plata. Los contratos mencionados hab\u00edan sido suscriptos con el administrador de la rambla marplatense, que actuaba en representaci\u00f3n del Poder Ejecutivo Provincial en car\u00e1cter de mandatario, situaci\u00f3n jur\u00eddica que luego de efectuada y descripta, fue ratificada por el propio Estado de la Provincia de Buenos Aires. Posteriormente, el Poder Ejecutivo Bonaerense declar\u00f3 por decreto la nulidad de los contratos suscriptos con los arrendatarios, invocando como fundamento que deb\u00eda negarse su validez cuando los mandatarios de la Provincia excedieran los l\u00edmites de su mandato. Pero no es el mencionado el tema sustancial del fallo, ya que del mismo se desprenden otras discusiones ajenas al mandato: un arrendamiento suscripto mediante apoderado, un decreto que los anula; un llamado a licitaci\u00f3n y la presentaci\u00f3n de los actores, que reconocen y abonan, previa protesta, el 25 % del precio del nuevo arrendamiento, entre otras cuestiones de inter\u00e9s jur\u00eddico. A trav\u00e9s de la protesta, los damnificados se presentan a la Provincia (Ministerio de Hacienda), aduciendo que los nuevos contratos suscriptos a trav\u00e9s de la licitaci\u00f3n hab\u00edan quedado sin efecto \u2013sobre todo el monto del canon locativo\u2013, de acuerdo a la puesta en vigencia de una nueva Ley de Alquileres.<\/p>\n<p>Este reclamo es desestimado por el Gobierno Provincial, que aduce que, en virtud de lo ordenado en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1502 del C\u00f3digo Civil, los arrendamientos de bienes nacionales, provinciales y municipales, entre otros bienes de similar naturaleza, son regidos por las reglas del derecho administrativo, actuando \u00fanicamente en subsidio las normas del C\u00f3digo Civil. Este hecho no es reconocido por los actores, quienes incluso sostienen que los primeros contratos celebrados con el mandatario del gobierno no son nulos, pues no hay posibilidad de anulaci\u00f3n ya que deben regularse por las reglas del C\u00f3digo Civil. Aducen adem\u00e1s vicio del acto jur\u00eddico: lesi\u00f3n (art.\u00a0954 CCIV, en la redacci\u00f3n anterior a la reforma de la Ley 17.711); y, posicionados desde la vigencia de la Ley de Alquileres, tambi\u00e9n aducen pago de lo indebido.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>:[<a id=\"nota171-backlink\" href=\"#nota171\">171<\/a>]<a id=\"volver171\"><\/a> no se hace lugar a la pretensi\u00f3n incoada por los actores, por cuanto, entre otros fundamentos, se reconoce la extralimitaci\u00f3n de las facultades del mandatario suscribiente:<\/p>\n<blockquote><p>Las personas jur\u00eddicas, como las de existencia visible que obran por medio de mandatarios, est\u00e1n habilitadas, y son, en general, las que est\u00e1n llamadas a serlo, para negar eficacia a los actos de sus representantes cuando \u00e9stos se hubieran extralimitado al ejercitar sus poderes, en cuyo caso es de evidencia que no impugnan un acto propio (arts.\u00a033, 36, 1870, 1931 y correlativos del C\u00f3digo Civil)\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2) \u201cSociedad Terrestre y Puerto Villa Constituci\u00f3n c\/ Poder Ejecutivo &#8211; D. General de Rentas s\/ sustituci\u00f3n de poder\u201d (31\/12\/1932)<\/strong>[<a id=\"nota172-backlink\" href=\"#nota172\">172<\/a>]<a id=\"volver172\"><\/a><\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte <\/em><em>(no hay publicaci\u00f3n de hechos)<\/em>: se mantiene el principio general establecido en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1870 inciso 6 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>: las reglas del mandato en el C\u00f3digo Civil s\u00f3lo son aplicables a las procuraciones judiciales en todo lo que no se opongan a las disposiciones del C\u00f3digo de Procedimientos. De aqu\u00ed se desprende la no aplicaci\u00f3n de los presupuestos del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1924 del mencionado cuerpo legal \u2013posibilidad de sustituir en otra persona la ejecuci\u00f3n del mandato\u2013 si la mencionada acci\u00f3n estuviera en contradicci\u00f3n con las normas procesales relativas a la representaci\u00f3n en juicio.<\/p>\n<p>La sentencia diferencia el personero para pleitos de aquel que hace o realiza otras cosas fuera del juicio, argumentando que quien tiene poder para juicios no puede ubicar a otro en su lugar fuera de las circunstancias que expresa, a menos que le fuese otorgado tal poder\u00edo en la carta de personer\u00eda. El principio que se desprende del fallo es que los mandatarios no pueden sustituir el poder si no est\u00e1n expresamente autorizados al efecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3) \u201cDon Pedro Roth c\/ Provincia de Santa Fe s\/ cumplimiento de la Ley Contrato n\u00famero 2036 de empr\u00e9stito externo y cobro de pesos procedentes del mismo\u201d (2\/9\/1935)<\/strong>[<a id=\"nota173-backlink\" href=\"#nota173\">173<\/a>]<a id=\"volver173\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: la Legislatura y el Poder Ejecutivo de la Provincia de Santa Fe sancionan y promulgan leyes especiales referidas a los impuestos que gravan el consumo y estipendio de bebidas alcoh\u00f3licas y a los tabacos, por un lado, y a la emisi\u00f3n de t\u00edtulos por un importante valor de pesos moneda legal o su equivalente en moneda extranjera en oro, por el otro. Lo recaudado por los mencionados impuestos quedar\u00eda afectado a lo previsto en la segunda norma mencionada. Iniciada la emisi\u00f3n de t\u00edtulos por la Provincia de Santa Fe, se realiza un contrato de compraventa entre el entonces ministro de Hacienda y el representante de los banqueros de White Weld and Co. de Nueva York, pagaderos a elecci\u00f3n individual de los tenedores. Simult\u00e1neamente, tambi\u00e9n se celebra un contrato entre el ministro mencionado y otro representante de otros banqueros; para este caso, de Chatham Phenix National Bank and Trust Co. de Nueva York, mediante el cual la compa\u00f1\u00eda mencionada era designada agente fiscal a los fines del empr\u00e9stito, estipul\u00e1ndose las condiciones de emisi\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Como resultado de las leyes y contratos citados, se ofrecen a la suscripci\u00f3n del p\u00fablico los t\u00edtulos emitidos por la Provincia de Santa Fe, del cual el actor resulta poseedor del n\u00famero 1864, con cupones que oportunamente presentar\u00edan la imposibilidad de cobro por incumplimientos atribuidos a la propia Provincia.<\/p>\n<p>Por la Provincia de Santa Fe, el doctor Rodolfo Moltedo, entre otras acciones fuera del an\u00e1lisis del presente, opone excepci\u00f3n dilatoria de falta de personer\u00eda del actor, la que funda en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo sexto del convenio celebrado con la mencionada entidad Chatam Phenix National Bank and Trust Co. El agente fiscal<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 podr\u00e1 en cualquier momento hacer las gestiones que crea convenientes para hacer valer los derechos de los tenedores de t\u00edtulos [\u2026] y, a tal efecto, ser\u00e1 considerado y tratado por la Provincia como el representante y el apoderado general irrevocable de los tenedores de t\u00edtulos debidamente nombrados y autorizados como tal para actuar bajo el convenio suscripto mencionado, y los tenedores de los t\u00edtulos, al aceptar los t\u00edtulos emitidos bajo el mencionado convenio, confieren irrevocablemente tal autorizaci\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>:[<a id=\"nota174-backlink\" href=\"#nota174\">174<\/a>]<a id=\"volver174\"><\/a> en lo que aqu\u00ed interesa, importa destacar que el M\u00e1ximo Tribunal se ha expedido asimilando el acuerdo de voluntades suscripto oportunamente por la Provincia de Santa Fe a un consistente mandato, al cual incluso le reconoce la misma jerarqu\u00eda y estructura jur\u00eddica. A trav\u00e9s suyo, la Provincia de Santa Fe otorga poder a la compa\u00f1\u00eda extranjera Chatam, que \u00e9sta acepta, para representarla al efecto de ejecutar a su nombre y por su cuenta un acto jur\u00eddico o una serie de actos de esta naturaleza, conforme al ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1869 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s relevante a\u00fan resulta la resoluci\u00f3n que sigue a estas l\u00edneas, la que se transcribe de manera textual en raz\u00f3n de su importancia:<\/p>\n<blockquote><p>Se instituye a dicha compa\u00f1\u00eda como representante general y apoderado irrevocable, y no parece dudosa la sinonimia corriente y jur\u00eddica de apoderado y mandatario, como que en el mandato \u00e9ste es el que recibe poder y mandante es el que lo otorga. Pero toda duda posible desaparece cuando se advierte que los poderes otorgados a la Chatam para representar a la Provincia y a los tenedores de t\u00edtulos alcanza a toda acci\u00f3n o demanda judicial cualquiera que sea su base, lo que est\u00e1 previsto en el inc.\u00a06 del art.\u00a01870 del C\u00f3digo Civil.<\/p><\/blockquote>\n<p>El texto finaliza con la declaraci\u00f3n de lo que considero es un principio a tener en cuenta en el presente contrato, aunque no fuera rector desde el punto de vista funcional. Es, quiz\u00e1, tan solo este principio, con las caracter\u00edsticas mencionadas, el que me ha motivado a incluir el presente fallo en la selecci\u00f3n efectuada. La Corte concluye: \u201cpor lo dem\u00e1s, mandato y representaci\u00f3n son conceptos conexos y nociones irreductibles\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4) \u201cC\u00e1fora Diodato s\/ su sucesi\u00f3n\u201d (27\/9\/1957)<\/strong>[<a id=\"nota175-backlink\" href=\"#nota175\">175<\/a>]<a id=\"volver175\"><\/a><\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em><em> (sin referencia a hechos)<\/em>:[<a id=\"nota176-backlink\" href=\"#nota176\">176<\/a>]<a id=\"volver176\"><\/a> el M\u00e1ximo Tribunal se remite al criterio mayoritario del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1969 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>. En el caso, atento a que no existe una constancia aut\u00e9ntica del fallecimiento de una persona en el extranjero \u2013denunciado por su apoderado\u2013, debe concluirse que, aunque haya cesado el mandato, es obligaci\u00f3n del mandatario, sus herederos o representantes de herederos incapaces continuar por s\u00ed o por otros los negocios comenzados que no admiten demora, hasta que el mandante, sus herederos o representantes dispongan sobre ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5) \u201cFern\u00e1ndez Dieguez, Julio c\/ Fondo Librero Iberoamericano y otro\u201d 4\/9\/1961)<\/strong>[<a id=\"nota177-backlink\" href=\"#nota177\">177<\/a>]<a id=\"volver177\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: se efect\u00faa el traslado de una demanda contra Mariano Medina del R\u00edo, quien se encontraba, seg\u00fan dichos de quien atiende la diligencia procesal, fuera de la Capital Federal. En el expediente en cuesti\u00f3n se presenta, el se\u00f1or Le\u00f3n Plinker, representando al se\u00f1or Medina del R\u00edo, y solicita se declare la nulidad de la notificaci\u00f3n, por cuanto no alcanz\u00f3 a reunir los elementos m\u00ednimos que requiere este tipo de diligencias. La parte actora se allana a la nulidad, a la vez que solicita que el emplazamiento se realice en el domicilio de Plinker, apoderado general, quien hab\u00eda justificado su actuaci\u00f3n seg\u00fan poder general amplio que obraba en testimonio en el expediente. La primera instancia se inclina por esta soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tribunal de alzada revoca el decisorio, por cuanto considera que las facultades conferidas al representante del codemandado Medina del R\u00edo no autorizan a la contraparte a notificarle, en tal car\u00e1cter, el traslado de la demanda, toda vez que se trata de un emplazamiento que debe efectuarse en la persona contra la cual se dirige la acci\u00f3n y no en la de su apoderado.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>: el m\u00e1s alto tribunal realiza una interpretaci\u00f3n del alcance de los poderes generales. As\u00ed, se afirma en el fallo lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>La existencia del poder general amplio cuyo testimonio obra agregado a fojas 45\/49, en el que, entre otras facultades, se otorga a Plinker la de intervenir en defensa de los intereses de su mandante \u201cen toda clase de juicios que deban sustanciarse ante los tribunales de la Naci\u00f3n o de las provincias, de cualquier fuero o jurisdicci\u00f3n, ejercitando por s\u00ed o por medio de apoderados las acciones pertinentes como actor o demandado o en cualquier otro car\u00e1cter\u201d, con todas las atribuciones usuales en esta clase de poderes, y la efectiva presentaci\u00f3n del apoderado en estos autos, hecho este \u00faltimo al que el ordenamiento procesal vigente atribuye expreso efecto de aceptaci\u00f3n del mandato, con la consiguiente vinculaci\u00f3n personal que el mandatario contrae respecto de todos los emplazamiento, citaciones y notificaciones que se realicen en el curso del pleito.<\/p><\/blockquote>\n<p>De aqu\u00ed que se afirme el principio que considera que la presentaci\u00f3n efectiva del apoderado en un expediente produce los mismos efectos que la aceptaci\u00f3n del mandato, con la vinculaci\u00f3n personal que el mandatario contrae respecto de todos los emplazamientos, citaciones y notificaciones que se realicen en el curso del pleito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>6) \u201cArgentine Land and Investiment Co. Ltd. c\/ Fisco Nacional (Direcci\u00f3n General Impositiva) s\/ repetici\u00f3n\u201d (3\/5\/1967)<\/strong>[<a id=\"nota178-backlink\" href=\"#nota178\">178<\/a>]<a id=\"volver178\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: ante el conflicto suscitado entre las partes, el representante de la demandada solicita se declare la improcedencia del recurso concedido, por cuanto es interpuesto \u00fanicamente por uno solo de los dos apoderados instituidos en el mencionado poder cuyo testimonio obra en el expediente de marras.<\/p>\n<p>El caso es sumamente interesante, lo que viene a plantear es nada menos que un conflicto de normas. En efecto, al tratarse de una procuraci\u00f3n judicial, las interposiciones se realizan teniendo en cuenta la <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do;jsessionid=49F63E906D14DA6BAAD403EE8C3D5562?id=195485\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 10.996<\/a> y el C\u00f3digo de Procedimientos como primera medida, y luego, las normas del mandato del C\u00f3digo Civil, que act\u00faan en car\u00e1cter supletorio. Seg\u00fan el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 11 de la Ley 10.996, el representante en juicio tiene la obligaci\u00f3n de apelar y, seg\u00fan el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 17 del C\u00f3digo de Procedimientos, debe entenderse tal acci\u00f3n cualesquiera sean los t\u00e9rminos del poder. De aqu\u00ed se deduce que la intenci\u00f3n legislativa se dirige a asegurar y preservar al m\u00e1ximo el derecho de los litigantes.<\/p>\n<p>Esto se asemeja al C\u00f3digo Civil y a la argumentaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de los principios generales del contrato de mandato. De aqu\u00ed se deriva que carece de sentido exigir la firma de todos los comandatarios, aun cuando se les instituya en forma conjunta un poder determinado, a no ser que se comprobara la existencia de discrepancias entre ellos que, irremediables, impongan la necesidad de aunar criterios para cumplir los fines del mandato.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>: el m\u00e1ximo organismo judicial de la Naci\u00f3n establece pautas o principios. La primera reviste car\u00e1cter esencial: \u201ces fundamental en el mandato atender a la voluntad y al inter\u00e9s del mandante\u201d,[<a id=\"nota179-backlink\" href=\"#nota179\">179<\/a>]<a id=\"volver179\"><\/a> teniendo en cuenta la naturaleza del negocio, determinante de la extensi\u00f3n de los poderes para conseguir o alcanzar el objeto que se tuvo en cuenta. Adem\u00e1s, se afirma que sostener que al instituir el mandato conjunto el mandante comprometer\u00eda el destino de su pleito al defecto de que alguno no lo suscribiera o firmase ser\u00eda sacrificar, por escr\u00fapulos de forma, derechos sustanciales de las partes en el proceso contra el fin y la raz\u00f3n de ser del mandato otorgado de manera conjunta, concebido para preservar y asegurar al m\u00e1ximo la defensa de los derechos del mandante.<\/p>\n<p>Finalmente, se sostiene que aunque haya sido uno de los apoderados quien interpuso el recurso de apelaci\u00f3n, son ambos los que lo sostienen en el memorial obrante en el expediente, con lo que alcanzan con ello a lograr la ratificaci\u00f3n de una actuaci\u00f3n coincidente que se refleja en todas las partes sustanciales del juicio y que excluye toda suposici\u00f3n de disenso. Es por ello que, con arreglo a las leyes especiales \u2013Ley 10.996, C\u00f3digo de Procedimientos y afines\u2013, es obligaci\u00f3n de los mandatarios interponer los recursos correspondientes y seguir en todas las instancias, cualesquiera sean los t\u00e9rminos del poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>7) \u201cPartido Socialista c\/ Sociedad An\u00f3nima La Vanguardia\u201d (6\/11\/1973)<\/strong>[<a id=\"nota180-backlink\" href=\"#nota180\">180<\/a>]<a id=\"volver180\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: los partidos pol\u00edticos argentinos fueron disueltos durante la intervenci\u00f3n militar a la democracia nacional conocida como la Joven Argentina, en el a\u00f1o 1966. En la consideraci\u00f3n de la C\u00e1mara, esta situaci\u00f3n caus\u00f3 impacto jur\u00eddico en los mandatos otorgados a los apoderados de los partidos seg\u00fan las disposiciones del C\u00f3digo Civil, los que, a partir de su disoluci\u00f3n, caducaron de pleno derecho. En virtud de ello, declaran mal concedida una apelaci\u00f3n, en raz\u00f3n de que el mandato invocado por los presentantes habr\u00eda cesado como consecuencia de lo dispuesto en el Decreto 6 del 28 de junio del a\u00f1o 1966, con arreglo a los ar\u00adt\u00edcu\u00adlos 1870 inciso 6 y 1963 inciso 4 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>, y muy independientemente de que el Decreto-ley 19.109\/1971 haya intentado colocar a los partidos pol\u00edticos en situaci\u00f3n id\u00e9ntica a aquella en la que se encontraban antes de su disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tema aqu\u00ed ocurre con el Partido Socialista y con unos mandatos que a trav\u00e9s suyo se hab\u00edan otorgado el primer d\u00eda de julio del a\u00f1o 1954. La mencionada agrupaci\u00f3n deja de existir como tal, pero no por causa del Decreto 6\/1966 sino por una sentencia judicial del 20 de noviembre del a\u00f1o 1959, en donde se reconoce una escisi\u00f3n interna que conforma al Partido Socialista Argentino por un lado y al Partido Socialista Democr\u00e1tico por el otro, y ninguna de esas dos facciones es calificada como continuadora o sucesora del original Partido Socialista.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>:[<a id=\"nota181-backlink\" href=\"#nota181\">181<\/a>]<a id=\"volver181\"><\/a> el mandato que otorga la mencionada agrupaci\u00f3n en el a\u00f1o 1954 se extingue por aplicaci\u00f3n anal\u00f3gica del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1963 inciso 3 (fallecimiento del mandante o del mandatario), s\u00f3lo que considerando en el caso particular la disoluci\u00f3n de las personas jur\u00eddicas. En raz\u00f3n de la extinci\u00f3n del mandato por desaparici\u00f3n del Partido Socialista, no pueden otorgarse v\u00e1lidamente sub-mandatos con fecha posterior (1966), ya que si cesan los mandatos conferidos al sustituyente por la terminaci\u00f3n de los poderes del mandatario que otorg\u00f3 la sustituci\u00f3n (art.\u00a01962 <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CCIV<\/a>), con mayor raz\u00f3n no puede admitirse la validez del sub-mandato otorgado por el mandatario primitivo luego de la extinci\u00f3n del mandato originario.<\/p>\n<p>Finalmente, se afirma que si los recurrentes no invisten la representaci\u00f3n del Partido Socialista ni de alguna de las dos l\u00edneas en las que se ha escindido, los mismos carecen de toda personer\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>8) \u201cFrancisco Eduardo Napiarkorvski s\/ falso testimonio\u201d (24\/2\/1977)<\/strong>[<a id=\"nota182-backlink\" href=\"#nota182\">182<\/a>]<a id=\"volver182\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: en una causa penal se intenta aducir que no puede actuar un apoderado en car\u00e1cter de representante, aun cuando se le hubiere otorgado un poder para actuar en forma conjunta, separada y\/o indistintamente, sin que haya cesado en su cometido el anterior profesional actuante, en raz\u00f3n de constituir un supuesto de arbitrariedad por violaci\u00f3n de la defensa en juicio y de la legislaci\u00f3n de fondo durante el mandato.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>: fallo id\u00e9ntico al comentado en el punto 6) (\u201cArgentine Land and Investiment Co. Ltd. c\/ Fisco nacional (Direcci\u00f3n General impositiva)\u201d. Se advierte nuevamente que, seg\u00fan el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 11 de la <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do;jsessionid=49F63E906D14DA6BAAD403EE8C3D5562?id=195485\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ley 10.996<\/a> y el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 17 del \u2013anterior\u2013 C\u00f3digo de Procedimientos Civil y Comercial, los apoderados tienen la obligaci\u00f3n de interponer todos los recursos y seguir todas las instancias, cualesquiera sean los t\u00e9rminos del poder, y que, dada esa obligaci\u00f3n legal, no corresponde exigir la firma de todos cuando se los instruye en forma conjunta para que el recurso pueda concederse. En raz\u00f3n de ello, con mayor raz\u00f3n debe admitirse una apelaci\u00f3n por un co-apoderado designado para actuar en forma conjunta, separada o indistinta.<\/p>\n<p>Como principio general, se establece que es esencial atender en el contrato de mandato a la voluntad y al inter\u00e9s del mandante,[<a id=\"nota183-backlink\" href=\"#nota183\">183<\/a>]<a id=\"volver183\"><\/a> y que el otorgamiento de un poder para actuar en forma conjunta, separada o indistinta no persigue comprometer el resultado del pleito a un defecto de forma, como la falta de firma de uno de los apoderados, cuando haya que interponer recursos o agotar instancias. La Corte ense\u00f1a que admitir lo contrario implicar\u00eda dificultar en sumo grado el cumplimiento cabal del mandato recibido y desvirtuar las intenciones del otorgante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>9) \u201cAntonio Khorozian c\/ Romualdo Eugenio Carnago y otro\u201d (10\/8\/1995)<\/strong>[<a id=\"nota184-backlink\" href=\"#nota184\">184<\/a>]<a id=\"volver184\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: se solicita la declaraci\u00f3n de nulidad de la queja por denegaci\u00f3n del recurso extraordinario deducido por el codemandado (Jorge Balian) en raz\u00f3n de que, al momento de su interposici\u00f3n, su apoderado carecer\u00eda de mandato por haber fallecido su representado.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>:[<a id=\"nota185-backlink\" href=\"#nota185\">185<\/a>]<a id=\"volver185\"><\/a> si bien se reconoce que, con arreglo a lo ordenado en el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1963 inciso 3 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>, la muerte del mandante configura una de las causales de cesaci\u00f3n del mandato, en el caso corresponde la aplicaci\u00f3n del ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 1969 del mismo cuerpo legal, que establece que no obstante la cesaci\u00f3n del mandato es obligaci\u00f3n del mandatario, de sus herederos, o representantes de sus herederos incapaces, continuar por s\u00ed o por otros los negocios comenzados que no admiten demora, hasta que el mandante, sus herederos o representantes dispongan sobre ellos, bajo pena de responder por el perjuicio que de su omisi\u00f3n resultare. En efecto, se valora esta \u00faltima norma citada con el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 53 inciso 5 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=16547\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Procesal Civil y Comercial de la Naci\u00f3n<\/a>:<\/p>\n<blockquote><p>La representaci\u00f3n de los apoderados cesar\u00e1 [\u2026] 5) Por muerte o incapacidad del poderdante. En tales casos el apoderado continuar\u00e1 ejerciendo su personer\u00eda hasta que los herederos o representante legal tomen la intervenci\u00f3n que les corresponda en el proceso, o venza el plazo fijado en este mismo inciso\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>10) \u201cMario Nicol\u00e1s Tortorelli c\/ Provincia de Buenos Aires y otros s\/ da\u00f1os y perjuicios\u201d (23\/5\/2006)<\/strong>[<a id=\"nota186-backlink\" href=\"#nota186\">186<\/a>]<a id=\"volver186\"><\/a><\/p>\n<p><em>Hechos<\/em>: un interesant\u00edsimo caso de responsabilidad civil que incluye a jueces, abogados patrocinantes y personas particulares. El se\u00f1or Mario Nicol\u00e1s Tortorelli pretende salir a vacacionar con su familia del pa\u00eds y no le es permitida su partida en raz\u00f3n de impon\u00e9rsele, en una frontera lim\u00edtrofe determinada, que tiene prohibida su salida por una quiebra decretada en su contra. Advertido de esta circunstancia, el actor inicia las averiguaciones pertinentes y descubre una cadena de responsabilidades que se originan por una confusi\u00f3n por homonimia con una persona llamada Mario Tortorielli, quien no tiene, seg\u00fan los informes de la C\u00e1mara Electoral, y entre otras cosas, el mismo domicilio que el actor. De esta cadena de responsabilidades son part\u00edcipes varios agentes y el denominador com\u00fan de esta sentencia es \u2013como sencillo es de suponerse\u2013 la responsabilidad por imprudencia.<\/p>\n<p>En lo que a este ensayo respecta, de la sentencia surge la posici\u00f3n de una persona, \u00c1ngela Granato, quien demanda por juicio ejecutivo y luego solicita un pedido de quiebra a Mario Tortorielli \u2013confundi\u00e9ndose en la persona de Mario Nicol\u00e1s Tortorielli\u2013 actuando la misma a trav\u00e9s de su mandatario \u2013seg\u00fan consta el poder en el expediente en referencia\u2013, el abogado Roberto Orlando Carr\u00e1. De las contestaciones de los demandados \u2013y en lo que aqu\u00ed respecta e interesa, especialmente, de estos \u00faltimos mencionados\u2013 se infiere que, mientras que \u00c1ngela Granato considera que su actuaci\u00f3n se realiz\u00f3 de buena fe a trav\u00e9s de la gesti\u00f3n de su mandatario, el abogado representante se defiende argumentando que su responsabilidad acarrear\u00eda inclusive a la de su mandante, por cuanto su actuaci\u00f3n se justifica en representaci\u00f3n de aquella.<\/p>\n<p><em>Resoluci\u00f3n de la Corte<\/em>:[<a id=\"nota187-backlink\" href=\"#nota187\">187<\/a>]<a id=\"volver187\"><\/a> el da\u00f1o se produce en raz\u00f3n de que el profesional citado (abogado Roberto Orlando Carr\u00e1) no actu\u00f3, en definitiva, con la prudencia necesaria. De la misma sentencia se desprende que no es responsable quien en estas circunstancias interviene en car\u00e1cter de mandante, por cuanto respecto de los actos il\u00edcitos no puede haber o no puede existir la representaci\u00f3n. La ligereza del abogado patrocinante contraria a la diligencia exigible como principio, seg\u00fan el ar\u00adt\u00edcu\u00adlo 902 del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/infolegInternet\/verNorma.do?id=109481\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">C\u00f3digo Civil<\/a>, compromete \u00fanicamente su responsabilidad frente al actor y no la de su representada, \u00c1ngela Granato.<\/p>\n<p>El principio general se establece en reconocer que, en lo que concierne a da\u00f1os extracontractuales, el obligado a repararlos es su actor y que si el representante no s\u00f3lo se aparta de las instrucciones recibidas, sino que viola el derecho de un tercero al no tomar las precauciones para evitarlo, es el mandatario quien debe cargar con las consecuencias de los da\u00f1os que provoque. El hecho de demandar a una persona que no era deudor del mandante conforma un acto que no se vincula con el mandato, un acto que es extra\u00f1o a este contrato, por lo que de ninguna manera puede imput\u00e1rsele esa conducta al representado.<\/p>\n<p>Finalmente, se establece que el apoderado no puede probar que fuera su poderdante quien le suministr\u00f3 los datos err\u00f3neos o equivocados y que no pueden extraerse conclusiones del poder oportunamente otorgado a poco que se advierta su car\u00e1cter general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"9-lineas-y-tendencias-asumidas-por-la-corte-suprema-de-justicia-a-traves-del-tiempo\"><\/a><h2><strong>9. L\u00edneas y tendencias asumidas por la Corte Suprema de Justicia a trav\u00e9s del tiempo<\/strong><\/h2>\n<p>De las explicaciones que anteceden pueden extraerse conclusiones interesantes, que, en general, han sido imitadas por la doctrina dominante. En este sentido, podr\u00eda aseverar sin temor alguno que hay dos principios en juego que pueden ser origen de todas las sentencias y que desde ellos, entonces, se desprenden todas las conclusiones que han sido imitadas a lo largo del tiempo. Los mencionados principios deben ser estudiados en su total comprensi\u00f3n, para evitar que una mala argumentaci\u00f3n genere una incorrecta e inadecuada apreciaci\u00f3n por parte del jurista o el investigador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"91-primer-principio-rector-la-voluntad-y-el-interes-del-mandante\"><\/a><h3>9.1. <em>Primer principio rector. La voluntad y el inter\u00e9s del mandante<\/em><\/h3>\n<p>El primer principio que emerge naturalmente de la selecci\u00f3n de fallos escogida para el an\u00e1lisis del presente cap\u00edtulo es el que afirma que, para cualquier situaci\u00f3n jur\u00eddica que se trate, como primera medida, habr\u00e1 que atender a la voluntad e inter\u00e9s del mandante. Este principio, en su adecuada interpretaci\u00f3n, permite atender a la voluntad real y lograr que prevalezca sobre efectos secundarios no deseados o, al menos, no previstos por quien otorga, convencido, su manda.<\/p>\n<p>El lector puede encontrar la descripci\u00f3n del primer principio rector en las afirmaciones del M\u00e1ximo Tribunal que se desprenden expresamente de \u201cArgentine Land\u201d, en perfecta e id\u00e9ntica sinton\u00eda con \u201cNapiarkorvski\u201d: \u201ces fundamental en el mandato atender a la voluntad y al inter\u00e9s del mandante\u201d.<\/p>\n<p>Este principio implica entonces que, ante el conflicto suscitado por una interpretaci\u00f3n restrictiva del mandato, siempre se impondr\u00e1, sobre cualquier circunstancia, la voluntad real y el inter\u00e9s de quien otorga el mandato de buena fe, muy a pesar de que en diversas circunstancias deban ratificarse las gestiones excedidas o extralimitadas realizadas por el mandatario, para que tengan efecto en el proceso, a trav\u00e9s de las diversas instituciones jur\u00eddicas mencionadas y confirmadas, como, por ejemplo, la ratificaci\u00f3n. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que atender a la voluntad real no implica de ninguna manera desconocer determinadas reglas b\u00e1sicas de convivencia formal con el ordenamiento jur\u00eddico. \u00c9stas imponen, adem\u00e1s de la forma, un modo de comportamiento y de respeto a la justicia adecuado para quien pretende ejercer los derechos que considera corresponden con la esfera de su personalidad o cuya concreci\u00f3n \u00e9tico-jur\u00eddica, por alguna circunstancia f\u00e1ctica no deseada, le ha vulnerado el mencionado y pac\u00edfico ejercicio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"92-segundo-principio-no-rector-mandato-y-representacion-son-conceptos-conexos-y-nociones-irreductibles\"><\/a><h3>9.2. <em>Segundo principio no rector. Mandato y representaci\u00f3n son conceptos conexos y nociones irreductibles<\/em><\/h3>\n<p>Este principio surge claramente del fallo \u201cPedro Roth\u201d. Debe recordarse en este punto que en el mencionado fallo el M\u00e1ximo Tribunal se expide asimilando el acuerdo de voluntades suscripto a un mandato que se considera verdaderamente consistente, por cuanto se le reconoce la misma jerarqu\u00eda y estructura jur\u00eddica que el contrato hom\u00f3nimo descripto en el C\u00f3digo Civil. De esta sentencia entonces surge la primera conclusi\u00f3n, que sostiene que no parece dudosa la sinonimia corriente y jur\u00eddica de apoderado y mandatario, en el sentido en que en el contrato es el mandatario quien recibe el poder y es mandante quien lo otorga. De aqu\u00ed que se considere en la parte pertinente el siguiente principio no rector: \u201cpor lo dem\u00e1s, mandato y representaci\u00f3n son conceptos conexos y nociones irreductibles\u201d.<\/p>\n<p>El adecuado uso del lenguaje conforma una parte importante de la responsabilidad que tiene el jurista a la hora de argumentar o interpretar las fuentes del derecho para poder arribar a una adecuada o atinada resoluci\u00f3n. Ya el profesor Rodolfo Vigo hab\u00eda advertido que, en materia de principios, los fallos de la Corte Suprema de Justicia Nacional denotaban hasta ese entonces una t\u00e9cnica no cuidadosa en el uso del lenguaje. As\u00ed se expide el jurista santafesino:<\/p>\n<blockquote><p>Corresponde ahora intentar conclusiones o propuestas que [\u2026] responder\u00e1n a las tesis centrales expuestas a lo largo de este libro. Por supuesto que intentaremos avalarlas con fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n, aunque vale insistir en que ellos no siempre lucen t\u00e9cnicamente cuidadosos en el lenguaje y, as\u00ed, para decir lo mismo a veces se recurre a la terminolog\u00eda de principios, derechos, valores, bienes, intereses, etc.[<a id=\"nota188-backlink\" href=\"#nota188\">188<\/a>]<a id=\"volver188\"><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Con humildad pienso que algo similar ha ocurrido con el mandato. A lo largo del tiempo, las sentencias escogidas demuestran que se ha intentado, en beneficio de la belleza del p\u00e1rrafo \u2013para evitar reiteraciones, etc.\u2013 incluir conceptos como sin\u00f3nimos cuando en realidad no lo son en lo m\u00e1s m\u00ednimo, muy a pesar de encontrarse en notoria relaci\u00f3n. No encuentro otra apreciaci\u00f3n posible que me permita entender por qu\u00e9 deben considerarse como intercambiables los t\u00e9rminos mandato, representaci\u00f3n y poder, y, mucho m\u00e1s, por qu\u00e9 no debe haber confusi\u00f3n en la terminolog\u00eda cuando todo demuestra que no pueden asimilarse los estudios de las instituciones: mientras unos se refieren al an\u00e1lisis de las obligaciones que cada parte asume para s\u00ed, los otros destacan con \u00e9nfasis la calidad de la gesti\u00f3n con otras personas, el alcance de la manda otorgada, los problemas \u00e9ticos que se derivan de un ilegal o inmoral ejercicio de la representaci\u00f3n, entre tantas otras cuestiones relevantes.<\/p>\n<p>Lo expresado surge claramente de la sentencia de \u201cPedro Roth\u201d. Por ello, en la \u00faltima parte de este ensayo, corresponde precisar esos conceptos que, ya impuestos por las sentencias citadas, merecen tener un lugar desde la doctrina especializada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"10-palabras-finales\"><\/a><h2><strong>10. Palabras finales<\/strong><\/h2>\n<p>Las l\u00edneas que se entregan con humildad y esperanza pretenden realizar un repaso de doctrina y jurisprudencia nacional acerca de los temas mandato, representaci\u00f3n y poder, de tan importante pr\u00e1ctica en nuestras escriban\u00edas. Sin embargo, he decidido no adjuntar modelos de t\u00e9cnica \u2013ni siquiera uno solo\u2013: considero que la creaci\u00f3n notarial del derecho que intenta argumentar la voluntad de los requirentes o concurrentes, una vez conformados los deberes \u00e9ticos notariales aplicados \u2013seg\u00fan la tesis por m\u00ed sostenida[<a id=\"nota189-backlink\" href=\"#nota189\">189<\/a>]<a id=\"volver189\"><\/a>\u2013, debe ser especial, \u00fanica de cada notario, mucho m\u00e1s en el tema que nos ocupa, en donde la mera copia puede acarrear injusticias notables e irrecuperables a nivel de la confianza.<\/p>\n<p>Creo que es una tarea habitual entre nosotros afirmar la importancia del documento notarial en los foros nacionales o internacionales a los que concurrimos para intercambiar ideas que son producto de nuestra permanente dedicaci\u00f3n al estudio de soluciones. As\u00ed, suele establecerse que una de las piedras angulares de la funci\u00f3n notarial est\u00e1 conformada por la tarea de la confecci\u00f3n y la preparaci\u00f3n del documento notarial, con todo lo que en los tiempos actuales ello significa, que, adem\u00e1s del encuadre jur\u00eddico esencial, conlleva tambi\u00e9n la adecuaci\u00f3n de las normas de naturaleza administrativa o tributaria, que en circunstancias cada vez m\u00e1s frecuentes se oponen a los principios emanados de la Constituci\u00f3n Nacional.<\/p>\n<p>Esas ideas, lejos de ser inoportunas, vienen a jerarquizar la seguridad jur\u00eddica en su faz preventiva, palpable, visible, establecida en el \u00fanico medio probatorio que a trav\u00e9s de la fuerza de la autenticidad se presenta, tanto en el proceso de acuerdo como en el judicializado, como medio de prueba absolutamente relevante. Adem\u00e1s, no hay duda de que esas ideas tambi\u00e9n fortalecen la historia de nuestra instituci\u00f3n, que siempre se ha visto analizada a trav\u00e9s de las opiniones de jerarquizados autores acerca de la conformaci\u00f3n, redacci\u00f3n, inscripci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n del documento notarial.<\/p>\n<p>Sin embargo, muy a pesar de esas atinadas interpretaciones, creo que el nuevo siglo le impone nuevas tareas al jurista, que motivan, sin duda alguna, a realizar algunas reflexiones interesantes. Me pregunto si el fundamento que ordena hist\u00f3ricamente considerar el documento notarial como centro de atenci\u00f3n del notario no deber\u00eda enriquecerse, mutando de perspectiva. En \u00e9pocas de esplendor del contrato con cl\u00e1usulas predispuestas o tambi\u00e9n en aquellos conocidos como de adhesi\u00f3n,[<a id=\"nota190-backlink\" href=\"#nota190\">190<\/a>]<a id=\"volver190\"><\/a> parece evidente que la redacci\u00f3n y confecci\u00f3n del documento son tareas que no alcanzan la jerarqu\u00eda que tienen otras labores notariales previas a la confecci\u00f3n, que siempre han estado destinadas a conformar los tratos preparatorios, esto es, anteriores a la conformaci\u00f3n del documento.<\/p>\n<p>La realidad econ\u00f3mica de los pa\u00edses que tienen acceso al intercambio de bienes les ofrece a las personas la oportunidad de interactuar patrimonialmente para que alcancen con creces el confort. Ya no nos preocupamos por vivir bien sino por vivir de acuerdo a par\u00e1metros hasta exageradamente inalcanzables, y as\u00ed ocurren cada vez m\u00e1s frecuentemente las infelicidades, las intolerancias, los desprecios, las envidias, los celos, las separaciones, los problemas sentimentales que se originan a partir de problemas patrimoniales. Los beneficios del progreso, a partir de est\u00e1ndares de vida inalcanzables para las oportunidades que cada uno tiene en la vida, vuelven a las personas diferentes de las que hace tiempo fueron, precisamente porque la carrera por el triunfo de la individualidad echa por tierra los principios y valores asumidos por la humanidad con el correr de los siglos, que ordenan que no hay mejor progreso que el de toda una comunidad que se esfuerza por mejorar la calidad de vida a trav\u00e9s de los lazos de la solidaridad, la cooperaci\u00f3n, la integraci\u00f3n, el compa\u00f1erismo y la esperanza.<\/p>\n<p>En este panorama, la documentaci\u00f3n de las operaciones no es m\u00e1s que un tr\u00e1mite formal que debe cumplirse sin mayores inconvenientes, para cumplir con las normas establecidas, para proteger el patrimonio y para legitimar la protecci\u00f3n de la vivienda a trav\u00e9s de una escritura p\u00fablica. El fin es claro y es noble. Pero en \u00e9pocas de celeridad y mecanizaci\u00f3n de las operaciones, si con todo lo antedicho estuviera yo en lo cierto, alg\u00fan d\u00eda no muy lejano una m\u00e1quina mucho m\u00e1s perfecta y prolija que el hombre podr\u00e1 reemplazar a la escritura p\u00fablica sin m\u00e1s motivaciones que un buen y mejor coste. Si a eso le agregamos las nocivas circunstancias que surgen de la incidencia del poder pol\u00edtico, que pretende en nuestros pa\u00edses sustituir a la escritura p\u00fablica por documentos administrativos de protecci\u00f3n de la vivienda \u00fanica, otorg\u00e1ndoles legalmente el mismo valor, la vida \u00fatil del escribano como mero documentador se encuentra en el segundero de una corta cuenta regresiva.<\/p>\n<p>Afortunadamente, no es esa la principal funci\u00f3n que desempe\u00f1a el notario como redactor de las voluntades leg\u00edtimas y aut\u00e9nticas de las personas que recurren a su auxilio. El documento notarial no es m\u00e1s que el resultado de la confluencia de ciertos principios legales o consuetudinarios que encuentran su origen ya sea en el imperio de contrataci\u00f3n, ya sea en la instrumentaci\u00f3n de los hechos jur\u00eddicos trascendentes o en aquellas declaraciones relevantes que causan estado en cuestiones jur\u00eddico-patrimoniales, entre otras acciones jur\u00eddicas de importancia. Por ello, otras funciones notariales merecen destacarse, por cuanto anteceden al documento y, en cierta manera, la jerarqu\u00eda y seguridad jur\u00eddica autocompleta del documento notarial dependen de su adecuada implementaci\u00f3n y conformaci\u00f3n estructural.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed surge el esp\u00edritu de una nueva consideraci\u00f3n acerca de las bondades de la funci\u00f3n notarial en la \u00e9poca que nos toca vivir y habitar, revalorizar lo que llamo los deberes \u00e9ticos notariales aplicados: informaci\u00f3n, asesoramiento, consejo, imparcialidad, independencia y deber integrado de legalidad. La aplicaci\u00f3n de cada uno de estos deberes en su adecuada concreci\u00f3n y todos juntos en interacci\u00f3n potencial obtendr\u00e1n como resultado la mejor confecci\u00f3n del documento, aquella que nadie m\u00e1s que un notario podr\u00e1 efectuar, que capte los deseos y los adecue de acuerdo de derecho. De esta manera, podr\u00e1 suplantarse alguna vez la creaci\u00f3n del documento, pero nunca podr\u00e1 alterarse el orden natural de la vida negocial de relaci\u00f3n, que genera confianza y respeto en aquellos que depositan su fe \u2013creencia\u2013 en la fe \u2013legal\u2013 de su escribano o notario, esto es, de su consejero de confianza.<\/p>\n<p>Antes del documento entonces, deben destacarse y enaltecerse otras funciones notariales que, como ya adelant\u00e9, he decido en denominar deberes \u00e9ticos notariales aplicados. \u00c9stos, en relaci\u00f3n directa con el documento y con la teor\u00eda de la responsabilidad, conforman, con ciertos puentes en conexi\u00f3n, las bases para la consolidaci\u00f3n de la prudencia notarial.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea esta una tesis que permita la reflexi\u00f3n desde un punto de partida diferente, que sirva para discutir el verdadero sentido del ejercicio de nuestra funci\u00f3n en los tiempos que corren. Evidentemente, si nuestra funci\u00f3n fuera \u00fanicamente la t\u00e9cnica, no habr\u00eda m\u00e1s que conformar una tecnicatura notarial que sea una parte m\u00e1s de la burocracia que en situaciones de desprestigio institucional presentan los Estados en v\u00edas de desarrollo. Ser\u00edan mejores notarios los que en menor tiempo copien un documento y no los que est\u00e9n permanentemente en contacto con el estudio profundo de las materias que componen el eje del ejercicio del derecho notarial sustantivo y formal.<\/p>\n<p>Nuestra funci\u00f3n tiene que ser m\u00e1s que eso. En las universidades nos ense\u00f1an a estudiar la ciencia, pero no se alcanza a transmitir la inquietud por el estudio y la meditaci\u00f3n de los fundamentos de las instituciones. Pensar y repensar los fundamentos dan respuesta a los interrogantes m\u00e1s importantes que intentan en circunstancias no ser respondidos por quienes, en procura de obtener poder, prefieren desconocer la institucionalidad y sus beneficios.<\/p>\n<p>Las instituciones persisten en el tiempo porque reconocen fundamentos mucho m\u00e1s profundos que los meramente t\u00e9cnicos o formales. Y persisten en el tiempo tambi\u00e9n a pesar de las contingencias que sufren cada vez que un mal director o un mal dirigente confunde sus bondades en pos de un aprovechamiento propio o personal. Sobre esto, deseo traer aqu\u00ed lo que escrib\u00ed en un ensayo\u00a0recientemente publicado:[<a id=\"nota191-backlink\" href=\"#nota191\">191<\/a>]<a id=\"volver191\"><\/a><\/p>\n<blockquote><p>En los tiempos que corren, muy com\u00fan es o\u00edr ciertos discursos de pol\u00edticos, periodistas, analistas, comentaristas y dem\u00e1s afines de la prosa literaria que dan por cierto que la actividad de aprobaci\u00f3n r\u00e1pida y sin reproches que realiza el Parlamento de los proyectos o env\u00edos que a \u00e9ste le realiza el Poder Ejecutivo Nacional bien se parece al funcionamiento de una escriban\u00eda. Inclusive, en ocasiones tambi\u00e9n se refiere popularmente con el mismo t\u00e9rmino cuando desde las mismas posiciones se intenta demostrar que el material probatorio con el que se cuenta para afirmar tal o cual cuesti\u00f3n \u2013generalmente, denuncias\u2013 se encuentra verdaderamente burocratizado.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s inexacto que las aludidas referencias. Si las personas que dirigen las instituciones tuvieran las precauciones con las que d\u00eda a d\u00eda un escribano enfrenta su <em>opus<\/em> cotidiano, se lograr\u00eda hacer prevalecer el <em>cavere valletiano<\/em> y, con \u00e9l, otro pa\u00eds ser\u00eda posible, porque las instituciones que lo conforman funcionar\u00edan verdaderamente como una escriban\u00eda y, as\u00ed:<\/p>\n<p>a) no habr\u00eda que dudar de la legitimidad de ning\u00fan documento y, consecuentemente, no habr\u00eda plazos extendidos para demostrar la veracidad de tal o cual instrumento, porque la legitimidad se considera cierta;<\/p>\n<p>b) se acelerar\u00edan los procesos, porque, contrariamente, disminuir\u00edan las posibilidades de derribar las verdades en ellos establecidas, afirmadas o reconocidas;<\/p>\n<p>c) existir\u00eda una elemental confianza de las personas en las instituciones, como ocurre en cada persona y familia con su escribano de confianza;<\/p>\n<p>d) no habr\u00eda denuncias falsas que nadie alcanza a comprender del todo \u2013y que siempre quedan en el camino y en el olvido\u2013, porque los supuestos documentos que son similares a los de una escribania tendr\u00edan el sello de autenticidad que siempre supondr\u00e1 la verdad;<\/p>\n<p>e) la institucionalizaci\u00f3n general adquirir\u00eda r\u00e1pidamente la virtud del orden, como es el que impera en las escriban\u00edas, y, por ello, no habr\u00eda documentos perdidos, sustra\u00eddos o adulterados;<\/p>\n<p>f) ser\u00edamos contempor\u00e1neos de todo lo que ofrezca certeza y seguridad, y los documentos ap\u00f3crifos, falsos, adulterados tendr\u00edan que definitivamente alcanzar la jubilaci\u00f3n;<\/p>\n<p>g) las familias argentinas, para cada pedido, cada elevaci\u00f3n o cada plegaria, tendr\u00edan la respuesta adecuada y justa, que otorgue o niegue derechos, pero siempre acerca de lo justo;<\/p>\n<p>h) todo estar\u00eda encaminado a trascurrir para alcanzar sanamente la prosperidad, como en las escriban\u00edas cuando las personas recurren a asegurar a quienes tengan como destino continuar con su camino;<\/p>\n<p>i) nadie dudar\u00eda de nada que se diga o se oiga, porque lo que se diga o lo que se oiga estar\u00e1 siempre revestido de fe p\u00fablica;<\/p>\n<p>j) la comunidad entera transitar\u00eda su vida libre de temores, por cuanto sus deseos van a estar siempre protegidos por el asesoramiento o el consejo de una persona que, por hist\u00f3rico mandato, cumple con su misi\u00f3n funcional diciendo siempre la verdad.<\/p><\/blockquote>\n<p>En el caso de la instituci\u00f3n notarial, debe afirmarse que no persiste por la perennidad de los documentos que hacen fuerte a la historia, a la antropolog\u00eda, al estudio de las fuentes o a la inmolaci\u00f3n de las voluntades individuales o colectivas. La instituci\u00f3n notarial persiste porque nunca se dud\u00f3 ni de su hidalgu\u00eda ni de la persona del notario o notaria que ha asesorado y resguardado el documento que se mantiene inalterable con el correr de los a\u00f1os. No debe olvidarse que el \u00fanico denominador com\u00fan que mantuvo unidos todos los antecedentes notariales desde el <em>tupsarru<\/em> del C\u00f3digo de Hammurabi es el que afirma que a todos los personajes que son parte de nuestra historia se les encomend\u00f3 tener una conducta moral irreprochable.<\/p>\n<p>En los tiempos actuales, entonces, nuestra misi\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s que clara: dar certeza, seguridad, en momentos donde esas mismas expresiones parecen no formar parte de la agenda diaria de las personas que habitan nuestra cultura iberoamericana. Certeza en las transmisiones de dominio y tambi\u00e9n en la creaci\u00f3n de poderes. La certeza, la seguridad, la tranquilidad surgen de los consejos de la persona de donde emergen y ese privilegio, adquirido con naturalidad por investir la profesi\u00f3n notarial, merece que se empiece a considerar una prudencia notarial que posicione a la funci\u00f3n en lo que realmente es relevante: la consolidaci\u00f3n de la confianza y el establecimiento de la paz jur\u00eddica permanente.<\/p>\n<p>Espero con estas palabras despertar la inquietud del colega y, consecuentemente, aumentar sus deseos de alcanzar la excelencia en el desempe\u00f1o funcional a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda incansable del establecimiento del orden notarial natural a trav\u00e9s de la concreci\u00f3n de los deberes \u00e9ticos notariales aplicados en el caso para la confecci\u00f3n de poderes claros, indubitables y aut\u00e9nticos, emanados del noble oficio notarial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<a class=\"mwm-aal-item\" name=\"notas\"><\/a><h6>Notas<\/h6>\n<p>* Esquema presentado en el LXVII Seminario Te\u00f3rico y Pr\u00e1ctico \u201cLaureano A. Moreira\u201d, organizado por la Academia Nacional del Notariado (Buenos Aires, 5-6 junio 2014) sobre la base de la investigaci\u00f3n realizada para la colecci\u00f3n <em>\u201c<\/em><em>M\u00e1ximos precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n\u201d<\/em>(Armella, Cristina N. [dir.] y Esper, Mariano [coord.], <em>Contratos<\/em>)<em>,<\/em> La Ley, Buenos Aires, 2014. El presente esquema resulta ampliado en cuestiones de expresiones acad\u00e9micas y limitado en las exposiciones de las sentencias escogidas originariamente. Es preparado exclusivamente para la atenci\u00f3n del jurista-notario asistente al Seminario. Para su profundizaci\u00f3n, estudio de fuentes, relaciones constitucionales, etc., remito al estudio referido, de reciente publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a id=\"nota**\"><\/a>**<strong>.<\/strong> Neri, Argentino I., <em>Ciencia y arte notarial. Cr\u00edtica razonada y pr\u00e1ctica aplicada<\/em>, Buenos Aires, Ideas, 1945, t.\u00a0I, pp.\u00a0345-346.<a href=\"#volver**\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota***\"><\/a>***<strong>.<\/strong> Vallet de Goytisolo, Juan B., <em>Manuales de metodolog\u00eda jur\u00eddica. De la determinaci\u00f3n del derecho<\/em>, Madrid, Consejo General del Notariado Espa\u00f1ol, 2004, t.\u00a0III, pp.\u00a0257-259.<a href=\"#volver***\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota1\"><\/a> 1<strong>.<\/strong> Cfr. Arangio Ruiz, Vincenzo, <em>Instituciones de derecho romano<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 1986, p.\u00a0325; Di Pietro, Alfredo y Lapieza Elli, \u00c1ngel E., <em>Manual de derecho romano<\/em>, Buenos Aires, AbeledoPerrot, 2010, p.\u00a0281.<a href=\"#volver1\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota2\"><\/a> 2<strong>.<\/strong> Lamber, Rub\u00e9n A., <em>La escritura p\u00fablica<\/em>, La Plata, FEN, 2006, t.\u00a0IV; D\u2019Alessio, Carlos M. (dir.), <em>Teor\u00eda y t\u00e9cnica de los contratos, instrumentos p\u00fablicos y privados<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2007, t.\u00a0II.<a href=\"#volver2\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota3\"><\/a> 3<strong>.<\/strong> Radbruch, Gustav, <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, Madrid, Reus, 2008, p.\u00a0253; Carnelutti, Francesco, <em>Teor\u00eda general del derecho<\/em>, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1955, p.\u00a0283; Recasens Siches, Luis, <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, M\u00e9xico DF, Porr\u00faa, 2008, p.\u00a0312; entre otros.<a href=\"#volver3\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota4\"><\/a> 4<strong>.<\/strong> S\u00e1nchez Urite, Ernesto A., <em>Mandato y representaci\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1986, p.\u00a0341.<a href=\"#volver4\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota5\"><\/a> 5<strong>.<\/strong> Gattari, Carlos N., Manual de d<em>erecho notarial<\/em>, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 2008, p.\u00a0387.<a href=\"#volver5\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota6\"><\/a> 6<strong>.<\/strong> Para estudiar en profundidad la cuesti\u00f3n del continente y del contenido, esa tan famosa referencia notarial creada por un gran maestro hispano, consultar N\u00fa\u00f1ez Lagos, Rafael, <em>Los esquemas conceptuales del instrumento p\u00fablico<\/em>, Lima, Gaceta Notarial, 2013 (estudio preliminar de Sebasti\u00e1n Justo Cosola; Colecci\u00f3n \u201cBiblioteca notarial\u201d: Rafael P\u00e9rez Gallardo, Guillermo Cam Carranza, y Miguel \u00c1ngel Ar\u00e9valo directores).<a href=\"#volver6\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota7\"><\/a> 7<strong>.<\/strong> Este art\u00edculo, adem\u00e1s de las fuentes citadas por el Codificador, guarda referencia con los principios emergentes de las <em>Institutas<\/em>, que operan como una herramienta invaluable de interpretaci\u00f3n jur\u00eddica en la actualidad. Ver correspondencia en Gaius, <em>Institutas<\/em>, La Plata, Librer\u00eda Jur\u00eddica, 1975, trad. de Di Pietro, \u00a7 155, p.\u00a0243.<a href=\"#volver7\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota8\"><\/a> 8<strong>.<\/strong> Cfr. Salas, Acdeel E., \u201cEl car\u00e1cter patrimonial del mandato\u201d, en Armella, Cristina N. (dir.), <em>Summa de contratos. Doctrina, legislaci\u00f3n, jurisprudencia<\/em>, Buenos Aires, AbeledoPerrot, 2012, t.\u00a0II, p.\u00a02675.<a href=\"#volver8\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota9\"><\/a> 9<strong>.<\/strong> Cfr. Laje, Eduardo J. y otros, <em>Curso de derecho civil<\/em>, Buenos Aires, Macchi, 1980, t.\u00a0II, p.\u00a0384.<a href=\"#volver9\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota10\"><\/a> 10<strong>.<\/strong> Ver Salas, Acdeel E., \u201cLa caracterizaci\u00f3n del mandato\u201d, en Armella, Cristina N. (dir.), ob.\u00a0cit. (cfr. nota 8), t.\u00a0II, p.\u00a02714. (El autor se refiere a Machado, Segovia y Spota).<a href=\"#volver10\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota11\"><\/a> 11<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem. (Se refiere a Lafaille).<a href=\"#volver11\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota12\"><\/a> 12<strong>.<\/strong> Spota, Alberto G., <em>Instituciones de derecho civil. Contratos<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2009, t.\u00a0VII, p.\u00a01.<a href=\"#volver12\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota13\"><\/a> 13<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a02.<a href=\"#volver13\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota14\"><\/a> 14<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a09.<a href=\"#volver14\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota15\"><\/a> 15<strong>.<\/strong> Lorenzetti, Ricardo L., <em>Tratado de los contratos<\/em>, Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 2000, t.\u00a0II, p.\u00a0153.<a href=\"#volver15\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota16\"><\/a> 16<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0154.<a href=\"#volver16\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota17\"><\/a> 17<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0153. El tema de la eficacia directa en materia de representaci\u00f3n habilita el estudio, seg\u00fan el autor, a la teor\u00eda de la ratificaci\u00f3n y en determinadas circunstancias, a la de la apariencia jur\u00eddica.<a href=\"#volver17\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota18\"><\/a> 18<strong>.<\/strong> Leiva Fern\u00e1ndez, Luis F. P., <em>Colecci\u00f3n de an\u00e1lisis jurisprudencial. Contratos civiles y comerciales<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2002, p.\u00a0449.<a href=\"#volver18\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota19\"><\/a> 19<strong>.<\/strong> Taranto, Hugo O., \u201cRepresentaci\u00f3n\u201d, en Stiglitz, Rub\u00e9n S. (dir.), <em>Contratos. Teor\u00eda General<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 1993, t.\u00a0II, p.\u00a0141.<a href=\"#volver19\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota20\"><\/a> 20<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0143.<a href=\"#volver20\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota21\"><\/a> 21<strong>.<\/strong> Borda, Guillermo A., <em>Tratado de derecho civil. Contratos<\/em>, Buenos Aires, Perrot, 1990, t.\u00a0II, p.\u00a0469 (versi\u00f3n resumida: Borda, Guillermo A., <em>Manual de derecho civil. Contratos<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2008, act. por Alejandro Borda, p.\u00a0679).<a href=\"#volver21\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota22\"><\/a> 22<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver22\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota23\"><\/a> 23<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0470.<a href=\"#volver23\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota24\"><\/a> 24<strong>.<\/strong> Borda, Guillermo A., <em>La reforma de 1968 al C\u00f3digo Civil<\/em>, Buenos Aires, Perrot, 1971, p.\u00a0353; Spota, Alberto G., <em>Curso sobre temas de derecho civil<\/em>, Buenos Aires, Instituto Argentino de Cultura Notarial, 1971, p.\u00a0276.<a href=\"#volver24\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota25\"><\/a> 25<strong>.<\/strong> Lamber, Rub\u00e9n A., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 2), t.\u00a0III, p.\u00a078.<a href=\"#volver25\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota26\"><\/a> 26<strong>.<\/strong> [N. del E.: este art\u00edculo es anterior a la sanci\u00f3n del C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n, ocurrida el 1\/10\/2014. El lector puede consultar: a) la Ley 26.994 y sus anexos, publicada por el Centro de Documentaci\u00f3n e Informaci\u00f3n del Ministerio de Econom\u00eda y Finanzas P\u00fablicas-<a href=\"http:\/\/www.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/verNorma.do;jsessionid=025F4BDDADD1E0F01277447CF832F3F0?id=235975\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Infoleg<\/a> y por el Sistema Argentino de Informaci\u00f3n Jur\u00eddica-<a href=\"http:\/\/www.infojus.gob.ar\/docs-f\/codigo\/Codigo_Civil_y_Comercial_de_la_Nacion.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Infojus<\/a>; b) el proyecto aprobado por el Senado en <a href=\"http:\/\/www.senado.gov.ar\/parlamentario\/comisiones\/verExp\/57.12\/PE\/PL\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">noviembre de 2013<\/a>; c) la versi\u00f3n elevada al Congreso por el Poder Ejecutivo Nacional a trav\u00e9s del <a href=\"http:\/\/www.infoleg.gov.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/8842012.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mensaje 884\/2012<\/a>].<a href=\"#volver26\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota27\"><\/a> 27<strong>.<\/strong> Etchegaray, Natalio P., \u201cLa representaci\u00f3n irrevocable en el proyecto de C\u00f3digo Civil y Comercial\u201d, en <em>La Ley<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 23\/7\/2012, p.\u00a01. [N. del E.: <a href=\"https:\/\/www.colegio-escribanos.org.ar\/biblioteca\/cgi-bin\/ESCRI\/ARTICULOS\/62721.pdf\" class=\"mtli_attachment mtli_pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">publicado<\/a> asimismo en <a href=\"https:\/\/www.revista-notariado.org.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Revista del Notariado<\/a> <a href=\"https:\/\/www.colegio-escribanos.org.ar:8443\/webColegio\/pb_buscarBiblioteca.do?revista=Revista+del+Notariado&amp;nroRevista=911&amp;anio=&amp;autor=&amp;titulo=&amp;descriptores=&amp;B1=Buscar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 911<\/a>, enero-marzo 2013, pp.\u00a0221-227].<a href=\"#volver27\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota28\"><\/a> 28<strong>.<\/strong> L\u00f3pez de Zaval\u00eda, Fernando J., <em>Teor\u00eda de los contratos. Parte General<\/em>, Buenos Aires, Zaval\u00eda, 2006, t.\u00a0I, p.\u00a0490.<a href=\"#volver28\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota29\"><\/a> 29<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0491.<a href=\"#volver29\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota30\"><\/a> 30<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0498: \u201cEl caso m\u00e1s claro es el que se presenta cuando alguien comunica a otro que ha designado a determinada persona como apoderada de recepci\u00f3n. Aunque el apoderado ignore la designaci\u00f3n, aunque proteste frente a la recepci\u00f3n de la declaraci\u00f3n que se le impone, ella debe tenerse por recibida. Evidentemente aqu\u00ed no hay mandato, al no haber consentimiento contractual, pero hay acci\u00f3n y efectos representativos. Los efectos se explican porque hay un poder. Y desde luego, tampoco cabe confundir el poder voluntario con el mandato, pues el primero es facultamiento emanado de un acto jur\u00eddico unilateral, mientras que el segundo es el contenido de un acto jur\u00eddico bilateral (espec\u00edficamente: de un contrato) del que se desprende una obligaci\u00f3n\u201d.<a href=\"#volver30\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota31\"><\/a> 31<strong>.<\/strong> Mosset Iturraspe, Jorge, <em>Contratos<\/em>, Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 1998, p.\u00a0209.<a href=\"#volver31\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota32\"><\/a> 32<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0210.<a href=\"#volver32\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota33\"><\/a> 33<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver33\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota34\"><\/a> 34<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver34\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota35\"><\/a> 35<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0211.<a href=\"#volver35\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota36\"><\/a> 36<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver36\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota37\"><\/a> 37<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver37\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota38\"><\/a> 38<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver38\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota39\"><\/a> 39<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0212.<a href=\"#volver39\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota40\"><\/a> 40<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver40\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota41\"><\/a> 41<strong>.<\/strong> Mosset Iturraspe, Jorge, <em>Mandatos<\/em>, Buenos Aires, Ediar, 1979 (versi\u00f3n ampliada: Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 2005). Ver tambi\u00e9n del mismo autor \u201cLa representaci\u00f3n\u201d, en <em>Revista de Derecho Privado y Comunitario<\/em>, Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, n\u00ba\u00a06, 1994, p.\u00a09-52.<a href=\"#volver41\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota42\"><\/a> 42<strong>.<\/strong> Llamb\u00edas, Jorge J., <em>Tratado de derecho civil. Parte general<\/em>, Buenos Aires, Perrot, 1991, t.\u00a0II, p.\u00a0351.<a href=\"#volver42\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota43\"><\/a> 43<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver43\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota44\"><\/a> 44<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver44\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota45\"><\/a> 45<strong>.<\/strong> Rivera, Julio C., <em>Instituciones de derecho civil. Parte General<\/em>, Buenos Aires, AbeledoPerrot, 2010, t.\u00a0II, p.\u00a0331.<a href=\"#volver45\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota46\"><\/a> 46<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0332.<a href=\"#volver46\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota47\"><\/a> 47<strong>.<\/strong> Cifuentes, Santos, <em>Negocio jur\u00eddico<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2004, p.\u00a0167.<a href=\"#volver47\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota48\"><\/a> 48<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0170<a href=\"#volver48\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota49\"><\/a> 49<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver49\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota50\"><\/a> 50<strong>.<\/strong> Cifuentes, Santos (dir.) y Sagarna, Fernando A. (coord.), <em>C\u00f3digo Civil. Comentado y anotado<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2011, t.\u00a0IV p.\u00a01.<a href=\"#volver50\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota51\"><\/a> 51<strong>.<\/strong> Compagnucci de Caso, Rub\u00e9n H., <em>El negocio jur\u00eddico<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 1992, p.\u00a0389.<a href=\"#volver51\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota52\"><\/a> 52<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem: hay representaci\u00f3n activa \u201ccuando el representante por su propia voluntad realiza el negocio y es el emitente de esa voluntad\u201d; hay representaci\u00f3n pasiva \u201ccuando el representante es el destinatario de una declaraci\u00f3n para otro\u201d.<a href=\"#volver52\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota53\"><\/a> 53<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver53\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota54\"><\/a> 54<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0395.<a href=\"#volver54\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota55\"><\/a> 55<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0396.<a href=\"#volver55\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota56\"><\/a> 56. Ib\u00eddem.<a href=\"#volver56\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota57\"><\/a> 57<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0397.<a href=\"#volver57\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota58\"><\/a> 58<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0400.<a href=\"#volver58\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota59\"><\/a> 59<strong>.<\/strong> Compagnucci de Caso, Rub\u00e9n H., \u201cRepresentaci\u00f3n, mandato y negocio de apoderamiento\u201d, en Alterini, Jorge H. (dir.) y Alterini, Ignacio E. (coord.), <em>Derecho notarial, registral e inmobiliario<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2012, t.\u00a0II, p.321.<a href=\"#volver59\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota60\"><\/a> 60<strong>.<\/strong> Compagnucci de Caso, Rub\u00e9n H., \u201cMandato\u201d, en Belluscio, Augusto C. (dir.) y Zannoni, Eduardo A. (coord.), <em>C\u00f3digo Civil y leyes complementarias. Comentado, anotado y concordado<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2007, t.\u00a0IX, p.\u00a0176.<a href=\"#volver60\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota61\"><\/a> 61<strong>.<\/strong> S\u00e1nchez Urite, Ernesto A., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 4).<a href=\"#volver61\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota62\"><\/a> 62<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0279.<a href=\"#volver62\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota63\"><\/a> 63<strong>.<\/strong> Garrido, Roque F. y Zago, Jorge A., <em>Contratos civiles y comerciales<\/em>, Buenos Aires, Universidad, 1993, t.\u00a0II, p.\u00a0469.<a href=\"#volver63\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota64\"><\/a> 64<strong>.<\/strong> \u00cddem, pp.\u00a0469-470.<a href=\"#volver64\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota65\"><\/a> 65<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver65\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota66\"><\/a> 66<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0471.<a href=\"#volver66\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota67\"><\/a> 67<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0472.<a href=\"#volver67\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota68\"><\/a> 68<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0473.<a href=\"#volver68\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota69\"><\/a> 69<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver69\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota70\"><\/a> 70<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver70\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota71\"><\/a> 71<strong>.<\/strong> Ghersi, Carlos A. (dir.) y Weingarten, Celia (coord.), <em>Manual de contratos<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2009, p.\u00a0403.<a href=\"#volver71\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota72\"><\/a> 72<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0403.<a href=\"#volver72\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota73\"><\/a> 73<strong>.<\/strong> AA. VV., <em>Congresos y Jornadas Nacionales de Derecho Civil<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 2005, p.\u00a031.<a href=\"#volver73\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota74\"><\/a> 74<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver74\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota75\"><\/a> 75<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a032.<a href=\"#volver75\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota76\"><\/a> 76<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a035.<a href=\"#volver76\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota77\"><\/a> 77<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a099.<a href=\"#volver77\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota78\"><\/a> 78<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0141.<a href=\"#volver78\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota79\"><\/a> 79<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0142.<a href=\"#volver79\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota80\"><\/a> 80<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver80\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota81\"><\/a> 81<strong>.<\/strong> Pelosi, Carlos A, <em>El documento notarial<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 1987, p.\u00a080.<a href=\"#volver81\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota82\"><\/a> 82<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a081.<a href=\"#volver82\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota83\"><\/a> 83<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a080.<a href=\"#volver83\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota84\"><\/a> 84<strong>.<\/strong> AA. VV., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 73), p.\u00a0107.<a href=\"#volver84\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota85\"><\/a> 85<strong>.<\/strong> Neri, Argentino I., <em>Tratado te\u00f3rico y pr\u00e1ctico de derecho notarial<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 1972, t.\u00a05, pp.\u00a0384-440.<a href=\"#volver85\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota86\"><\/a> 86<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0434.<a href=\"#volver86\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota87\"><\/a> 87<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0439.<a href=\"#volver87\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota88\"><\/a> 88<strong>.<\/strong> \u00cddem, p, 440.<a href=\"#volver88\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota89\"><\/a> 89<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver89\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota90\"><\/a> 90<strong>.<\/strong> Neri, Argentino I., <em>Ciencia y arte notarial. Cr\u00edtica razonada y pr\u00e1ctica aplicada<\/em>, Buenos Aires, Ideas, 1945, p.\u00a0345.<a href=\"#volver90\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota91\"><\/a> 91<strong>.<\/strong> Cosola, Sebasti\u00e1n J., <em>Fundamentos del derecho notarial. La concreci\u00f3n del m\u00e9todo<\/em>, Buenos Aires, Ad-Hoc, 2013. En Per\u00fa: <em>La prudencia notarial<\/em>, Lima, Gaceta Notarial, 2014.<a href=\"#volver91\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota92\"><\/a> 92<strong>.<\/strong> Etchegaray, Natalio P., <em>Escrituras y actas notariales<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2010, p.\u00a0138.<a href=\"#volver92\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota93\"><\/a> 93<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver93\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota94\"><\/a> 94<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem. <a href=\"#volver94\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota95\"><\/a> 95<strong>.<\/strong> Etchegaray, Natalio P., <em>Boleto de compraventa. Examen exeg\u00e9tico de un boleto tipo<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 2009, p.\u00a097.<a href=\"#volver95\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota96\"><\/a> 96<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a098.<a href=\"#volver96\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota97\"><\/a> 97<strong>.<\/strong> Lamber, Rub\u00e9n A., <em>Derecho civil aplicado<\/em>, Astrea, Buenos Aires, 2010, p.\u00a0773.<a href=\"#volver97\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota98\"><\/a> 98<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver98\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota99\"><\/a> 99<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver99\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota100\"><\/a> 100<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0774.<a href=\"#volver100\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota101\"><\/a> 101<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver101\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota102\"><\/a> 102<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver102\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota103\"><\/a> 103<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0775.<a href=\"#volver103\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota104\"><\/a> 104<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0776.<a href=\"#volver104\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota105\"><\/a> 105<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver105\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota106\"><\/a> 106<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0777.<a href=\"#volver106\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota107\"><\/a> 107<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver107\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota108\"><\/a> 108<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver108\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota109\"><\/a> 109<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver109\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota110\"><\/a> 110<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver110\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota111\"><\/a> 111<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver111\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota112\"><\/a> 112<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0778.<a href=\"#volver112\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota113\"><\/a> 113<strong>.<\/strong> Zinny, Mario A., <em>Nulidades, instrumentos p\u00fablicos, mandato, apoderamiento y poder de representaci\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, Ad-Hoc, Buenos Aires, 2010, p.\u00a062.<a href=\"#volver113\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota114\"><\/a> 114<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a067.<a href=\"#volver114\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota115\"><\/a> 115<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a071. El autor aclara que generalmente esta relaci\u00f3n interna es el mandato, pero que bien puede ser otra figura: locaci\u00f3n de obra, fideicomiso, etc.<a href=\"#volver115\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota116\"><\/a> 116<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem. Es abstracto porque es independizado de la relaci\u00f3n interna entre mandante y mandatario. Por ello, el autor explica que, como consecuencia de esa abstracci\u00f3n, \u201cla invalidez del negocio causal y la consiguiente inexistencia o extinci\u00f3n de la relaci\u00f3n interna no afectan al apoderamiento y viceversa\u201d.<a href=\"#volver116\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota117\"><\/a> 117<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a062.<a href=\"#volver117\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota118\"><\/a> 118<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a071.<a href=\"#volver118\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota119\"><\/a> 119<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a062.<a href=\"#volver119\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota120\"><\/a> 120<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a072.<a href=\"#volver120\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota121\"><\/a> 121<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a062.<a href=\"#volver121\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota122\"><\/a> 122<strong>.<\/strong> Abella, Adriana N., <em>Derecho notarial<\/em>, Buenos Aires, Zaval\u00eda, 2010, p.\u00a0495.<a href=\"#volver122\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota123\"><\/a> 123<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0496.<a href=\"#volver123\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota124\"><\/a> 124<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver124\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota125\"><\/a> 125<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver125\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota126\"><\/a> 126<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0495.<a href=\"#volver126\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota127\"><\/a> 127<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0504.<a href=\"#volver127\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota128\"><\/a> 128<strong>.<\/strong> Gattari, Carlos N., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 5), p.\u00a0139.<a href=\"#volver128\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota129\"><\/a> 129<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0141.<a href=\"#volver129\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota130\"><\/a> 130<strong>.<\/strong> Sierz, Susana V., <em>Derecho notarial concordado<\/em>, Buenos Aires, Dilalla, 2007, p.\u00a0421.<a href=\"#volver130\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota131\"><\/a> 131<strong>.<\/strong> Cfr. Cosola, Sebasti\u00e1n J., <em>Los deberes \u00e9ticos notariales<\/em>, Buenos Aires, Ad-Hoc, 2008, p.\u00a0478.<a href=\"#volver131\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota132\"><\/a> 132<strong>.<\/strong> Perugini de Paz y Geuse, Alicia M., <em>La validez y circulabilidad internacional del poder de representaci\u00f3n notarial<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 1988, p.\u00a035.<a href=\"#volver132\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota133\"><\/a> 133<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a043.<a href=\"#volver133\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota134\"><\/a> 134<strong>.<\/strong> \u00cddem, pp.\u00a044 y ss.<a href=\"#volver134\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota135\"><\/a> 135<strong>.<\/strong> Gattari, Carlos N., <em>Pr\u00e1ctica notarial<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 1997, t.\u00a012 p.\u00a01; <em>Pr\u00e1ctica notarial<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 1991, t.\u00a03, p. 1; Raggi, Ma. Elena, <em>Poderes y mandatos<\/em>, Buenos Aires, Di Lalla, 2011; D\u2019Alessio, Carlos M. (dir.), ob.\u00a0cit. (cfr. nota 2), t.\u00a0II.<a href=\"#volver135\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota136\"><\/a> 136<strong>.<\/strong> AA. VV., <em>Jornadas Notariales Argentinas<\/em>, La Plata, FEN, 2010, p.\u00a080.<a href=\"#volver136\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota137\"><\/a> 137<strong>.<\/strong> AA. VV., <em>Jornada Notarial Bonaerense. Cincuenta a\u00f1os<\/em>, La Plata, FEN, 2007, p.\u00a08.<a href=\"#volver137\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota138\"><\/a> 138<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a056.<a href=\"#volver138\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota139\"><\/a> 139<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a067.<a href=\"#volver139\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota140\"><\/a> 140<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0244.<a href=\"#volver140\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota141\"><\/a> 141<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0245.<a href=\"#volver141\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota142\"><\/a> 142<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0246.<a href=\"#volver142\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota143\"><\/a> 143<strong>.<\/strong> Cfr. Falc\u00f3n, Enrique M., <em>Comentario al C\u00f3digo Procesal Civil y Comercial de La Naci\u00f3n y leyes complementarias<\/em>, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1998, p.\u00a097.<a href=\"#volver143\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota144\"><\/a> 144<strong>.<\/strong> Soy consciente de que en este punto la prudencia me impone ser lo suficientemente claro, para que de ninguna manera se llegue a considerar que en un aporte acad\u00e9mico se puedan introducir cuestiones de pol\u00edtica gremial, las que espero y auguro nunca alcancen a priorizarse por sobre la discusi\u00f3n jur\u00eddica argumentativa.<a href=\"#volver144\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota145\"><\/a> 145<strong>.<\/strong> Cosola, Sebasti\u00e1n J., ob. cit. (cfr. nota 91).<a href=\"#volver145\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota146\"><\/a> 146<strong>.<\/strong> Falc\u00f3n, Enrique M., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 143), p.\u00a0109. Para ampliar: ver Cosola, Sebasti\u00e1n J. y otros, <em>\u00c9tica de las profesiones jur\u00eddicas. Abogados, jueces, notarios<\/em>, Buenos Aires, Ad-Hoc, Buenos Aires, 2010.<a href=\"#volver146\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota147\"><\/a> 147<strong>.<\/strong> Berizonce, Roberto O. y otros, <em>C\u00f3digos Procesales en lo Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires y de la Naci\u00f3n<\/em>, La Plata, Librer\u00eda Editora Platense &#8211; Abeledo-Perrot, 1997, p.\u00a0156. Para el funcionamiento de los poderes en el C\u00f3digo de Procedimientos de la Provincia de Buenos Aires: ver Fenochietto, Carlos E., <em>C\u00f3digo Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires<\/em>, Buenos Aires, Astrea, 1999, p.\u00a072.<a href=\"#volver147\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota148\"><\/a> 148<strong>.<\/strong> Vallet de Goytisolo, Juan B., <em>Panorama del derecho civil<\/em>, Barcelona, Bosch, 1973, p.\u00a099.<a href=\"#volver148\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota149\"><\/a> 149<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0100.<a href=\"#volver149\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota150\"><\/a> 150<strong>.<\/strong> Boulanger, Jean y Ripert, Georges, <em>Tratado de derecho civil<\/em>, Buenos Aires, La Ley, 1988, t.\u00a0I, p.\u00a0437.<a href=\"#volver150\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota151\"><\/a> 151<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver151\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota152\"><\/a> 152<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0439.<a href=\"#volver152\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota153\"><\/a> 153<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0437.<a href=\"#volver153\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota154\"><\/a> 154<strong>.<\/strong> Betti, Emilio, <em>Teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico<\/em>, Granada, Comares, 2000, p.\u00a0486.<a href=\"#volver154\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota155\"><\/a> 155<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0487.<a href=\"#volver155\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota156\"><\/a> 156<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0496.<a href=\"#volver156\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota157\"><\/a> 157<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0500.<a href=\"#volver157\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota158\"><\/a> 158<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0504.<a href=\"#volver158\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota159\"><\/a> 159<strong>.<\/strong> D\u00edez-Picazo, Luis y Gull\u00f3n, Antonio, <em>Sistema de derecho civil<\/em>, Madrid, Tecnos, 2003, v.\u00a0II, p.\u00a0421.<a href=\"#volver159\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota160\"><\/a> 160<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver160\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota161\"><\/a> 161<strong>.<\/strong> Ordoqui Castilla, Gustavo, \u201cContratos \u2018por\u2019 otros y \u2018para\u2019 otros (la representaci\u00f3n)\u201d, en AA. VV., <em>Homenaje a Dalmacio V\u00e9lez S\u00e1rsfield. Bicentenario de su nacimiento<\/em>, C\u00f3rdoba, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C\u00f3rdoba, 2000, t.\u00a0II, p.\u00a0234.<a href=\"#volver161\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota162\"><\/a> 162<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0235.<a href=\"#volver162\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota163\"><\/a> 163<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver163\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota164\"><\/a> 164<strong>.<\/strong> \u00cddem, p.\u00a0236.<a href=\"#volver164\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota165\"><\/a> 165<strong>.<\/strong> Ib\u00eddem.<a href=\"#volver165\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota166\"><\/a> 166<strong>.<\/strong> Lozada Bravo, Ma. Luisa, <em>La fuerza del mandato<\/em>, Santa Cruz de la Sierra, El Pa\u00eds, 2009.<a href=\"#volver166\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota167\"><\/a> 167<strong>.<\/strong> Vald\u00e9z Diaz, Caridad del Carmen (coord.), <em>Derecho civil<\/em>, La Habana, F\u00e9lix Varela, 2006, p.\u00a0275.<a href=\"#volver167\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota168\"><\/a> 168<strong>.<\/strong> Una idea general de este instituto puede verse en <em>Revista de Derecho Privado y Comunitario<\/em>, Santa Fe, Rubinzal Culzoni, n\u00ba\u00a06, 1994 (ar\u00adt\u00edcu\u00adlos escritos por diversos autores sobre representaci\u00f3n).<a href=\"#volver168\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota169\"><\/a> 169<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7).<a href=\"#volver169\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota170\"><\/a> 170<strong>.<\/strong> <em>Jurisprudencia Argentina<\/em>, 10-7.<a href=\"#volver170\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota171\"><\/a> 171<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 161, p.\u00a0246.<a href=\"#volver171\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota172\"><\/a> 172<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 167:188.<a href=\"#volver172\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota173\"><\/a> 173<strong>.<\/strong> Extra\u00eddo del v. CLXXIII-Antonio Garc\u00eda Impresor, Buenos Aires, 1935, pp.\u00a0331-348.<a href=\"#volver173\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota174\"><\/a> 174<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 155, p.\u00a0243.<a href=\"#volver174\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota175\"><\/a> 175<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 238: 578.<a href=\"#volver175\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota176\"><\/a> 176<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 160, p.\u00a0245.<a href=\"#volver176\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota177\"><\/a> 177<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 250: 642.<a href=\"#volver177\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota178\"><\/a> 178<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 267: 393.<a href=\"#volver178\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota179\"><\/a> 179<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 156, p.\u00a0244.<a href=\"#volver179\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota180\"><\/a> 180<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 287: 195.<a href=\"#volver180\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota181\"><\/a> 181<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 158, p.\u00a0246.<a href=\"#volver181\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota182\"><\/a> 182<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 297: 56.<a href=\"#volver182\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota183\"><\/a> 183<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 156, p.\u00a0244.<a href=\"#volver183\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota184\"><\/a> 184<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 318: 1506.<a href=\"#volver184\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota185\"><\/a> 185<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 160, p.\u00a0245.<a href=\"#volver185\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota186\"><\/a> 186<strong>.<\/strong> <em>Fallos<\/em>, 329: 1881.<a href=\"#volver186\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota187\"><\/a> 187<strong>.<\/strong> Gaius, ob.\u00a0cit. (cfr. nota 7), \u00a7 157, p.\u00a0245.<a href=\"#volver187\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota188\"><\/a> 188<strong>.<\/strong> Vigo, Rodolfo L., <em>Los principios jur\u00eddicos. Perspectiva jurisprudencial<\/em>, Buenos Aires, Depalma, 2000, p.\u00a0186.<a href=\"#volver188\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota189\"><\/a> 189<strong>.<\/strong> Cosola, Sebasti\u00e1n J., ob. cit. (cfr. nota 91), p. 248.<a href=\"#volver189\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota190\"><\/a> 190<strong>.<\/strong> Contratos que contienen f\u00f3rmulas aut\u00e9nticas realizadas casi mec\u00e1nicamente por el notario y que tambi\u00e9n incluyen f\u00f3rmulas autenticadas establecidas a trav\u00e9s de la opini\u00f3n de las partes o comparecientes, que act\u00faan libremente pero asintiendo a un cambio radical en el concepto tradicional de la autonom\u00eda de la voluntad.<a href=\"#volver190\">\u2191<\/a><\/p>\n<p><a id=\"nota191\"><\/a> 191<strong>.<\/strong> Cosola, Sebasti\u00e1n J., ob.\u00a0cit. (cfr. nota 91), p.\u00a034.<a href=\"#volver191\">\u2191<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Panorama actualizado de las doctrinas nacionales e internacionales para precisar los conceptos de mandato, poder y representaci\u00f3n en el derecho privado. 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